Signos y análisis de la espiral represiva del gobierno de Lucio Gutiérrez

Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH del Ecuador)

Quito, 13 de diciembre de 2003

 

Sería un error no contextuar ni enfocar desde una perspectiva más amplia, la detención de nuestro hermano Humberto Cholango, presidente de Ecuarunari, cometida por la Policía a órdenes de un oscuro intendente militante del partido de gobierno, "Sociedad Patriótica". Vale la pena hilvanar tan ilegal y arbitraria detención, en el conjunto de acciones represivas que el régimen empezó a desatar en el país.

Reciente publicación de la "lista de enemigos del Gobierno", que el país duda mucho que fuera de la aislada autoría de un asesor y ex-funcionario de la Presidencia, Alejandro Nájera, en el que la nómina abultada de "enemigos" registraban los dirigentes indígenas, sindicales, sociales y opositores políticos de izquierdas.

Ola de amenazas de muerte presuntamente emitidos por la autollamada "Legión Blanca" y cuatro casos conocidos de "esquelas mortuorias" contra periodistas de la prensa alternativa, por un lado; y por otro lado, advertencias y hostigamientos a todos los medios de comunicación social del país, hechas por el Presidente de la República, funcionarios gubernamentales de toda índole y caciques de las elites económicas y políticas del Ecuador. El día de hoy, sábado 13 de diciembre, precisamente, se informaba en los periódicos del país la sentencia condenatoria a un mes de prisión por el supuesto delito de "injuria", decidida por una Función Judicial hegemonizada por los partidos políticos tradicionales, contra el eminente científico y editorialista de Diario "El Comercio", Dr. Rodrigo Fierro, sobre la base de una visible y vergonzosa presión política del mayor cacique de la Derecha ecuatoriana, cuyo partido, el Social-Cristiano, co-gobierna con Lucio Gutiérrez. Nos referimos al Ing. León Febres Cordero.

En el pasado previo, cuando el régimen de Lucio Gutiérrez prefiguraba su derechización, atacó a los sindicatos petroleros, emitiendo boletas de detención en contra de una decena de dirigentes que tuvieron que entrar a la clandestinidad temporal, y contra los cuales todavía existen juicios, interpuestos por el gobierno, de "asociación para delinquir y terrorismo". El sindicato petrolero, uno de los actores más importantes del "sujeto urbano" que permitió la victoria de Gutiérrez y el nacimiento del "arcoiris" social por el cambio en el país, fue -prácticamente- desarticulado y aniquilado en su perspectiva de resistencia y lucha ante el modelo de privatizaciones relanzado por Lucio Gutiérrez y sus aliados de la Derecha que co-gobierna la nación.

Igualmente, cabe citar la represión, como modalidad habitual, ejercida localmente en Guayaquil por la Alcaldía de la urbe porteña, que la dirige un cuadro de la derecha social-cristiana, en contra de los jubilados, un sector vulnerable de la población ecuatoriana que no ha tenido posibilidad alguna de obtener sanción a los autores materiales e intelectuales de los ataques ya usuales a sus marchas en aquella ciudad. Finalmente, en esta misma urbe, dirigida políticamente por el cacicazgo de la Derecha más autoritaria, se viene consolidando una atmósfera ciudadana de legitimación de la política de "mano dura" en el tema seguridad y de "limpieza social" (ejecuciones extrajudiciales), que nos llevan, inevitablemente, al período de nefasta recordación: el Febrescorderato (1984-1988). Un rasgo de correlación adicional entre ese período y el actual, es precisamente el caso "Fybeca", debido a que, es la segunda vez, luego del régimen febrescorderista, que se repiten casos de desaparición forzada de personas en el Ecuador, hoy bajo el gobierno de Lucio Gutiérrez Borbúa.

Los hostigamientos se extendieron a través de maquinaciones seudo-judiciales y usando fiscales y agentes policiales, a los defensores de derechos humanos que expresan en el país una tendencia radical en la defensa de los derechos humanos. Así entendemos que, luego del ataque a los sindicatos petroleros y eléctricos, a los medios y los periodistas, a los opositores sociales y políticos, este 4 de diciembre se nos hiciera blanco de maquinaciones absurdas por el presunto delito de "destrucción de propiedad pública".

