Denuncia de la impunidad que protege a policías causantes de atropellos a los DDHH




Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU)

Ecuador, 7 de marzo de 2002




Los abusos policiales a los derechos humanos siguen sucediéndose con preocupante frecuencia mientras algunas autoridades y funcionarios del Gobierno o algunos miembros de la misma Institución alientan estos hechos que se amparan en una oprobiosa impunidad que es el principal obstáculo para la vigencia de los derechos humanos. La brutalidad de la agresión denunciada en los medios de comunicación por el futbolista internacional, originario del Valle del Chota, Hugo Guerrón, pone de manifiesto la conducta de algunos miembros de la Institución. La semana pasado, durante una "batida", un policía lanzó gas lacrimógeno en el rostro al jugador internacional. Según el afectado, cerca de la ciudad de Ibarra, unos quince policías le abordaron porque dudaban de la propiedad de su vehículo. "Ellos estuvieron agresivos y no me dejaron explicar nada", señaló Hugo Guerrón, quien sufrió graves lesiones: "Me quemaron el cincuenta por ciento de la córnea del ojo derecho y un veinte por ciento la del ojo izquierdo".

El Gobierno está obligado a investigar el caso Guerrón, que ha generado el repudio de la ciudadanía a los causantes de la agresión y amplia solidaridad con el afectado. También debería investigar y sancionar otros atropellos que han precedido este hecho para evitar que se repitan actos de violación contra la vida, la integridad y dignidad de las personas:

  • El 24 de octubre de 2001, en la madrugada, el escultor Rubén Potosí, murió por impacto de bala en el parietal izquierdo, tras ser detenido por agentes de la Dirección de Antinarcóticos de Imbabura durante un operativo, planificado con anticipación según la Policía. La víctima, junto a dos personas salió de un sitio de diversión; mientras éste se dirigía a su domicilio en San Antonio de Ibarra la policía interceptó su vehículo. Los acompañantes informaron que Rubén Potosí se quedó en su auto, vigilado por un agente y ellos fueron llevados en un carro de la Policía a un sitio inhóspito; luego éstos fueron dejados en el Centro de Detención Provisional. Rubén Potosí, había sido abandonado en el hospital por la Policía, sin darse a conocer su identificación personal, a pesar de que en su carro se hallaban sus documentos.
    El comandante de Policía de Imbabura, dijo a la prensa que " Rubén Potosí recibió un disparo porque intentó arrebatar el arma al policía que lo vigilaba". El sargento Juan Yasig, declaró que, antes de acercarse al auto, rastrilló su arma, debido a un forcejeo con Rubén Potosí, quien había tomado el cañón del arma con la mano izquierda y ejercido fuerza, por lo cual ésta se disparó.


  • El 5 de diciembre de 2001, en la ciudad de Tulcán, miembros de la Policía quienes se movilizaron en 12 motocicletas y 2 patrulleros del Comando de Policía de Carchi, agredieron con bastones, toletes, carabinas, puntapiés y gas lacrimógeno al ciudadano Edgar Gordón, quien para evitar su arresto (originado en una infracción de tránsito), se refugió en el domicilio de su padre. Luego, los policías trasladaron al detenido al Centro de Detención Provisional. Según el relato de un compañero de celda ante el Ministerio Público: "El momento que lo ingresaban miré que entraba desnudo el dorso y golpeado; en la puerta de la celda, ocho policías a puntapiés, lo siguieron golpeando". En el mismo sentido, otro detenido afirmó que además de la golpiza le echaron gas en la cara". A pesar de existir la oportuna intervención de médicos legistas quienes realizaron un reconocimiento médico al detenido en la celda del CDP y ante la gravedad que presentaba su estado clínico general, para evitar una complicación posterior, sugieren " que el paciente reciba atención médica bajo internación, además de estudios radiográficos de los huesos del rostro y abdomen", este fue llevado al hospital pero sólo recibió un calmante y fue retornado a su celda. El grave estado de salud determinó que otra vez fuera llevado al hospital; sin embargo, en ese momento en la casa de salud no había cirujanos para operarlo con la urgencia que el caso requería. Los familiares para salvar la vida de Edgar contrataron un avión para trasladarlo a la ciudad de Quito. Después de un peregrinaje por otros dos hospitales, el 8 de diciembre de 2001, fue ingresado en la Clínica Villaflora. Los médicos diagnosticaron Abdomen agudo quirúrgico postraumático con peritonitis de 4 días de evolución, siendo intervenido quirúrgicamente. Desde esa fecha hasta fines de enero debió realizarse otras dos intervenciones quirúrgicas al paciente. Su caso fue denunciado a la Comisión de Derechos Humanos del Congreso Nacional y a la Ministra Fiscal de la Nación.


  • En abril de 2001, el Ing. Luis Redrobán fue detenido, pateado en el estómago y echado gas en la cara por un cabo del destacamento de la Policía Rural del cantón Píllaro en la provincia de Tungurahua. Luego, Luis se quejaba intensamente; ingresó al baño y vomitó sangre; apenas salió, se desplomó. Al siguiente día, después de una intervención quirúrgica el Señor Redrobán murió en una clínica de la ciudad de Ambato.


  • En noviembre de 2001, ocurrió la detención-desaparición de Elías López y de Luis Shinin en la ciudad de Ambato. Varios miembros del comando provincial de Policía de Tungurahua se hallan detenidos por hallarse involucrados en esos crímenes de lesa humanidad que ofenden la conciencia de la humanidad. Resulta paradójico que, a inicios de este año, los jueces de la causa a los delitos de tortura, homicidio y desaparición forzada hayan calificado como un homicidio "no intencional".


La CEDHU considera que solamente a través de la sanción a los responsables de estos graves atropellos se podría frenar algunos de estos abusos. Es imprescindible que se siente el precedente de que el Estado ecuatoriano no tolerará estos abusos y que mentalicen a sus funcionarios de que es inaceptable silenciar la mala conducta de sus agentes.

Por otra parte, cuestiona las políticas de seguridad de corte únicamente represivo que tienen un impacto negativo sobre sectores de la población que de manera soterrada sufren la discriminación racial o son susceptibles de ser incriminados, encasillados en estereotipos o estigmas sociales como actualmente sucede con los grupos de jóvenes a los que se los persigue, agrede y detiene, acusándoles de "pandilleros".







 
Llacta!    Portada |  Organizaciones |  Comunicados |  Noticias