Ecuador Llactacaru




En torno a la movilización antirracista contra el asesinato de Wilson Pacheco



Documento de Trabajo.

Barcelona, 9 de febrero de 2002.




Haciendo un intento de resumen, ya que son muchos los detalles que no se expondrán, la noticia del asesinato de Wilson Pacheco en el centro lúdico Maremàgnum el domingo 27 de enero de 2002, provocó las inmediatas protestas y la movilización de las organizaciones antirracistas, defensoras de derechos humanos, sindicatos, grupos de inmigrantes y ONGs de Barcelona (como SOS Racismo, UGT, Comisiones Obreras, el Eje de Inmigración –plataforma de lucha de los colectivos de inmigrantes, del cual forma parte Ecuador Llactacaru-, etc.). Ecuador Llactacaru emitió un comunicado el mismo lunes 28 de enero que fue publicado al día siguiente en los diarios El País y El Periódico (ver texto). También desde ese mismo lunes, UGT y SOS Racismo principalmente, plantearon a las asociaciones de ecuatorianos organizar una protesta antirracista a realizarse el siguiente fin de semana. A tal fin se convocaron una serie de reuniones en los locales de la Asociación de Ecuatorianos Residentes en Cataluña (AERC), ya que la familia del joven asesinado se había dirigido allí en busca de amparo. Sobre el presunto "amparo" proporcionado por parte de AERC es preciso denunciar la indefensión sufrida por los familiares ante los medios de comunicación (de la cual es expresión culminante la soledad de la viuda de Wilson a su llegada al aeropuerto de Barcelona), la falta de respeto a la privacidad de su dolor y la exposición pública a la morbosidad general, cuando no su descarada utilización como elemento publicitario y recaudatorio de fondos por parte de AERC. Cabe señalar también al respecto que, aprovechando su presencia en los medios de comunicación, AERC se presentara descaradamente como La "Asociación de Ecuatorianos en Cataluña", pretendiendo ser la única asociación de ecuatorianos existente y que, como tal, representaba a todos los ecuatorianos de Barcelona.

Ya desde las primeras reuniones conjuntas comenzaron a aparecer problemas de apreciación y organización. Desde un primer momento, AERC se negó al método asambleario, exigiendo tratar con cada organización por separado y defendiendo que el crimen “no era un acto racista”, sino sólo un “hecho de violencia aislada”. Esta opinión fue protestada y rechazada en las reuniones previas por todas las organizaciones presentes y, finalmente, AERC accedió a realizar una asamblea general el miércoles por la noche. En dicha asamblea los representantes de Ecuador Llactacaru defendieron dos puntos esenciales, que fueron compartidos por la mayoría de organizaciones presentes: 1) El asesinato de Wilson había sido un acto racista; y 2) Había que organizar una marcha de protesta desde la Plaza de Cataluña hasta el Maremàgnum para, una vez allí, realizar una acción simbólica de protesta y denuncia pública. AERC se opuso a realizar la marcha y defendió realizar únicamente una concentración en la Plaza de Cataluña (“para no provocar problemas”). Finalmente, se accedió llevar a cabo la marcha y la acción simbólica de protesta, siendo la opción elegida la que había propuesto un representante de Ecuador Llactacaru en la reunión previa tenida el día anterior: arrojar flores al mar y guardar silencio con velas encendidas. Igualmente, se acordó que al día siguiente una comisión conjunta redactaría un comunicado general convocando a la marcha.

