Discurso de Ricardo Ulcuango en la apertura del Congreso Mundial de la Federación Internacional de Derechos Humanos

Quito, 2 de marzo de 2004

 

Discurso pronunciado el martes 2 de marzo en la inauguracion del Congreso Mundial de la Federacion Internacional de Derechos Humanos (FIDH), por el H. Ricardo Ulcuango, Presidente de la Comision de Asuntos Indigenas y Otras Etnias del H. Congreso Nacional del Ecuador y Presidente del Parlamento Indigena de América.

 

Respetables participantes en este magno evento convocado por la FIDH reciban un fraterno y cálido saludo a nombre de los Pueblos Indígenas del Ecuador, de la Comisión de Asuntos Indígenas y otras etnias del Congreso Nacional del Ecuador, y del Parlamento Indígena de América, que me honro en presidir.

Cuando a los indígenas nos hablan de "derechos humanos", nos preguntamos: ¿Acaso solo los humanos tenemos derechos? Para los Pueblos Indígenas toda la Pacha Mama (el Universo) tiene derechos, y estos podríamos sintetizarlos en una sola frase: El derecho a una Vida digna. ¿Qué podemos ser y hacer las personas humanas en este planeta sin la Madre Tierra (Allpa Mama), sin el Padre Sol, sin la Madre Luna, sin sus hijos: el Agua, el Aire y sin el fuego? ¡Sencillamente nada! Por esta razón los Pueblos Indígenas cuidamos la salud de la Naturaleza, y hablamos de Derechos que garanticen de una manera digna la Vida global, es decir la Vida en su integralidad, porque en el planeta Tierra existe una interdependencia entre las personas y la Naturaleza, de tal manera que el desequilibrio de uno de estos aspectos afecta a todo y a todos/as. Por esta razón planteamos un Proceso de Globalización alternativo, que implique la globalización de posibilidades de Vida digna para todo, y para todos/as. Ahora bien, si miramos con atención la Vida Global de nuestro planeta, sorprendidos podemos constatar, que nos encontramos muy lejos de alcanzar niveles aceptables de vida digna, que garanticen la vigencia de los derechos humanos y de la Madre Naturaleza. Basta que observemos con atención la serie de desastres ecológicos que se están suscitando en nuestro planeta, lo cual demuestra que la Tierra está siendo profanada por la ignorancia voraz del totalitarismo Neoliberal, sistema que está demostrando ser inadecuado para los intereses de la Vida Global. Para nosotros la Tierra es Madre que nos acoge tiernamente en su regazo, en cambio para la política económica neoliberal, es una máquina de hacer dinero.

Por otra parte consideremos los niveles de pobreza cada vez más altos a los que asistimos en pleno siglo XXI, que contrastan con el derroche de unos pocos privilegiados, al costo de la miseria de millones de seres humanos. Estudios realizados demuestran que la brecha entre pobres y ricos cada año se incrementa de una manera alarmante, por ejemplo en 1830, ésta se manifestaba en una proporción de 3-1, y en 1992 había subido a una proporción de 72-1 y en la actualidad aún se ha incrementado mucho más. Estudios realizados por organismos como la UNICEF, la ONU, la FAO, MSF, OMS, entre otros, dan cifras escalofriantes sobre el deterioro progresivo de los derechos humanos en los países pobres del Planeta. Esto demuestra un rotundo fracaso progresivo del actual sistema, que excluye a millones de seres humanos del ejercicio digno y justo de sus derechos. Por razones de tiempo solamente diremos que en el Tercer Mundo más de treinta mil niños que podrían salvarse mueren cada día. Lo cual quiere decir, que mientras nosotros nos reunimos en esta fecha memorable, con el loable propósito de fortalecer nuestra esperanza, de unir nuestras inteligencias y nuestras luchas para la consecución de una vida digna para todo y para todos, están muriendo cada hora 1.250 hermanos nuestros, niños indefensos, que nacieron con la esperanza de tener derecho a tener derechos y dentro de éstos el derecho a vivir dignamente. Esto implica que en este momento se está cometiendo el acto terrorista más abominable que jamás haya presenciado la humanidad.

