Cuenca, 26 de junio de 2007
Al final de la Vigilia por Defensa de la Vida y la Creación, organizada por la Vicaría de Pastoral Social (Azuay, Ecuador) y la Coordinadora por la Defensa de la Vida y la Soberanía, que se desarrolló desde las 18h00 hasta las 23h00 del 26 de junio de 2007, en la iglesia de San Roque, fue emitido un manifiesto en torno a las actividades mineras a gran escala y la lucha de las comunidades.

Las personas y organizaciones participantes en la Vigilia por la Defensa de la Vida y la Creación, nos hemos sentido tocadas por las voces de los pueblos de Dios, que se han levantado ante la arremetida de una práctica neoliberal, basada en la codicia y el deterioro de la naturaleza y de la vida de las comunidades.
La actividad minera a gran escala es un atentado contra la vida.
El modelo de desarrollo capitalista, que propugna una vida con mayores niveles de confort, jamás podrá justificar semejante destrucción de la vida y el ser humano.
La apatía que la sociedad experimenta ante las voces de alarma se debe a una campaña desinformativa, pues si se conociera los desastres que ha generado la minería a gran escala, no podría mantenerse impávida.
Es una muestra de lucidez, generosidad y responsabilidad que los pueblos aquellos olvidados sean los que levanten la voz y arriesguen la vida por la defensa de los intereses de la colectividad.
Las transnacionales mineras dicen que hay que sacrificar algo para lograr desarrollo y progreso de los pueblos. ¿Sacrificar a la Pachamama, a la Madre Naturaleza, a la Yaku Mama? ¿de donde venimos? Es como si nos pidieran matar a nuestra madre.
Nuestra solidaridad con las comunidades campesinas afectadas por las acciones de las compañías mineras.
Nuestro rechazo a la falta de respuestas oportunas y ágiles por parte del Gobierno a las justas demandas de las comunidades.
Nuestro rechazo a la compra de conciencias y a las divisiones generadas por las actividades emprendidas por las compañías mineras.
Que es nuestro derecho contar con información objetiva y oportuna sobre decisiones estatales que pongan en peligro nuestro derecho constitucional a un ambiente ecológicamente equilibrado.
Nuestro rechazo a las acciones represivas desplegadas por las fuerzas militares, policiales y paramilitares.
Nuestra solidaridad y compromiso con las comunidades y organizaciones levantadas desde el 5 de junio de 2007.
¡No se puede ser libres e indolentes a la vez!
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