Discurso de Miriam Masaquiza (FENOCIN) ante el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas




Federación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras del Ecuador (FENOCIN)

Nueva York, 20 de mayo de 2003




Segundo Período de Sesiones
Tema 4d: DERECHOS HUMANOS


Señor Presidente, hermanas y hermanos representantes de los pueblos indígenas del mundo,

Es un honor para mí dirigirme a todas y todos ustedes en nombre de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras del Ecuador –FENOCIN, antes de comenzar mi intervención deseo expresar mi agradecimiento al Fondo de Contribuciones Voluntarias por haber hecho posible mi participación.

La violencia ocupa un lugar central en la cotidianidad de los seres humanos. La violencia se manifiesta como el desconocimiento de los derechos humanos integralmente considerados. Nos encontramos frente a una violencia estructural que se caracteriza por el imperio de un orden internacional, nacional y social basado en la inequidad, la concentración de la riqueza en pocas manos, la sistemática violación de los derechos económicos, sociales y culturales de las personas y colectividades, la exclusión económica, política, y cultural de las diversidades que no calzan en el modelo modernizador de "lo humano", el creciente deterioro del medio ambiente y la impunidad frente a todos estos atropellos.

Existen contradicciones fundamentales entre algunas normas del comercio internacional y las normas adoptadas por la misma comunidad internacional en el campo de los derechos humanos. Hay tratados que deben ser cambiados en un esfuerzo para imponer a la comunidad internacional la convicción de que los derechos humanos son superiores a los otros.

Hay factores muy importantes que tienen un impacto negativo para los derechos humanos. En el caso del Ecuador, el reconocimiento de los pueblos indígenas en la Constitución de 1998, artículo 84 se menciona el “ama shua, ama llulla, ama killa”, escrito en kichwa, el cual marca un importante avance en la incorporación de nuestras demandas y la aceptación del carácter multiétnico y pluricultural en el Ecuador. Sin embargo, en la misma medida en que la normatividad general avanza, se vuelven evidentes las tensiones que provoca la legitimación de nuestras prácticas que hasta hoy fueron excluidas por un Estado estructurado desde una visión monocultural y uninacional, este es el caso de la justicia indígena.

El sistema neoliberal es también uno de los factores, pero no es el único. Los países europeos son fundamentalmente racistas, pero sin los europeos también existiría racismo en África, en América Latina y en Asia. Hay una variedad de factores de violación de los derechos humanos. Sería falso pensar que sólo la globlalización -proceso que empezó hace mil años-, un sistema económico, un pueblo o una gran potencia como Estados Unidos, constituyen la única razón para la violación de los derechos humanos.

El fenómeno de la migración en los últimos tiempos se ha agudizado sobre todo por olas de refugiados y desplazados por la violencia, la guerra y esa masa de migrantes económicos forzados que huyen de sus países en busca de trabajo y un nivel de vida digno. Hablo de las migraciones forzadas que acarrean graves consecuencias en materia de explotación, discriminación y desarticulación de vínculos afectivos, pero que también pueden significar un reto vital en el encuentro y diálogo de culturas. Y podría seguir enumerando las múltiples violaciones que segundo a segundo ocurren.

Los pueblos indígenas creemos que para la realización de nuestros derechos es fundamental practicar nuestros principios como el de la solidaridad, la reciprocidad, pues se propende a la repartición del ingreso, no solo entre las personas y los grupos sociales sino también entre los países. Debería de existir un deber a nivel internacional de los países industrializados de compartir, no se trata sólo de dar un poco del dinero que no utilizamos, tenemos que compartir. Eso es diferente y es parte de los conceptos de derechos humanos, en particular, del derecho al desarrollo,

Por lo cual recomendamos:

  • Urgir la adopción del proyecto de declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas tal y como fue aceptada por la Subcomisión de Derechos Humanos a fin de que dicha adopción sea antes de que culmine el decenio.


  • Apoyar y fortalecer el programa de becas indígenas emprendido por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Universidad de Deusto y el Gobierno Vasco de España, en donde jóvenes indígenas se entrenan en los mecanismos de defensa de derechos humanos y derechos indígenas en particular dentro del sistema de las Naciones Unidas.


  • Enfatizar en la reflexión y acción interdisciplinaria sobre la exigibilidad y justiciabilidad de los derechos de los pueblos indígenas, los derechos económicos, sociales y culturales y los derechos colectivos, considerando nuevos actores responsables de su violación como las empresas transnacionales.


  • Promocionar el mandato y las actividades del Foro Permanente así como los derechos humanos y derechos de los pueblos indígenas desde procesos educativos, artísticos, y culturales.


  • Democratizar las instancias internacionales como el Consejo de Seguridad, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros. Incluir en la definición de políticas de estas entidades la consideración prioritaria de los derechos humanos y mecanismos de control de organizaciones de la sociedad civil.


  • Reconocimiento de la dimensión colectiva de los derechos humanos para los pueblos indígenas para que el derecho humano se cumpla, es fundamental que previamente se cumpla y se reconozca el derecho colectivo.



Si los derechos humanos no son asumidos como vitales en cada comunidad, cualquier mecanismo nacional o internacional de protección se torna inerte, ya que solo defendemos aquello en lo que creemos y solo acudimos a aquellas instancias que creemos legítimas y eficaces en el procesamiento de nuestras demandas. Gracias


Miriam Masaquiza Jerez






 
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