Paralelamente a esta reunión del miércoles 30 de enero por la noche, otros miembros de Ecuador Llactacaru mantuvieron una reunión especial con el Eje de Inmigración. En esa reunión se decidió convocar también una marcha en el mismo lugar y a la misma hora, pero enfatizando la convocatoria antirracista hacia la sociedad catalana y hacia el resto de los colectivos de inmigrantes, de forma que ambas convocatorias aunasen sus esfuerzos para convertir la protesta en un acto masivo. Ecuador Llactacaru participaría en ambas convocatorias: la de los ecuatorianos convocada conjuntamente con AERC, SOS Racismo y UGT; y la del Eje de Inmigración. El jueves 31 de enero a mediodía, la comisión de redacción del comunicado (en la cual estaba un representante de Ecuador Llactacaru) difundió a las organizaciones firmantes un primer borrador del mismo, en el que se recogían todos los puntos acordados en la asamblea de la noche anterior, y al cual dimos nuestra aprobación indicando algunas correcciones ortográficas. A medianoche del mismo día aún no se nos había remitido el comunicado definitivo y, dado que deseábamos comenzar a difundirlo entre las organizaciones amigas para solicitar su adhesión y solidaridad, telefoneamos a AERC solicitándoles que nos lo remitiesen. Al mismo tiempo, el Eje de Inmigración ya había convocado a la marcha públicamente y se estaba repartiendo propaganda al respecto, preparando pancartas y movilizando adhesiones para el sábado. Nuestra sorpresa llegó con la recepción del supuesto comunicado final: ya que éste no tenía nada que ver con el redactado conjuntamente a mediodía. Del mismo había desaparecido cualquier mención al racismo, a la xenofobia, a la inmigración… Siendo además un texto tan neutro que parecía que hablaba de alguien que había fallecido en un accidente fortuito en vez de haber sido asesinado a golpes entre insultos racistas. Obviamente, protestamos inmediatamente y nos negamos a firmar ese comunicado, diciéndoles también que retirasen las adhesiones que habíamos aportado procedentes de la Asociación “Rumiñahui” y de la Asociación “ARI-Perú”, a las cuales habíamos participado de la situación recibiendo de ellas su solidaridad y su adhesión a la convocatoria. Igualmente, nos pusimos en contacto con SOS Racismo y UGT, informándoles del cambio y notificándoles que ese comunicado alterado unilateralmente no lo firmaríamos. Tanto UGT como SOS Racismo no habían sabido nada del cambio, hecho que se les había ocultado, por lo que nos dijeron que protestarían inmediatamente pero que al tiempo intentarían que AERC rectificara su postura y que se recuperase el sentido de denuncia del comunicado original. Si no lo conseguían, retirarían su firma y su apoyo a la concentración de AERC. A lo largo del viernes 1 de febrero, estas dos organizaciones intentaron cambiar la situación, pero les fue imposible ante la inflexibilidad de AERC y, finalmente, ambas se retiraron del comunicado y la concentración, decidiendo sumarse a título personal a la movilización convocada por el Eje de Inmigración.

El mismo viernes 1 de febrero, a mediodía, nos llegó un extraño mensaje de AERC convocándonos a una reunión en su local para "hablar de la Ley de Extranjería y convocar la lucha no ahora, sino más adelante"; a lo que nos negamos con firmeza alegando que sobre la Ley de Extranjería llevábamos cientos de organizaciones luchando desde hacía dos años, que las movilizaciones contra la Ley se estaban ya llevando a cabo en todo el Estado español, que el sábado anterior había habido en Barcelona una manifestación de mas de 10000 personas contra la Ley de Extranjería sin que se viese en la misma a ninguna otra asociación de ecuatorianos salvo Ecuador Llactacaru, y que, en todo caso, pensábamos que la convocatoria no era más que una maniobra de distracción oportunista de fines poco claros. Ninguna otra organización de las primitivamente convocantes asistió a dicha reunión. Tal como habíamos sospechado, y según hemos podido averiguar a posteriori, la reunión no había sido convocada para “hablar de la Ley de Extranjería”, sino para tratar, “entre ecuatorianos”, de la organización de la marcha del día siguiente. Cabe destacar que, durante la reunión, tomaron el control de la situación representantes de una asociación venida expresamente desde Madrid y llamada ADEYADE. Esta asociación, que aparentemente había estado trabajando en la sombra de todo el asunto hasta ese momento, defendió a ultranza la idea de que el crimen “no había sido un acto racista” e impidió que los asistentes expresaran cualquier opinión disidente.

A medianoche del viernes 1 de febrero llegó una nueva comunicación desde AERC. En la misma se adjuntaba el "comunicado" final que iban a leer en la marcha del sábado, todavía mas descafeinado que el anterior, siendo esta vez una especie de responso mortuorio poético que no denunciaba nada y, para nuestro asombro, se “nos informaba” que la protesta consistiría en ¡una marcha silenciosa! En esos momentos se vio claramente que la intención de esta asociación desde un primer momento había sido desactivar la protesta antirracista, atrayendo la atención de los medios con el reclamo del dolor de la familia del fallecido, y engañando a todas las organizaciones solidarias que estábamos trabajando de buena fe. Puestos en contacto esa madrugada con el resto de organizaciones convocantes, todas remarcaron con firmeza su presencia solidaria y activa en la marcha del día siguiente y en las condiciones iniciales (las copias del comunicado conjunto original, del modificado unilateralmente y del texto leído por AERC finalmente en la concentración, están disponibles en el archivo de nuestra asociación).

