Declaración de Principios




Sociedad Patriótica "21 de Enero"

Ecuador, octubre de 2002




La SOCIEDAD PATRIÓTICA “21 DE ENERO” es un movimiento cívico-militar, integrado por hombres y mujeres de nuestra Patria, que nos sentimos herederos y continuadores de los principios y el ejemplo que nos legaron el Precursor Eugenio Espejo, el Libertador Simón Bolívar, la “Libertadora del Libertador” Manuela Sáenz, el Mariscal Antonio José de Sucre, el Capitán Abdón Calderón, el General Eloy Alfaro, el Coronel Luis Vargas Torres, el Obispo Leonidas Proaño, los dirigentes indígenas Fernando Daquilema y Dolores Cacuango, el General Miguel Iturralde, todos ellos unidos en el ideal de la construcción de una Patria grande, democrática, que deje atrás las secuelas del colonialismo, el atraso, la pobreza, la ignorancia, poniendo en tensión todas las energías creadoras de nuestros pueblos para explotar en forma racional y justa los enormes recursos naturales que nos ha dotado la naturaleza y hacer factible el progreso y la felicidad de la Nación Ecuatoriana.

Los miembros de la SOCIEDAD PATRIOTICA “21 DE ENERO”, somos plenamente conscientes de los enormes cambios que ha sufrido la humanidad y nuestro propio País al iniciarse el siglo XXI, sabemos que nuestro esfuerzo transformador se realizará en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, debido sobre todo, a los extraordinarios avances que se han operado en el ámbito de las comunicaciones y el transporte. Sin embargo, vemos con rabia que los beneficios de la revolución científica y tecnológica, sólo benefician a menos del 20 % de la población mundial, mientras el 80 % de las mujeres y los hombres del planeta sobreviven agobiados por las peores secuelas del subdesarrollo: la desocupación, el hambre, la pobreza, la ignorancia, la insalubridad. Una perversa dinámica de expoliación y exclusión hace de la liberalización financiera, el intercambio desigual y la deuda externa mecanismos de saqueo permanente, luchar junto a los pueblos del sur por la vigencia de un nuevo orden mundial más justo y racional es otro de nuestros imperativos permanentes.

El propio Ecuador forma parte integrante de ese mundo de postergaciones, que se han visto agudizadas en los últimos años, como consecuencia de los efectos de los sucesivos paquetes de políticas de ajuste estructural impuestos por el Fondo Monetario Internacional, con la complicidad de las oligarquías nativas que se han turnado en el ejercicio del poder político. La gran paradoja, que demuestra el fracaso histórico del conjunto de la clase dominante, es cómo en un País tan rico, tan bien dotado de recursos naturales y humanos, puede explicarse la pobreza y el hambre generalizadas que son la realidad cotidiana para la mayoría absoluta de nuestros compatriotas.

LAS RAZONES PROFUNDAS QUE DESENCADENARON LA REBELION POPULAR DEL 21 DE ENERO DEL 2000 NO SE HAN MODIFICADO. La corrupción institucionalizada por los grupos hegemónicos sigue llenando de vergüenza y escarnio a la mayoría de nuestro pueblo, que nada tiene que ver con esas conductas delincuenciales. El llamado atraco bancario del siglo se mantiene en la impunidad. El Poder Judicial y los organismos de control del Estado se han mostrado como unas momias que no se enteran de nada, que no sancionan a nadie. El Poder Legislativo ha sido secuestrado por representantes de los grupos económicos más poderosos que actúan de espaldas a los intereses mayoritarios del pueblo. Las fracciones más opulentas de la clase dominante no sólo han sufrido una quiebra ética y moral que las descalifica para seguir ejerciendo el gobierno de nuestro pueblo, sino que además, en su mediocridad congénita, se han tragado la rueda de molino del discurso de la globalización neoliberal y han llevado su tradicional sometimiento al extremo de renunciar a la soberanía nacional, suplantando uno de sus símbolos más importantes: la unidad monetaria: el Sucre, para reemplazarla con el dinero de una potencia extranjera y admitiendo, simultáneamente, la presencia de una Base Militar en lo que queda del sagrado territorio nacional del Ecuador, luego de una serie de claudicaciones, de la que no hemos sido cómplices los militares patriotas y los ciudadanos conscientes.

El Sistema Internacional sigue teniendo como unidades básicas a Estados grandes, medianos y pequeños, por ello, es una obligación de los ecuatorianos auténticos defender y perfeccionar el Estado nacional, insertándolo en una Comunidad Andina de Naciones vigorosa, que encuentre puntos de unidad con MERCOSUR y los otros procesos de integración de América Latina, como un mecanismo indispensable para trabajar nuestra inserción soberana y con personalidad propia en la comunidad mundial. EL UNICO CAMINO QUE NOS QUEDA A LOS LATINOAMERICANOS ES LA UNIDAD, TAL COMO LO PREVIO GENIALMENTE EL LIBERTADOR SIMON BOLIVAR HACE DOS SIGLOS.

