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La responsabilidad y participación de la sociedad civil organizada en la difusión y exigibilidad de los Derechos Humanos: retos del pasado y aciertos del presente

Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH del Ecuador)

Quito, 19 de junio de 2006

¿Y del futuro, no diremos nada...?

Intervención en el "Coloquio Internacional: Los Derechos Humanos como prioridad en América Latina" (Hemiciclo de la FLACSO, Quito)

Demanda contra Dios (dedicado a los hermanos Restrepo y a todos los desaparecidos en América Latina)

Perdona la pregunta, Diosito... ¿allá en tu cielo hay sopita caliente, cobijas, cometas de papel, enamoradas?

Compromiso ético de las ONG's con los DDHH

Le agradezco mucho a la institución que hoy nos acoge, y sobre todo a la Cancillería y Embajada de Argentina, pero más que nada a la vida, que esta mañana, con nervioso rubor, con latido a prisa, pueda estar sentadito junto a dos MADRES con mayúsculas, como si mereciera estar sentado junto a nuestra Hebe y nuestra Estela, más aún con tan tremendo nombre que le han puesto a la ponencia que debo enunciar hoy, el compromiso ético de las ONG's con los derechos humanos...

Y como no soy intelectual ni académico o teórico de los derechos humanos, sino simplemente un envejecido pero terco adolescente que un día de hace 15 años juntó su vida a la vida de las madres y padres de los desaparecidos ecuatorianos, más que de las ONG's y de los derechos humanos, quisiera mencionar la vida de ellos, de los que nos empujaron al compromiso, de los que nos pusieron en la disyuntiva ética de callar o de luchar, de que "el otro soy yo": los desaparecidos hermanos Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendy.

Desde ellos, por ellos, y con ellos todos los desaparecidos del Ecuador, Argentina y América Latina, preferimos escribir las siguientes cuartillas, hechas en noches de espanto y de esperanza.

"¿Que le hicieron a mi hermano? ¡Les voy a contar a mis papás cuando salga!"

De aquella larguísima noche del 8 de enero de 1988, esas fueron las únicas palabras del un hermano, del menor, que -hasta hoy- hemos podido conocer que las habló. Las únicas que logramos saber, las penúltimas palabras, tal vez, del menor de ellos, del más chiquito, el de 14 años.

No se han podido conocer, hasta hoy en día, otras palabras, las ultimadas, de ambos hermanos en las posteriores horas de terror, mientras preparaban sus muertes los agentes del Servicio de Investigación Criminal de la criminal Policía ecuatoriana. Sus asesinos bien saben qué palabras, palabritas, silencios y alaridos, salieron de ambas bocas ese 8 de Enero de 1988.

¿Qué palabritas mascullaron, en el griterío de las celdas del SIC, la noche del 8 de Enero, o qué palabras se dijeron ambos, confortándose solitos en el CDP?

¿Qué palabritas se consolaron aquellas horas en la celda, muchachos? ¿Qué aterrorizadas palabras, qué gritos pegaron, o inútiles esperanzas se dijeron ambos dositos, tapados con su última cobija, la manta sagrada del CDP?

¿Le habrás reconfortado vos, Pedro Andrés, al mayorcito herido de torturas? ¿Le habrás subido la cobija bien hasta la espalda, para que no siga tosiendo más? ¿Y vos, Santiago, le habrás dado palmaditas en el brazo al más chiquito, acurrucándole en consuelo casi paterno, para que se tranquilice? ¿O le dijiste que se calme, que ya no llore porque mañana seguro vendrá papá a sacarnos de aquí? ¿Le tomaste, Andrés, las manos con tus manos? ¿Le limpiaste, Pedro, el hilito de sangre en la nariz? ¿Le contaste cuentos, Carlos, para dormirse que es mejor? ¿Para no seguir, Santiago, despiertos-pesadilla? ¿Soplaste sus manitos, te frotaste las tuyas para el frío de la celda? ¿Pensaron en mamá, la comida está servida, la sábana caliente?

¿En qué piensa el que va a desaparecer, Diosito?

