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Repudio a los linchamientos y agresiones físicas a diputados, así como la violencia mediática en el país

Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH del Ecuador)

Quito, 13 de marzo de 2007

Señores
Oswaldo Flores,
Carlos Larreátegui,
Hugo Romero,
Edison Chávez.
Diputados del PRIAN, UDC Y PSP, respectivamente.

La Asamblea Permanente de Derechos Humanos, APDH del Ecuador, expresa a los señores diputados: Oswaldo Flores, Hugo Romero, Edison Chávez y Carlos Larreátegui, nuestro profundo pesar y la expresión de nuestra solidaridad humana por haber sido víctimas de un cuasi-linchamiento el primero de los nombrados, de agresiones físicas condenables los dos siguientes y de la injustificada agresión a su automóvil el último de los citados.

La APDH deja en claro que ha promovido y participado en decenas de acciones durante el año pasado y el presente para que haya Consulta Popular y Constituyente, para que la partidocracia deje que el pueblo decida los cambios inaplazables que requiere el País, pero sin usar la violencia física jamás, sin utilizar métodos que contradigan los fines. Por eso es que hemos realizado actos simbólicos numerosos como el Dipu-móvil, la Cuna Constituyente, y otros. Pero de allí a guardar silencio ante el salvaje ataque físico a contradictores, que no por ser diputados pierden su esencia humana, hay una distancia suprema.

Expresamos nuestro contundente repudio al linchamiento efectuado el 8 de marzo en las inmediaciones del Hotel Colón de la ciudad de Quito por parte de cierto grupo político plenamente identificado con la violencia como método de lucha y, en este caso, responsable de un bochornoso y cobarde linchamiento que desdice de todo principio revolucionario o popular que presuntamente esos agresores sostienen como bandera de lucha.

En el marco de las alegres manifestaciones pacíficas y ciudadanas en apoyo a la destitución de los 57 ex-diputados que se oponen a la realización de un principio democrático como la Consulta Popular y la Constituyente, esos grupos violentos entronizados en el MPD, al parecer intentan distorsionar la mayoritaria voluntad de cambios en paz que anhela nuestro País, o configurar una provocación para que se endilgue a la ciudadanía de Quito y del país, al Presidente Rafael Correa y a su Gobierno, hechos que deben ser condenados por todos los demócratas y ciudadanos del país.

Nuestros activistas circularon ese día en dos sitios de la capital, orientando el pacifismo y alegría como métodos de acción en las demostraciones de movilización ciudadana: en las afueras del Congreso y en el hotel Quito, junto a centenares de ciudadanos y grupos sociales, logramos impedir en ambos espacios cualquier acto de violencia irresponsable, desalojando a los violentos de escena y, con buen humor, como ha luchado el pueblo de Quito, mediante creativas maneras, esa vez hicimos la repartición jocosa y gratuita de motes con chicharrón a los ciudadanos, policías y guardias de ambas instalaciones. Ese tipo de acciones distan con el garrote, el palo y el linchamiento, y están permitidas en un estado civilizado de convivencia democrática.

Pero, al conocer por los medios de comunicación que en el hotel Colón miembros del grupo político nombrado promovieron un ataque cobarde y alevoso, en jorga y en carga montón con visos de linchamiento infame contra un solo hombre, más allá de que sea diputado y, por ende, no cuente con el respaldo ciudadano mayoritario, nos indigna y hace que reclamemos sanciones ejemplares para que esos autores tengan que responder a la justicia. Porque no puede haber violencia mala y violencia buena, violencia justa y violencia injusta, linchamiento condenable y linchamiento aceptable.

También luchamos por el cambio total del país, a través de una Constituyente y el Sí en la Consulta Popular convocada por el Presidente Correa y el TSE. Pero conductas delictivas y garroteras como las que condenamos, nos llevan a la conclusión de que no es posible que la ciudadanía permita que los violentos de cualquier índole se aprovechen del sentimiento mayoritario de cambio para implantar métodos dignos de torturadores y fascistas.