La SOCIEDAD PATRIOTICA “21 DE ENERO”, fiel a nuestras mejores tradiciones históricas y a los principios del derecho internacional condena toda forma de hegemonismo, colonialismo, neocolonialismo, racismo, xenofobia y otras formas de explotación y discriminación entre los seres humanos. Proclama el derecho de los pueblos a la libertad, la independencia y la autodeterminación y, en consecuencia, rechaza toda forma de intervención e ingerencia extranjera, que pretenda violentar el derecho de los pueblos a su autodeterminación.

La SOCIEDAD PATRIOTICA “21 DE ENERO” promueve la más férrea unidad nacional de los ecuatorianos, bajo la forma de un Estado democrático, participativo y descentralizado, que tienda al desarrollo armónico y equilibrado de todas las regiones y provincias, promoviendo especialmente el desarrollo económico y social de los sectores que han sido víctimas de la postergación y el olvido permanentes.

La SOCIEDAD PATRIOTICA “21 DE ENERO” rechaza el modelo económico impuesto por la globalización neoliberal, considerando que la vigencia del mismo ha favorecido únicamente los intereses de las grandes potencias y del capital financiero y especulativo, en desmedro de la producción y la generación de nueva riqueza, perjudicando los intereses y necesidades de la mayoría absoluta de las mujeres y los hombres del Ecuador, hoy sumidos en la peor crisis de su historia. En reemplazo del modelo neoliberal se implementará, con la participación del conjunto de los trabajadores y el pueblo, un nuevo modelo económico basado en el trabajo creador y la disciplina consciente, en la explotación racional de los recursos naturales, en la capacitación urgente de nuestros recursos humanos. Este nuevo modelo de desarrollo sustentable y humano propenderá a una distribución de la propiedad y el ingreso más justa y equitativa, a la planificación estratégica y el apoyo estatal al desarrollo de la agricultura, sobre todo de la destinada a mejorar la oferta de los productos básicos de la canasta familiar, de la industria, la pequeña industria y la manufactura. La modernización, actualización y el funcionamiento eficiente de los servicios y las obras básicas de infraestructura serán otro de los objetivos urgentes, sobre todo de aquellos que tienen que ver con la vialidad, las comunicaciones, el transporte, la electrificación, el agua potable, el riego y la prevención de desastres, sin los cuales jamás podremos aprovechar el enorme potencial turístico de nuestra Patria.

Todos los esfuerzos creadores de la SOCIEDAD PATRIOTICA “21 DE ENERO” estarán orientados a generar puestos de trabajo, para enfrentar el fantasma de la desocupación y la subocupación que han determinado que cientos de miles de ecuatorianas y ecuatorianos inicien el camino del éxodo y la diáspora, huyendo de su propia Patria como de la peste, frente a la indolencia de gobernantes que no comprenden las angustias de su propio pueblo. Trabajo con remuneraciones justas; educación universal, serán equipados de inmediato; vivienda, como un derecho elemental de todo ser humano, serán las prioridades de una auténtica política social, en la que los esfuerzos fundamentales estarán orientados, sobre todo, a proteger el capital humano, hoy en grave riesgo de sufrir deterioros irreversibles, como consecuencia del hambre, la desnutrición, la insalubridad, la promiscuidad y el desamparo en que sobreviven amplios sectores de la niñez, la juventud, las mujeres y nuestros ancianos.

Para implementar los principios enunciados, promovemos la formación de una amplia alianza de todas las ecuatorianas y ecuatorianos que coincidan con estos objetivos y metas de salvación nacional, que tengan el coraje y la entereza necesarias para DECLARAR LA GUERRA A MUERTE A LA CORRUPCION EN TODAS SUS FORMAS, CONSIDERANDO A ESTA COMO LA CAUSA PRINCIPAL DEL DESASTRE NACIONAL; que estén dispuestos a organizarse para servir a la Patria y a su pueblo, poniendo su honorabilidad y talento en el proceso de elaboración y ejecución de un PROGRAMA DE GOBIERNO DE INTEGRACION Y SALVACION NACIONAL, inspirado en los ideales del Libertador Simón Bolívar, el General de hombres libres Eloy Alfaro y alimentado con la sangre y el sacrificio de miles y miles de ciudadanos ejemplares, que a lo largo de nuestra historia, fueron configurando la Patria.







 
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