Es importante considerar que uno de los índices más altos de pobreza y exclusión se encuentra en las comunidades indígenas. Los datos últimos de la UNICEF sostienen que en el Ecuador, el 61% de niños indígenas viven en situación de pobreza extrema y solo el 39% termina la instrucción primaria. Por esta razón hacemos un llamado urgente a erradicar el analfabetismo de América y del mundo, a transformar el mundo desde su base.

Los derechos de los Pueblos Indígenas han sido conculcados por siglos, de igual modo sucede con los derechos de los pueblos afro-americanos. Ninguna institución internacional los había reconocido, solamente a partir del año de 1989, es cuando mediante la lucha constante de las organizaciones, se logra la promulgación del Convenio 169 de la OIT que revisa el convenio 107, al cual se suscribió el gobierno ecuatoriano recién en el año 1997; y según conocemos algunos países todavía no lo hacen. Al momento se encuentra en la ONU y en la OEA un Proyecto de Declaración sobre nuestros derechos, y estamos luchando para que un día se incluya como una Declaración Especial, para lo cual esperamos su apoyo que es fundamental. Es oportuno recordar en este momento las proféticas palabras de uno de los más ilustres hijos de indoamérica, el cubano José Martí: "La inteligencia americana es un penacho indígena. ¿No se ve cómo del mismo golpe que paralizó al indio, se paralizó a América? Y hasta que no se haga andar al indio, no comenzará a andar bien la América".

Hay que mencionar las repercusiones monstruosas que significa para nuestros países el incremento de la Deuda externa. Consideremos por ejemplo que la Deuda Externa Latinoamericana, que en 1985 era de 300 mil millones, hoy ha subido a 800 mil millones. Por otra parte el pago que por concepto de intereses exigen de manera inhumana los acreedores, hace que nuestros gobiernos no puedan invertir adecuadamente en el desarrollo de sus pueblos. Por ejemplo, en el Ecuador se invierte el 40 % del presupuesto del Estado para este efecto. Por lo tanto, aspiramos a que mediante la inversión adecuada de nuestros recursos y con la cooperación internacional respetuosa, accedamos a una educación y tecnología de punta que nos preparen para negociar con los países más desarrollados en condiciones aceptables. Por esta razón nos oponemos al ALCA y al TLC, porque son nuevos instrumentos de conquista y dominación a nuestros pueblos que no se encuentran en capacidad económica, tecnológica y educativa para negociar de una manera justa.

La injerencia del gobierno de los Estados Unidos enlas decisiones políticas y económicas de los mandatarios de los países más pobres, constituye un atentado evidente al ejercicio del derecho a la libre determinación de los pueblos. Presiones ejercidas fundamentalmente a través del FMI, el BM, OMC, o en ciertos casos como en el de Irak, a través del intervencionismo militar, irrespetando de este modo todos los tratados internacionales; y en casos como el de Venezuela interfiriendo en la gestión de un gobierno legítimamente electo por el pueblo de ese país.

Es importante anotar que estas injusticias son posibles, también y sobre todo, por la deficiente conciencia política de nuestros pueblos, lo que posibilita la manipulación por parte de las empresas electorales, situación que favorece a que personas inescrupulosas, que no ven más allá de sus intereses personales, familiares y partidistas, accedan al ejercicio del poder y no reparen en entregar nuestros países a intereses oligárquicos nacionales y extranjeros. Debemos trabajar arduamente para que el pueblo sea capaz de ejercer con sabiduría el derecho a una consciente y justa participación, que nos conduzca a una auténtica democracia política y económica.

A nuestro modo de ver éstos males acumulados constituyen los mayores obstáculos, que deberán ser superados mediante la lucha creativa y esperanzadora de los pueblos, como está sucediendo de manera progresiva en todas partes del Planeta.

Por otra parte, debemos denunciar ante este magno evento, la persecución y represión a la que estamos siendo sometidos dirigentes indígenas, campesinos, dirigentes estudiantiles, periodistas, intelectuales y miembros de instituciones de los derechos humanos, por parte de un gobierno que habiendo llegado al poder mediante el respaldo del pueblo esperanzado, decidió entregarse a los sectores oligárquicos de nuestro país, y además constituirse en un "aliado incondicional del gobierno de los Estados Unidos" a espaldas del pueblo que lo llevó al poder.