Con esos antecedentes, a pesar de que no comulgamos con sus ideologías, formas de actuación, conductas políticas y desprecio a la voluntad mayoritaria del Pueblo, queremos ser claros: cuenten con nuestro respaldo humano, en el momento en que lo ameriten, de repetirse hechos de tal naturaleza o cuando vayan a ser inminentes víctimas de agresiones físicas. Donde sea, a la hora que sea, sólo llámennos y nosotros y nuestras brigadas de la APDH, chaleco y radio-receptores en mano, estaremos allí para proteger a cualquier diputado que sea o pueda ser objeto de agresiones o linchamiento. O impediremos esos ataques, o correremos con el agredido su suerte.

En varias ocasiones nuestra militancia humanista ha sido torturada, golpeada, agredida, detenida y perseguida. Y en no pocos momentos, por defender a personas humanas que iban a ser linchadas o agredidas, hemos actuado a riesgo de nuestra integridad. Los casos más conocidos públicamente son cuando dos compañeros nuestros se interpusieron entre la multitud que intentaba linchar a los pistoleros de Lucio Gutiérrez en el Ministerio de Bienestar Social el 20 de abril de 2005, pues afirmamos claramente que debían ser procesados por la Justicia, no con la mal llamada "mano propia". Y hace pocas semanas, cuando grupos de exaltados, rompiendo el compromiso de no ejecutar acciones de violencia, penetraron las valles del recinto legislativo golpeando a varios uniformados, a los cuales defendimos con 4 activistas nuestros que fueron vejados por la intolerante multitud anónima.

Estamos dispuestos a proteger la integridad física de cualquier ser humano, ostente o no el título de diputado.

Esperamos que, en el caso no consentido de que puedan repetirse hechos salvajes de esa naturaleza, cuenten ustedes y cualquier otro diputado con nuestro contingente, sin importar si tenemos diferencias y si también cuentan con nuestro rechazo por sus actuaciones políticas. Eso es una cosa, otra cosa es el irrespeto a la vida, a la integridad física y a los bienes.

Nuestros teléfonos son:

2-569823 APDH
096-019109 Alexis Ponce
096-019098 APDH

Finalmente, debemos señalar que las jornadas en general no fueron violentas, que hubo esos espacios excepcionales pero que no fueron la regla, pues la ciudadanía quiteña y del país repudia la violencia totalmente. Por tanto, señalar que se vive un estado de absoluta violencia como algunos medios de comunicación de televisión y prensa en su mayoría intentan imponer como tesis mediática, bajo un falso enfoque de objetividad, desdice de las acciones creativas y pacíficas de la mayoría de sectores que apoyan la Asamblea Constituyente.

Reiteramos nuestra indignación por esos hechos de violencia que empañan la digna acción de la ciudadanía e instamos a los grupos políticos que usan la violencia, a reflexionar en que una verdadera acción militante por el cambio del país debe enmarcarse en el irrestricto respeto a los derechos humanos de todas las personas, y ello incluye a las personas de los ex-diputados.

La sociedad civil quiere un cambio pacífico. Y sabremos defenderlo a costa de ser endilgados como enemigos de clase, o contrarrevolucionarios o pagados por la CIA, o cualquier muletilla parecida.

Un verdadero revolucionario como Che Guevara fue agredido y linchado antes de ser asesinado. Esos grupos violentos no se parecen al Che, sino a sus captores. Señores Diputados: aunque no comulgamos en nada o casi nada con sus actitudes, el lado humano nos asemeja. Porque el Congreso ha cerrado las vías del diálogo y la razón, creemos que no puede anteponerse a esa actitud, la violencia intolerante y el linchamiento como método.

Si ustedes creen que pueden contar con la APDH para salvaguardar su integridad física y vida en momentos similares que esperamos no vuelvan a repetirse, no duden en llamarnos. A la hora que sea, al lugar que sea.

Nada humano nos es ajeno

Alexis Ponce, vocero APDH

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