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Papeles para Todos
Las constantes autoafirmaciones gubernamentales en relación a SU política migratoria alcanzan tintes profundamente demagógicos y maniqueos cuando acusa a la oposición política o a determinadas ONGs de pedir papeles para todos, cada vez que desde estas instancias se eleva cualquier iniciativa o demanda para suavizar el cruel marco legal que oprime a las personas inmigrantes.
Con ello el gobierno busca la descalificación inmediata de los opositores, en un intento burdo de banalizar las alternativas que se presentan a SU política, despojándolas de cualquier posible base de análisis o ejecución: papeles para todos, en boca del gobierno, se convierte en una expresión despreciable de utopía anarquizante, irrealizable e irreflexiva y propia del populacho sentimental que nada entiende de Política de Estado. Y sirve, también, para movilizar el miedo social: el temor a las hordas de inmigrantes desbordando las fronteras de un Estado blando con la inmigración..
Sin embargo, en ninguna de estas acusaciones hay brizna de verdad: lamentablemente, ni PSOE, ni IU, ni sindicatos mayoritarios, ni las grandes ONGs supuestamente respetables están por los papeles para todos. Con mayores o menores diferencias, todos ellos sólo defienden la implantación de tenues reformas, algunas clamorosamente urgentes, sin llegar cuestionar con contundencia la estructura represora y explotadora de las políticas migratorias europeas y españolas. Defender a los inmigrantes con claridad no da votos, ni subvenciones.
Cuando el gobierno pretende insultar a la oposición, está insultando en realidad a la inteligencia de cualquier persona que medite seriamente sobre el tema y, especialmente, al numeroso cúmulo de organizaciones, personas y colectivos que sí están/estamos realmente defendiendo la opción de papeles para todos.
El grito de ¡Papeles para Todos!, nacido de las movilizaciones de los sans papiers franceses de la década pasada y reproducido y amplificado en la lucha de los encierros de la España del 2001, es un grito directamente heredero de los principios del humanismo europeo, del republicanismo jacobino de la libertad, igualdad y fraternidad, del internacionalismo proletario, de la solidaridad auténticamente cristiana... No es un grito utópico, sino una demanda imprescindible de justicia que rechaza la exclusión social y ciudadana a la que se ven sometidas miles de personas. Contra las fronteras asesinas, contra la burocracia y la opresión estatal, contra la explotación... Un grito por la libertad.
Editorial del nº 11 del Boletín Huellas
Julio/Agosto de 2003
Ecuador Llactacaru
Asociación de Inmigrantes Ecuatorianos en Catalunya para la Solidaridad y la Cooperación
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