Las mujeres ecuatorianas queremos Paz, Justicia, Soberanía

Marcha Mundial de las Mujeres, Ecuador

Red Latinoamericana de Mujeres Transformando la Economía

Quito, 8 de marzo de 2004

 

Paz

Ajeno al clamor, voluntad e intereses de la mayoría, el gobierno arrastra al país a involucrarse en el Plan Colombia, envolviéndonos en su lógica de destrucción y muerte.

La guerra, sea formal o encubierta, destruye el ambiente, la base productiva, el tejido social; anula los derechos humanos. Agudiza todas las formas de violencia contra las mujeres, y multiplica las dificultades de nuestro trabajo de producción y de reproducción. Se ensaña siempre con las más pobres, con las niñas y niños (el 80% de refugiados son mujeres y menores). La guerra amenaza la existencia misma de los pueblos; en el caso del Plan Colombia afecta especialmente a los pueblos indígenas de la Amazonía.

Exigimos que se enmiende la actitud irresponsable de 'mejor amigo' o 'hermano menor', que somete al país a la estrategia militarista y violenta, orientada al control de nuestros recursos estratégicos, que se va imponiendo a nivel regional, y cuya expresión global es la sangrienta invasión a Irak. Las mujeres queremos paz en el país y en el mundo.

Justicia

La persistente aplicación de políticas económicas de corte neoliberal, atadas a imposiciones de las multilaterales (FMI, BM), tiene consecuencias negativas en todos los ordenes de nuestras vidas. Ante la crisis y el empobrecimiento trabajamos más horas, con remuneraciones invariablemente menores o sin paga; somos más golpeadas por el desempleo y por la precariedad laboral. Como productoras del campo y la ciudad, hemos sufrido con más fuerza el impacto de políticas recesivas; nuestras unidades económicas pequeñas o medianas han colapsado o se han tornado más vulnerables. La dolarización –sostenida con remesas fruto de nuestro trabajo- y la inflación han elevado el costo de la canasta básica a niveles inalcanzables por nuestros menguados ingresos.

Por eso exigimos políticas de Justicia Económica, orientadas a fortalecer la base productiva del país, a aplicar nuestros derechos económicos. Ya es hora de conceder prioridad al pago de la deuda con las mujeres, y no al de la deuda externa.

También exigimos Justicia en el tratamiento de los atentados contra líderes indígenas y sociales, y pleno respeto a los derechos ciudadanos que nos asisten.

Soberanía

El entusiasmo oficial por la firma de un Tratado de Libre Comercio con los EU, que se pretende suscribir en tiempo record, implica el desconocimiento de nuestra Constitución, la pérdida de marcos legales e institucionales propios. Estos acuerdos de libre comercio, sean bilaterales o multilaterales, han sido concebido para extender el control del mercado hacia todos los ámbitos de la vida, ampliar el poder de las corporaciones transnacionales y el control privado de recursos estratégicos y conocimientos. Se impulsan y adoptan sin considerar nuestra voluntad, sin tener en cuenta la soberanía de los pueblos.

No queremos que el país continúe por este sendero de entrega de soberanía nacional, de pérdida de control sobre nuestros recursos estratégicos, de amenaza directa a la soberanía alimentaria, de imposibilidad de tener condiciones económicas y sociales para ejercer plenamente nuestra autodeterminación como mujeres, nuestra soberanía personal.

 

¡No a la guerra!

¡No a la tiranía del libre comercio!

 

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