El paro de la Unión Nacional de Educadores, UNE, importante gremio de influencia del partido de oposición Movimiento Popular Democrático, que lleva semanas sin solución, tuvo su momento de máximo tratamiento represivo este 10 de diciembre, cuando la llamada "toma de Quito" fue reprimida con dureza sólo antes vista en el régimen de León Febres Cordero. La interesante estrategia de copamiento de la capital con miles de ciudadanos protestando, antes únicamente aplicada por el movimiento indígena cuando los levantamientos de enero del 2000 y de febrero de 2001, hoy fue hecha por un sujeto que es, eminentemente, urbano, rompiendo el mito social que solo advertía que tal forma de lucha la podían ejecutar un movimiento indígena fuerte y con capacidad de movilización propia. Ahora bien, la represión militar y policial que a esta estrategia del magisterio diera el régimen de Gutiérrez, tuvo un parecido a la forma de represión usada por los gobiernos de Mahuad y Gustavo Noboa contra las movilizaciones indígenas que llegaban o intentaban llegar a Quito: bajar de los autobuses a quienes fueran maestros, o lo parecieran. Indudable violación al derecho constitucional a la circulación y movilización dentro del territorio nacional, esta táctica policial instrumentada por el régimen del Coronel, no puede pasar desapercibida por el preocupante componente autoritario e intolerante que lleva en sí.

La represión policial lanzada por orden del Gobierno contra la marcha pacífica en Quito por el día internacional de los Derechos Humanos, que tradicionalmente se realiza en el mundo y el país, sólo tiene un antecedente similar en el año de 1987, bajo el gobierno de León Febres Cordero, caracterizado por su tendencia represiva y los niveles de violaciones a los derechos humanos reconocidos así por organismos internacionales y locales a lo largo de estos últimos 16 años. A los diez y seis años, precisamente, un gobierno se atreve a reprirmir con virulencia, una marcha de defensores de derechos humanos en el Ecuador.

A la violenta represión policial contra la marcha de los maestros, le siguen dos jugadas:

La detención de Humberto Cholango, el día viernes 12, es otro componente represivo que hay que mirarlo bajo este contexto global. Sería una equivocación política no mirar dos cosas:

Queda para el final un añadido: otra forma de desarticulación, presión y represión invisible al movimiento social y político de oposición, viene siendo la estrategia gubernamental del "divide y reinarás made in Ecuador".

Es inaudito y muy llamativo que un poco antes de la toma de Quito, decidida por amplios sectores del país, tres frentes sociales ayer combativos, decidieran "cambiar" su discurso antes radical, entablar diálogos (por lo menos, sospechosos de inutilidad) con el Gobierno de Gutiérrez, y que decidieran "esperar" a movilizarse, parando de hecho su participación, dándole márgenes de maniobra a un régimen cada vez más autoritario, creando confusión en las filas fraternas de las otras resistencias sociales, dejando campo a la duda y a la sospecha, sin sopesarse qué pensaran y opinarán sus bases. Nos referimos, fraternal pero firmemente, al Frente Unitario de Trabajadores, FUT, que hasta los ochenta fue importante referente de activismo social, y -sobre manera- a la CEOSL; a un gran sector organizativo de los Jubilados; y a la CONFEUNASSC. Parecidos procederes se vieron en el pasado con la FEINE, cuando el Congreso de los Pueblos preparaba la primera movilización social de oposición real a Gutiérrez, y que un día antes de aquella marcha organizada y resuelta por todos, decidió marchar sola al Palacio Presidencial y alcanzar acuerdos concretos que poca influencia pública tuvieron y que escaso asidero encontraron en el resto de organizaciones del país. Es pública la noticia de que la FEINE y la FENOCIN, según informaciones que trae la prensa nacional este día sábado 13, han decidido lanzarse a la oposición, pero manteniendo distancia con la CONAIE, a quien critican por mantener supuestamente, cuadros o cuotas políticas en el régimen. Y, para concluir, no puede dejar de mencionarse al Partido Comunista del Ecuador, cuyo Secretario General continúa como asesor presidencial de Lucio Gutiérrez, y cuya influencia mantiene aún en la CTE (filial del FUT).

Mucho dependerá de todos los sectores sociales, alcanzar madurez y convertir el primer trimestre del 2004 en espacio y tiempo de definiciones. Lo que queda claro, por hoy, es que de manera harto extraña, el sector indígena que aparece ahora como el más radicalizado y definido para la lucha unitaria y sin marcha atrás durante el próximo año, en el objetivo de lograr la derrota del proyecto gutierrista, hoy tuvo a su dirigente máximo detenido. Otros sectores, precisamente los que decidieron darle una "última oportunidad" al régimen, como dijeron en la prensa, aparecerán, por obra y gracia de la propaganda del Gutierrismo, como los actores maduros y dialogales que respetan el marco de la democracia, el juego de la gobernabilidad y la marca de la estabilidad constitucional.

Nosotros, neciamente, seguimos creyendo en todos. Por ello es imprescindible darnos a la búsqueda de tiempos y espacios unitarios y colectivos que permitan a todos los sectores, A TODOS los hermanos, unificar criterios, limar asperezas, definir escenarios y construir alternativas de poder conjuntas. Gutiérrez le apuesta a la coyuntura. Febres Cordero al poder. El país profundo, al cambio.

Fraternalmente,

 

Alexis Ponce, Vocero APDH del Ecuador

 

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