Tribunal de la Dignidad: Germánico Molina condenado al desprecio nacional

Colectivo Pro Derechos Humanos (PRODH del Ecuador)

20 de febrero de 2004

 

"Por los derechos de las personas y de los pueblos"

 

El policía Germánico Molina, ex-embajador ecuatoriano en Argentina, fue condenado al Desprecio Nacional por el Tribunal de la Dignidad, un proceso público de juzgamiento, con carácter ético y simbólico, contra Molina. Durante su ejercicio diplomático, el policía Molina uvo la osadía de sacar de su cárcel domiciliaria al represor argentino Suárez Mason y llevarlo a festejar su cumpleaños con odaliscas y vino.

La argentina Nora Cortiña, presidenta de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, se presentó como testiga de cargo. Ella acudió al Tribunal para describir fundamentalmente la actuación de Suárez Mason, vinculado al Plan Cóndor, y responsable -entre 1976 y 1979- de 40 centros clandestinos de detención, represión y asesinato en la capital federal de la República de Argentina.

El represor argentino Suárez Mason ahora guarda prisión en una cárcel común, luego que se le retiró el privilegio del arresto domiciliario por haberlo violado al salir de jerga con su amigo ecuatoriano Germánico Molina, quien a su vez fue designado embajador en Argentina, por obra y gracia de su amigo y pariente, el Presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez.

Cuando Germánico Molina fue presentado como diplomático para Argentina, no recibió el beneplácito del gobierno de turno, entre otras cosas por tratarse de un policía sin méritos y sin carrera diplomática. Solo la insistencia de Gutiérrez hizo que su homólogo Dualde aceptará, en ese tiempo, el pedido del ejecutivo ecuatoriano.

Los testimonios de cargo presentados durante el Tribunal, incluyeron indicios que Molina y Suárez Mason podrían estar vinculados con grupos paramilitares y parapoliciales en el Ecuador.

Por lo mismo, demandaron de la Fiscalía General del Estado amplíe su actual acusación contra Molina, y sume a los cargos de evasión, el de ofensa a la dignidad del Estado ecuatoriano y el de posible asociación ilícita para delinquir.

El Tribunal de la Dignidad también exigió que el Presidente de la República, Lucio Gutiérrez, restañe las heridas causadas por su Embajador contra el pueblo argentino y contra el Estado ecuatoriano, además de reclamarle haga cumplir y respetar los Derechos Humanos.

El Tribunal de la Dignidad expresó su incondicional solidaridad con las Madres de la Plaza de mayo, con el Pueblo argentino en general y con todos los familiares de lo desaparecidos y asesinados durante la dictadura militar argentina.

La sentencia condenatoria del Tribunal de la Dignidad contra el policía Germánico Molina se logró por unanimidad.

Al menos ahora, el policía Germánico Molina lleva sobre su conciencia el peso moral del veredicto final del "Tribunal de la Dignidad": Culpable de haberse reunido con un convicto represor y de haber ofendido la dignidad de los pueblos de Ecuador y Argentina.

La moral y la ética de la sociedad ecuatoriana han expresado su criterio, ahora falta que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial del Ecuador inicien un proceso legal contra el policía Germánico Molina por asociación ilícita fuera del país y por presumible planificación de actos terroristas contra el estado ecuatoriano y sus ciudadanos.

 

Testimonio de Sara Méndez

Víctima de tortura de Suárez Masón durante la guerra sucia en Argentina

Sara Méndez dejo su país el Uruguay en 1973 y se exilió en Argentina. El 22 de junio de 1976 nació su hijo Simón Antonio, para ese entonces la seguridad de los exiliados uruguayos en Buenos Aires estaba muy comprometida por lo que ella ocultaba su verdadera identidad.

A media noche del 13 de julio de 1976 un grupo de hombres irrumpió violentamente en su domicilio violentándola, golpeándola mientras la interrogaban y arrebataban a su hijo de veinte días de nacido. Fue la última vez que Sara vio a su hijo Simón. Seguidamente, secuestrada por militares de su país y argentinos en el marco de operativos conjuntos dirigidos contra extranjeros exiliados, fue condenada a cuatro años de cárcel.

Recuperada su libertad, buscó a su hijo denunciando el secuestro y la desaparición ante la justicia. Varios fueron los tropiezos, las leyes de amnistía, tanto en Uruguay como en Argentina, impidieron que los responsables den cuenta de sus delitos y del secuestro de quien era en ese entonces un niño. "Quiero dejar de buscar a mi hijo, luego de casi un cuarto de siglo de búsqueda, tengo derecho a terminar con ella, pero solo puede ocurrir eso el día que lo encuentre, el día que se encuentre con su historia".

A pesar de los esfuerzos oficiales por mantener el caso cerrado a los 26 años fue hallado Simón.

 

"Un espacio moral y ético contra una conducta improcedente"

Pablo De la Vega, Centro de Documentación Segundo Montes Mozo

La intención de agrupar a alrededor de 45 organizaciones sociales y de derechos humanos, fue llevar un proceso simbólico, abrir un espacio de juicio moral y ético a la conducta del oficial de policía que cumplió las funciones de embajador del Ecuador en Argentina.

En esos términos, juzgar el comportamiento improcedente y cuestionable de Germánico Molina y, además, poner en evidencia el comportamiento clientelar de este gobierno e inclusive plantear el debate de los posibles nexos del Coronel Gutiérrez con algunos oficiales, represores argentinos, de época de la dictadura militar. El artículo siete del Código Penal establece la posibilidad de un enjuiciamiento a través de los canales correspondientes.

Dado el carácter moral del Tribunal de la Dignidad, éste estuvo integrado por personalidades probas que siempre han mantenido en alto la dignidad del pueblo ecuatoriano y la defensa de los Derechos Humanos. Entre otras personas, el Tribunal lo integraron: el Dr. Julio Prado Vallejo, ex Canciller de la República; el Embajador Mario Alemán, ex secretario de la Cancillería; la Hermana Elsie Monje, de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos; el Padre Eduardo Delgado, Pro Rector de la Universidad Politécnica Salesiana; la Dra. Alexandra Cantos, ex funcionaria de la Comisión de Control Cívico de la Corrupción y Nelsa Curvelo, activista de Derechos Humanos de Guayaquil.

La participación más importante, como testiga del cargo, fue la de Nora Cortiña, presidenta de las madres de Plaza de Mayo, línea fundadora. Otros testigos de cargo fueron Mauricio Gándara, ex Embajador del Ecuador en Londres, Pedro Restrepo, Dioselinda Iza y el periodista uruguayo Kinto Lukas.

El Tribunal de la Dignidad constituye el punto de partida para enfrentar otros casos que, desafortunadamente, han quedado en la impunidad, como por ejemplo el caso Hurtado. En conclusión, el Tribunal de la Dignidad forma parte de un proceso más amplio de movilización y participación ciudadana.

 

[+info]
Sentencia del Tribunal de la Dignidad
Alegatos de los testigos y la acusación
prodhecu@andinanet.net

 

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