Con la cara limpia... ¿Limpia?

Colectivo Pro Derechos Humanos (PRODH del Ecuador)

Quito, 18 de enero de 2004

 

El 2 de Enero del 2004, un guerrillero colombiano de las FARC, Ricardo Palmera o "Simón Trinidad", fue detenido en Quito. Miembros del ejército colombiano y policías ecuatorianos lo detuvieron luego de varias semanas de vigilancia en el Ecuador. Es indiscutible que hubo participación de inteligencia de Colombia y Estados Unidos, como publican el diario norteamericano "New York Times" y la revista "Cambio" de Colombia.

Simón Trinidad fue llevado al día siguiente en helicóptero de Quito a Ipiales y entregado a autoridades ¿militares? colombianas, aparentemente por indocumentado pues, según el Comandante de la Policía ecuatoriana, la detención de Simón Trinidad fue una "casualidad" en un operativo rutinario de control migratorio.

El presidente Gutiérrez ha dicho que Ecuador mantiene una posición neutral respecto al conflicto colombiano y se ha ofrecido como intermediario para el diálogo entre gobierno e insurgentes. Sin embargo, la captura de un miembro de las FARC y el procedimiento taimado para extraditarlo, no corroboran las declaraciones y deseos del presidente ecuatoriano.

Por el contrario, hay una estrecha colaboración del gobierno del Ecuador con la estrategia militarista del ejército colombiano y Estados Unidos en su lucha contra la guerrilla. Se profundiza el involucramiento de nuestro país en la guerra civil colombiana, iniciado por los gobiernos anteriores. Así, no hay una cara limpia para intermediar en la búsqueda de la paz.

Toda persona detenida, según las leyes y convenios, el detenido debió ser sometido a un juez o tribunal ecuatoriano competente imparcial e independiente, encargado de investigar su situación y tomar las medidas correspondientes. En la captura del guerrillero y su inmediata deportación no se respetó lo establecido por la Constitución del Ecuador y los Convenios Internacionales suscritos por nuestro país.

Toda persona detenida tiene derecho a ser asistido por un defensor y a apelar el fallo ante un tribunal superior. Simón Trinidad no fue sometido al debido proceso (según las leyes ecuatorianas) y como, en ejercicio de soberanía, Estados Unidos –por ejemplo- no extraditan al cura Carlos Flores, por ejemplo, ni a la larga lista de corruptos que se refugian en ese país.

Operaciones encubiertas del ejército colombiano asistidas por la CIA en territorio ecuatoriano constituyen una clara violación de nuestra soberanía. Es lamentable que la Policía ecuatoriana acepte públicamente que, desde el 2000, inicio del plan Colombia, grupos de inteligencia de las Fuerzas Armadas colombianas ingresan constantemente al Ecuador, siguiendo a insurgentes colombianos.

Los Organismos de Derechos Humanos del Ecuador y la mayoría de ecuatorianos anhelamos un país y un mundo basados en el respeto de los Derechos Humanos donde la paz sea producto de la justicia y la democracia real. Por esto rechazamos firmemente la participación del Ecuador en el conflicto colombiano y la solución guerrerista impuesta por Bush y Uribe.

El gobierno Gutiérrez está llamado a respetar y hacer respetar la soberanía nacional y los principios de neutralidad; debe respetar la Constitución y los acuerdos internacionales, única forma de evitar que el Ecuador sea "socio menor" de la guerra colombiana. Solamente con la cara limpia se puede ofrecer la intermediación para una solución negociada entre las partes.

 

PRODH del Ecuador [prodhecu@andinanet.net]

 

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