En este sentido, es nuestro deber denunciar y rechazar enérgicamente el apresamiento realizado por orden del Gobierno Nacional, a nuestro hermano Humberto Cholango, indígena y máximo dirigente de la organización ECUARUNARI. De igual manera denunciamos y rechazamos el intento de asesinato perpetrado en contra de nuestro compañero Leonidas Iza y su familia, máximo dirigente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), hecho que no ha sido investigado debidamente por el Gobierno Nacional, ni por las autoridades pertinentes.

Presentamos también nuestra pública solidaridad, rechazo enérgico por: la militarización de la comunidad de Sarayacu ubicada en la Amazonía ecuatoriana, para favorecer intereses petroleros; el apresamiento a indígenas mapuches en Chile al defender el bosque; la persecución sistemática a los indígenas en Chiapas; la prisión en Brasil del dirigente campesino de "Los sin Tierra" José Rainha; la prisión y el juicio injusto realizado por los Estados Unidos a los cinco compañeros cubanos cuyo único delito fue precautelar la seguridad de su Patria, ante la certeza de planes terroristas planificados desde Miami por elementos de la disidencia cubana de tendencia violenta; y por todos los actos de persecución y represión que se ejerza, contra cualquier luchador o luchadora por los derechos humanos en cualquier parte del mundo.

Sería inaudito no mencionar el peligro que implica la instrumentalización del Plan Colombia, que está plagando de violencia y muerte en el País hermano, y que amenaza con extenderse a la región, involucrándonos en una guerra fratricida, so pretexto del combate al narcotráfico.

Para concluir nos preguntamos: ¿Quiénes son los culpables de estas situaciones genocidas en pleno siglo XXI, y que suceden ante nuestros propios ojos? Si existen magistrales declaraciones de los Derechos Humanos, y además éstas se encuentran maravillosamente compendiadas en las constituciones de todos los países: ¿Por qué no se ejecutan en su justa medida? ¿Qué tipo de "democracias" vivimos, en las que se propician proyectos de muerte para millones de seres humanos y se amenaza de muerte asfixiante a la Madre Naturaleza? ¿Cómo es posible que no se condene enérgicamente a los causantes de estos atropellos, y en cambio el gobierno de los Estados Unidos impone un bloqueo económico y comercial durante 43 años, de una manera inhumana y contra toda norma internacional, a un País como Cuba que presenta un ejemplar expediente de lucha por la calidad de vida de su pueblo y su solidaridad humanitaria con otros pueblos del mundo ¿Acaso la realidad de creciente pobreza no nos obliga ya a pensar en democratizar política y económicamente, con criterios inter y trans-culturales y basados en principios humanistas, nuestras impuestas democracias? Pensamos que a estos cuestionamientos debemos encontrar claras y contundentes respuestas, porque no podemos cerrar los ojos ante lo que es evidente, que millones de seres humanos se encuentran imposibilitados de satisfacer los elementales derechos. Pero existe un derecho sin el cual no es posible que se ejerciten los demás derechos, este es: El derecho a la libre determinación de los pueblos. Y por este derecho abogamos con todas las fuerzas, como Pueblos en resistencia propositiva.

Por todas las víctimas de la prepotente ignorancia, de la voracidad económica y política, convoco en nombre de las personas sensatas de este planeta a ponernos de pie y a pensar en los rostros sobre todo de los 1.250 niños que fallecen cada hora en el Tercer Mundo, y en los que morirán si no hacemos algo, pensemos en sus ojos y corazones que claman justicia. En silencio, con nuestros corazones ante la luz del Sol de la dignidad, ante la sangre derramada por los héroes de nuestros pueblos, y ante la fertilidad de la Madre Tierra, comprometámonos a fecundar el mundo con nuestra lucha para que estos actos genocidas lleguen a su fin.

Ahora les invito a ponerse de pie. Se encenderá en este instante el Fuego Sagrado que significa la Sabiduría y la dignidad de los Pueblos. Cuatro niños colocados hacia los cuatro puntos cardinales representan la interculturalidad y el afán de lograr la justicia en todo el mundo. Se tocarán los "churos" como símbolo del llamado a despertar y sensibilizar las conciencias de la humanidad, creyendo en que un nuevo mundo es posible y se hará un minuto de silencio por todos y todas los que sufren violaciones a los derechos humanos.

 

Shuk Shungulla (Un Solo Corazón)
Shuk Maquilla (Un Solo Puño)
Shuk Yuyailla (Un Solo Pensamiento)

 

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