El sábado 2 de febrero por la tarde llegó el momento de la marcha y nada mas presentarnos en la Plaza de Cataluña la gente de AERC y ADEYADE comenzaron a discutir con nosotros alegando que: 1) El crimen no era un acto racista; 2) Que la marcha era silenciosa; y 3) Que no se podían llevar pancartas, únicamente la de ellos abriendo la marcha. En la discusión publica consiguiente en medio de la plaza, en la que el cónsul del Ecuador intentó silenciarnos, nosotros defendimos una serie de puntos: 1) Era un crimen racista y como tal había que denunciarlo a fin de evitar hechos semejantes en el futuro; 2) Lo de hacer una marcha silenciosa se había decidido de forma unilateral, sin consultar a ninguna de las otras organizaciones convocantes, por lo que la decisión no era válida, ni democrática, ni estaban legitimados para tomarla y que, por lo tanto, no nos iban a silenciar; 3) La convocatoria no era una exclusiva de AERC, dado que más de 30 organizaciones también la habíamos convocado paralelamente, por lo que no pensábamos retirar nuestras pancartas; y 4) que nosotros no íbamos a imponer a nadie nuestra postura, al contrario de lo que estaban intentando hacer ellos y que, si así lo deseaban, podían manifestarse en silencio, pero que ello no nos obligaría a los demás mantener dicho silencio. Además, sus argumentos quedaron silenciados contundentemente con nuestra renuncia final y expresa a encabezar la manifestación, ya que creíamos que la debía encabezar la familia del fallecido. Al anunciar nuestra postura en este sentido finalizó abruptamente la discusión, con lo que se vio claramente que lo que AERC temía desde un principio era que ocupásemos la cabecera de la marcha o algo similar.

Tras la discusión, la marcha comenzó dividida en dos partes: En primer lugar la pancarta de AERC ("Violencia Nunca Mas") y unas 200 personas en silencio; En segundo lugar, manteniendo una separación respetuosa de 20 metros, nosotros y el resto de organizaciones convocantes, unas 1000 personas entre las que se incluían numerosos ecuatorianos, catalanes y representaciones de los inmigrantes de las diversas nacionalidades hermanas (magrebíes, pakistaníes, argentinos, colombianos, peruanos, bolivianos y búlgaros, entre otros). Esta parte de la manifestación no cesó de gritar lemas contra el racismo, contra la violencia y la xenofobia, y contra la discriminación que ampara la Ley de Extranjería... Llevábamos desplegadas numerosas pancartas antirracistas y las banderas enlutadas.

Al llegar frente al Maremàgnum, en una tarima que allí se había dispuesto, se leyó el "comunicado" de AERC (en silencio y con un respeto absoluto por nuestra parte). A continuación, el portavoz de Ecuador Llactacaru leyó el comunicado conjunto del Eje de Inmigración (ver texto) y un comunicado enviado desde Quito por nuestra organización en el Ecuador (ver texto). Oficialmente no se había previsto ninguna otra lectura a excepción del texto de AERC y, en un principio, impidieron a nuestro representante subir a la tarima. Nuestra postura de denunciar el crimen racista con firmeza y leer el comunicado conjunto, aunque fuese sobre una escalera y con un megáfono, les forzó a acceder a que nuestro portavoz hablase desde la tarima. Es posible que cedieran debido a alguna preocupación mezquina de que "saboteásemos la acción simbólica" prevista para finalizar la marcha, lo que desde luego no pensábamos hacer de ninguna manera, dado que compartíamos plenamente su significado y que además había sido una idea original nuestra.

Para cerrar los parlamentos desde la tarima se había anunciado que hablaría el cónsul del Ecuador, pero éste se marchó "indignado" mientras nuestro compañero leía los comunicados (una muestra más de la “preocupación” de ciertos representantes diplomáticos ecuatorianos con relación a la situación de sus compatriotas). Al acabar el portavoz de Ecuador Llactacaru la lectura se produjeron muchos aplausos, en un hecho que constituye un claro indicativo de que la mayoría de los ecuatorianos presentes en la concentración no estaban conformes con el tono "neutro" que se había intentado dar a la protesta por parte de AERC. A continuación se realizo un acto simbólico en el lugar en que había muerto Wilson Pacheco. Con mucha emoción y bajo un silencio absoluto, todos los presentes encendimos velas y arrojamos flores al mar en recuerdo de nuestro compatriota asesinado. A continuación, colgamos las pancartas antirracistas en el lugar y sin más incidentes se disolvió la concentración.

Estos sucesos abren sin duda alguna un proceso diferenciador en las relaciones de nuestra Asociación con el colectivo de ecuatorianos y con las otras asociaciones de ecuatorianos de Barcelona. Pese al clima contemporizador y suavizador desde el oficialismo con respecto a la gravedad de los hechos racistas denunciados, hemos demostrado la especificidad de nuestra organización como defensora de los derechos humanos de los inmigrantes y como voz firme de denuncia y concienciación social, además de nuestra conectividad con el resto de asociaciones de inmigrantes de todas las nacionalidades y con los colectivos ciudadanos de solidaridad. Sobre todo ha quedado claro un punto: no somos fácilmente manipulables y podemos mantener una independencia de actuación y criterio que, hoy por hoy, no tiene ninguna otra asociación de ecuatorianos en Barcelona.



Ecuador Llactacaru

Asociación de Inmigrantes Ecuatorianos en Catalunya
para la Solidaridad y la Cooperación





 
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