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Una nueva muerte en territorio Taromenane

Land Is Life

Quito, 4 de marzo de 2008

El cadáver del maderero (Foto: Policía Judicial Orellana) Lanzas Taromenane (Foto: Policía Judicial Orellana) Lanzas Taromenane, detalle (Foto: Policía Judicial Orellana) Policía muestra las lanzas encontradas (Foto: Policía Judicial Orellana)

El pasado sábado 2 de marzo se dio un nuevo ataque de indígenas Taromenane a madereros que se encontraban aserrando dentro de su territorio.

El pasado sábado 2 de marzo fue victimado, quien en vida fue Luis Mariano Castellano Espinosa, por cuatro lanzas arrojadas por los indígenas Taromenane, una de las cuales le alcanzó en el corazón y las tres restantes en la rodilla. Sus dos compañeros, también aserradores, escucharon su quejido y al constatar el ataque, huyeron por el río y retornaron hasta el poblado más cercano.

El lugar del ataque se encuentra situado dentro del denominado Bloque 14, donde opera la empresa petrolera de origen chino, Andes Petróleum, la vía de acceso es una carretera que conduce hasta el campo Armadillo operado por Petroecuador, que actualmente se encuentra en plena licitación, al final de la carretera se halla la comunidad de indígenas Waorani conocida como Dikapare. Allí cruza el río Rumiyaku, por donde los madereros navegaron por tres horas río abajo y luego se internaron dentro de la selva a una distancia de 8 Km. desde la orilla del río.

Según testimonios de los madereros que escaparon del ataque, se encontraban trabajando allí desde hace tres semanas y los habría contratado como motosierristas el Sr. Galo Mendoza Huertas.

El día domingo, la policía de la Parroquia Inés Arango, junto a la autoridad política y algunos indígenas Waorani, llegaron hasta el lugar donde se encontraba el cadáver del fallecido junto a un árbol de Chuncho y varias otras lanzas arrojadas. El cuerpo fue llevado hasta la Policía Judicial de Orellana, en la ciudad de Coca donde se realizó el acta de levantamiento del cadáver.

La forma y tamaño de las lanzas encontradas, según los indígenas Waorani, pertenecen a sus antiguos rivales, conocidos como Taromenanes. Además algunas de estás se encontraban recubiertas con fundas e hilos de plástico, lo cual evidencia la cercanía de estos indígenas con la civilización. Las armas de los indígenas reposan en el piso de las oficinas de la Policía de Orellana.

El pueblo Taromenane vive en la selva Amazónica del Ecuador, desde hace varios años atrás se han dado diferentes incursiones violentas dentro su territorio dejando varias victimas mortales tanto Taromenanes como de los invasores. Los indígenas Taromenane permanecen en aislamiento del resto de la sociedad nacional, siendo el calificativo de Pueblos Ocultos el más acertado, debido a que permanecen ocultos de la llamada civilización en lo más profundo de la región amazónica del Ecuador.

Parecería ser que las actividades ilegales de extracción de madera han acortado el cerco en donde, durante décadas estos pueblos sin contacto defienden su espacio de vida. Muchas son las evidencias y denuncias desde las organizaciones indígenas de Ecuador, medios de comunicación y diferentes organizaciones sociales respecto al riesgo que significa para los Pueblos Ocultos, la presencia de extraños en sus cercanías.

La voz reprotesta ha llegado a tal nivel que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha dictaminado Medidas Cautelares que protejan la vida de los Taromenane. En pleno desacato de este dictamen internacional, el estado ecuatoriano hasta la fecha no ha implementado medidas efectivas que eviten el ingreso, principalmente, de madereros y empresas petroleras que a través de la apertura de carreteras e instalaciones industriales ponen en grave riesgo la salud y la integridad de estos pueblos.

Lo que más llama la atención es que el ataque se realizó fuera de la denominada Zona Intangible, un espacio vedado por el gobierno nacional a todo tipo de explotación y con el afán de proteger a los pueblos ocultos, pero esta situación demuestra que la territorialidad de estos pueblos se encuentra por fuera de los límites de dicha zona.

Sorprende también la cercanía de estos pueblos a las zonas petroleras y vías de acceso, debido a su conducta de permanente rechazo al contacto. La posibilidad de que este lamentable hecho esté relacionado con los anteriores incidentes denunciados en febrero sobre un anterior ataque, no debe ser descartada.

El desprecio mostrado por los diferentes gobiernos ante este delicado tema evidencia el genocidio iniciado en contra de estos pueblos desde hace varias décadas cuando empresas petroleras y diferentes iglesias iniciaron una condenable política de contacto hacia los indígenas que rechazaban la civilización. Desde entonces y hasta la fecha, inservibles han sido las medidas adoptadas, el genocidio de los Taromenane continúa y su territorio se ve estrechado e invadido por quienes que destruyen los bosques.

En febrero pasado, varios Ministros de estado y delegaciones oficiales llegaron hasta la zona en supuestas acciones de verificación y cumpliendo nuevamente con el hipócrita acto de buscar los cadáveres de los indígenas, supuestamente asesinados. Ningún cuerpo fue hallado, pero si se encontraron con varios cargamentos de madera aserrada de la Zona Intangible, hablaron con los madereros ilegales, pero como viene sucediendo, no sucedió nada con la madera ni con los ilegales.

Días más tarde la madera fue sacada hasta el puerto y vendida normalmente, es decir manera ilegal. El negocio de la extracción ilegal de madera está más que documentado y denunciado, pero el Estado nada hace ante las acusaciones hechas en los aparatos de justicia. Los madereros siguen talando y entregando sus vidas, los indígenas defienden su territorio entregado sus vidas. Los ministros se pasean en helicóptero descubriendo la Amazonía en busca de los últimos salvajes y los árboles se desvanecen en las embarcaciones de los madereros ilegales.

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