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Al digno pueblo guayaquileño y al país en general

Alianza Social en Vigilia

Boletín de prensa

Guayaquil, 28 de febrero de 2007

Las discrepancias surgidas las últimas horas, sobre las llamadas fuerzas vivas de nuestra ciudad y de la provincia, nos brindan la oportunidad para hacer un análisis objetivo del papel que estas instituciones cumplen en nuestra comunidad:

Revisando los nombres de quienes suscriben el comunicado de prensa publicado en los rotativos del día domingo 25 de Febrero, vemos que todos tienen un denominador común: son socialcristianos (con partida de nacimiento o hijos putativos). Para tener una idea de esto, veamos solamente que en el Guayas hay 28 cantones, y sólo 9 alcaldes se dan por aludidos y protestan, lo que nos demuestra que a quienes se refirió el presidente Correa como "fuerza de vivos", fue exclusivamente a los representantes socialcristianos que, durante largo tiempo (principalmente en Guayaquil), han copado las directivas de varios organismos, tomandose el nombre de todos los guayaquileños para pronunciarse políticamente.

En el caso de la Cámara de Comercio, por ejemplo, es obvio que sus afiliados tienen las más distintas orientaciones políticas; sin embargo, debido a la agresiva estrategia socialcristiana, siempre se han preocupado por manejar el gremio, para desde su directiva emitir criterios políticos a nombre de todos los socios, dando la falsa imágen de que todo el sector comercial comparte sus ideas. Similar cosa ocurre con los demás gremios y con algunos organismos creados para atender las necesidades de la sociedad, quienes comparten intereses con la derecha política.

Los deseos de convertirse en provincia por parte de los habitantes de la península de Santa Elena, responden justamente a la marginación sufrida por la forma mezquina en que la derecha está acostumbrada a manejar la administración pública, valiendose de cada oportunidad para obtener réditos económicos a favor de su camarilla, sin importarles el bienestar del pueblo ni de los cantones y parroquias circundantes. Sus avariciosos ojos están siempre puestos en los grandes proyectos que pueden desarrollar en excluyentes sociedades, valiendose de concesiones y fundaciones que siempre son manejadas por su cofradía de oligarcas, sin ser auditados, o con la complicidad de la Contraloría que también es parte de la misma argolla, ya que se cuidan de que siempre esté en manos de poderes políticos afines.

No es en contra de Guayaquil ni de sus habitantes que el presidente Rafael Correa se ha expresado al tildar de "fuerza de vivos" a quienes con las acciones reveladas han demostrado hasta la saciedad ser una fuerza que se reparte el poder y usufructua de los dineros de los organismos seccionales, dejando en la desatención y la miseria al resto de ciudadanos que no pertenecemos a su cártel. El presidente se ha referido únicamente a la derecha costeña y a los socialcristianos particularmente.

Más allá de la resolución que se tome en el Congreso respecto a la pretendida provincialización de Santa Elena, tenemos que tener en cuenta que uno de los ejes de la nueva Constitución deberá ser el de desconcentrar las administraciones seccionales, permitiendo que las grandes ciudades como Guayaquil, se dividan en distritos con sus respectivos alcaldes, y que a los cantones de las provincias se les otorguen los organismos administrativos necesarios para que sus habitantes puedan hacer sus trámites sin tener que viajar a Guayaquil o a Quito; todo esto bajo la vigilancia ciudadana que deberá organizarse en veedurías cuyos informes irían a la Comisión de Control Cívico de la Corrupción, organismo al que debe dársele rango y atribuciones de fiscalía, para que su trabajo no quede en un saludo a la bandera.

Pero, estos y otros cambios que arrancarán el poder ciudadano de las garras de la derecha, sólo se darán si los ciudadanos elegimos asambleístas intelectualmente capaces, moralmente incorruptibles y políticamente de izquierda progresista. La oportunidad está dada en la próxima Asamblea Constituyente, pero dependerá del pueblo acabar en las urnas con las fuerzas del mal para que todos veamos un nuevo amanecer de justicia, equidad y progreso.

En servicio de Guayaquil y de la Patria,

William Sánchez Aveiga, Director

Neiva Vera León, Subdirectora

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