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Balance de las jornadas de protesta contra la minería

Acción Ecológica

Boletín de prensa

Quito, 24 de enero de 2009

En el mes de Enero en Ecuador convergieron y se concentraron protestas en contra de la minería a gran escala, a lo largo del país. Nosotros como ecologistas participamos en unos casos y nos solidarizamos en otros. De estas jornadas hacemos un balance que queremos compartirlo.

Las jornadas contra la ley minera nos permiten ver con alegría que está naciendo una alianza campo ciudad que recoge los principios del ecologismo, que se ratifica en la soberanía, que la ley a pesar de ser impulsada con los típicos argumentos de ingresos, empleo y tecnologías de punta, es mirada con duda, cuando no con rechazo.

Los argumentos de proteger el agua, fortalecer la soberanía alimentaria, reivindicar el derecho a la consulta, desconfiar de las transnacionales, son ya comprendidos y asumidos por muchos ecuatorianos y ecuatorianas.

Miramos con orgullo que en nuestro país, la naturaleza y el ambiente tienen ahora verdaderos guardianes, que junto con muchos de los preceptos constitucionales logrados en la nueva Constitución, podrán enfrentar desde la resistencia, desde la protesta y desde la propuesta, las nuevas luchas contra un sistema depredador y por el país que queremos.

El rechazo a la ley minera tuvo varios escenarios, tanto las comunidades como la Asamblea Nacional. Hubo marchas, plantones, huelgas de hambre que reavivaron el germen contestatario que ha caracterizado a los movimientos sociales de nuestro país. El día 20 de enero miles de ecuatorianos protestamos de diversas maneras contra la ley minera y los proyectos extractivistas del régimen. Las acciones incluyeron paralizaciones de carreteras en toda la Sierra y en el sur de la Amazonía. Pero también hubo importantes movilizaciones de varios colectivos urbanos, sindicatos y organizaciones ambientalistas y ecologistas en Quito. Adicional al plantón frente al Congreso se realizó también una feria de semillas ilustrando la diversidad de productos y prácticas agroecológicas que pondría en riesgo la minería a gran escala. No fueron movilizaciones reivindicativas sino en rechazo del modelo, por tanto más importante que el número de personas movilizadas, es el contenido de su protesta.

La ley minera es la ratificación de un modelo de desarrollo extrativista que ha sumido al país en la dependencia, el endeudamiento, la destrucción de ecosistemas. Se convirtió en ese sentido también en el escenario de la respuesta de la sociedad frente a la amenzas económicas, sociales y ambientales del modelo extractivista.

Con la aprobación de la ley se puso en evidencia el rumbo del gobierno de Alianza País, gobierno en el que si bien se han dado posiciones soberanas, como la elaboración de la Constitución, la expulsión de Odebrecht, la declaración de ilegitimidad de la Deuda, o la protesta ante los ataques de Angostura, hoy muestra una clara derechización. La historia demuestra que cuando un gobierno se derechiza es muy dificil que pueda volver a ser de izquierda... Peor aún, si los movimientos sociales se sumen en el silencio, con justificaciones como el no hacer juego a la derecha, permiten con su silencio que la derecha y sus proyectos continúen ganando espacio.

Pero el silencio no es sólo una opción politica, es también el resultado de una politica de prevención frente a la crítica. Enfrentamos las nuevas políticas con procesos organizativos golpeados. Se desmontó la Asamblea Biprovincial entre Sucumbíos y Orellana, se amenaza duramente a quienes protestan contra las operaciones petroleras en la Amazonía como Dayuma o Yamanunka, se ha dado golpes fatales al movimiento sindical, hay permanentes ataques al movimiento indígena, se descalifica permanentemente a los ecologistas, se golpea al movimiento de maestros y hasta a los estudiantes.

En ese sentido, el reto es fortalecer a las organizaiones, consolidar las articulaciones que han nacido, y continuar haciendo una crítica con sustento, con fundamentos.

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