Manifiesto de las Mujeres de las Américas ante la VII Reunión Ministerial del ALCA




Quito, 31 de octubre de 2002



Hemos venido a Quito mujeres de todos los países del Continente, del Norte hasta el Sur, para expresar nuestra oposición al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas -ALCA, para exigir a los representantes de nuestros gobiernos el inmediato cese de las negociaciones. Consideramos que es una responsabilidad de todas y todos detener el sometimiento a este Acuerdo, que es parte de un modelo económico internacional que supone pérdida de soberanía, imposibilidad de desarrollo autónomo, empobrecimiento masivo y peores condiciones de trabajo y de vida para las mujeres.

Con el ALCA están en juego definiciones cruciales para nuestros países y nuestras vidas, frente a las que nos situamos como actoras económicas, como ciudadanas, reivindicando el derecho a decidir en estos importantes asuntos. Somos actoras económicas porque hacemos notables contribuciones con nuestro trabajo remunerado (muchas veces subpagado) y no remunerado; impulsamos múltiples iniciativas para producir, generar ingresos y para garantizar la sobrevivencia de la población toda; estamos presentes, cada vez más, en todos los espacios. Afrontamos, pese a ello, desventajas e injusticias, porque las desigualdades de género están instaladas en el corazón mismo de la economía, y tienden a agravarse con políticas neoliberales como las que el ALCA profundizará.


¿Cómo afecta el ALCA a la mujeres?

Mujeres del campo y la ciudad estamos concientes de los múltiples efectos que traerá este tipo de Acuerdo para nosotras; entre ellos:

  • Producción: condena a la desaparición a unidades productivas medianas y pequeñas, justamente donde hay más mujeres.

  • Promueve la apropiación privada, vía patentes, del patrimonio colectivo generado especialmente por las mujeres indígenas y campesinas durante siglos: semillas, artesanías, prácticas curativas; en adelante se deberá pagar para usar estas tecnologías, diseños y conocimientos. En ambos casos se afectan las capacidades productivas, la soberanía alimentaria y la calidad de vida de todas y todos.


  • Empleo y trabajo: La previsible quiebra de unidades productivas rurales y urbanas, lo mismo que la privatización de empresas y servicios públicos generan desempleo (siendo las tasas femeninas siempre mayores). Se ha producido una verdadera expulsión de fuerza de trabajo, que alimenta migraciones del campo a las ciudades, y hacia países del norte. Como contraparte, puede darse una muy limitada generación de empleos precarios, generalizando una flexibilización laboral regresiva, que desconoce derechos de las mujeres, incluso los derechos sexuales y reproductivos ya que, por ejemplo, se aplican mecanismos de prohibición del embarazo, o se genera un clima de mayor vulnerabilidad ante el acoso sexual. Un claro ejemplo constituyen las "maquilas", en las cuales el 80 por ciento de la fuerza laboral es femenina, y se ha impuesto un modelo de sistemática violación de derechos laborales y humanos.


  • Servicios, Salud y calidad de vida: Al someterse todos los servicios básicos (agua, luz, telecomunicaciones, ducación, salud) al control privado con fines de lucro, el acceso a los mismo se limita, generándose más exclusiones, privación de derechos, deterioro de la calidad de vida, especialmente de las mujeres que se han visto obligadas a incrementar su trabajo para el cuidado de las familias y comunidades.


  • Democracia y equidad: Agravando un contexto en que se extiende el autoritarismo y la militarización, los Estados y los gobiernos no podrán dictar políticas soberanas de desarrollo económico, ni definir políticas sobre producción, distribución, redistribución; tampoco utilizar su capacidad de compra e inversión para estimular, por ejemplo, producción y empleo de las mujeres, para promover equidad de género. Todo esto impide construir las bases de una real democracia.


  • La implantación del mercado total, que invade todos los terrenos de la vida, estimula prácticas de explotación como el tráfico sexual de mujeres y menores, convertidos cada vez más en "atractivo" turístico.



Nuestras propuestas.-

Las mujeres proponemos cambios sustanciales en el modelo económico y en el comercio internacional: estos ya no deben estar regidos por el interés particular, la explotación, la competencia, que generan injusticias, empobrecimiento, depredación ambiental. Proponemos una economía que priorice la atención de necesidades humanas, que potencie diversas maneras de organizar la producción, que supere desigualdades e injusticias, especialmente las que afectan a las mujeres. En función de ello, el comercio internacional debe estar regido por normas y acuerdos basados en la aplicación de derechos, la solidaridad, la complementariedad, la colaboración, la reciprocidad, y no en la competencia y el dominio de los poderosos.

Nosotras queremos vivir en un mundo solidario, democrático, pluralista, ecológicamente sustentable y pacífico. Queremos vivir en un mundo sin violencia hacia nosotras, en un mundo de respeto e igualdad entre mujeres y hombres.

Proponemos a nuestros gobiernos:

DETENER EL ALCA E IMPUSAR UNA VERDADER INTEGRACIÓN.


¡Sí a la vida!
¡No al ALCA!
¡Otra América es Posible!





Articulación de mujeres del campo de América Latina y Caribe (CLOC)
http://www.movimientos.org/CLOC/

Vía Campesina
http://ns.rds.org.hn/via/

Comité de Género de Alianza Social Continental
http://www.asc-hsa.org

Diálogo Sur/Sur-GLBT - Capítulo Mujeres
http://www.movimientos.org/glbtdialogo/

Marcha Mundial de las Mujeres
http://www.ffq.qc.ca/marche2000

Red de Educación Popular Entre Mujeres REPEM
http://www.repem.org.uy

Red Latinoamericana Mujeres Transformando la Economía REMTE
http://www.movimientos.org/remte






 
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