Carlos... Santiago... Pedro... Andrés: A dos nenes convoco, a cuatro voces les llamo para que me oigan. ¿Siguen allí, de cuerpo entero los dos, con los cuerpos intactos, completitos?

Respóndanme si siguen aquí, dormiditos y arrejuntados. Como dos hermanos mismo, ¿cobijados de a dos para no seguir temblando en soledad? ¿O siguen despiertos, sin pegar los ojos, como nosotros desde el 8, desde Enero, desde 1988?

¿Permanecen cobijados nomás, pero sin dormir? ¿Viendo por el tragaluz si se hizo la luz? ¿Asomándose a la endija del calabozo por si acaso amaneció? ¿Tapados de a dos, para siempre solitos los dos? ¿Oyendo pasos? ¿Será que nos sacan ya? ¿Los señores que nos pusieron aquí nos vienen a sacar? ¿Vuelven a devolvernos los carnets, el carro, los relojes? ¿Vienen a permitirnos una llamada telefónica? ¿Nos dejarán hacer una llamada? ¿Una sola llamada nos dejarán? ¿Nos prestarán un teléfono, un monedero? ¿Qué les cuesta, agentes, una llamadita?

¿Una llamada, una sola, a Miravalle, a la casa, al 355219?

Se oyen pasos, ¿se abrió la celda? ¿Serán mamá, papá? ¿La María Fernanda, la tía Martha? ¿Ya vienen? ¿Son ellos? ¿O somos nosotros los que nos vamos? ¿Abriendo las puertas nos vamos?

¿De la celda salimos y nos vamos? ¿Para siempremente nos estamos yendo?

¿Nosotros mismos? ¿Nos vamos yendo? ¿Somos nosotros, Pedro Andrés? ¿Venimos los dos abrazados con chalinas chiquitas, intactos? ¿Sanos y salvos retornamos, Santiago? ¿Sin magulladuras ni desmayos, venimos? ¿Volvemos enteros, con el zapato puesto, intactos los cabellos? ¿Así venimos este 19 de junio? ¿Así nos vamos con ustedes, con nosotros?

Retornamos recordando el camino de regreso, cogidos de sus manos para que no vuelvan a desaparecernos. Con Luz Helena volvemos, con Gustavo Garzón volvemos, con Jaime Otavalo volvemos, con Consuelo Benavides volvemos. Venimos intactos. Sanos y salvos. Bellos y limpios. Venimos vivos. Volvemos juntos.

Juntos vivimos y morimos. Y nacimos nuevamente. Naceremos y volveremos a morir y otra vez naceremos, mil veces naceremos, porque en la lucha renacemos, cada año, cada día, cada hora, volvemos a vivir.

Contexto real de la actual defensa de los Derechos Humanos

Te nombraré veces y veces
me acostaré con vos noche y día
noches y días con vos
me ensuciaré cogiendo con tu sombra
te mostraré mi rabioso corazón
te pisaré loco de furia
te mataré los pedacitos
te mataré una con Paco
otro lo mato con Rodolfo
con Haroldo te mato un pedacito más
te mataré con mi hijo en la mano
y con el hijo de mi hijo
muertito
voy a venir con Diana y te mataré
voy a venir con Jote y te mataré
te voy a matar
derrota
nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez
vivo o muerto
un rostro amado
hasta que mueras
dolida como estás
ya lo sé
te voy a matar derrota
yo
te voy a matar.
(Juan Gelman)

Defender la vida está criminalizado en el mundo y América Latina. Y, por vergüenza, no podemos hablar, peor aún desde que se instalara el campo de concentración planetario en Guantánamo, de "los Derechos Humanos", sino referir el término duro pero exacto: LOS DESECHOS HUMANOS.

Cuando hablamos de criminalización de la defensa de la vida, de la protesta social, de las luchas de los pueblos, de las organizaciones civiles y sociales, irremediablemente tenemos que enunciar y denunciar que esa criminalización es consustancial al modelo de régimen político y económico que tenemos, es decir el modelo de sociedad que impide, censura, coarta, anula, debilita, reprime, cuestiona o sataniza el derecho a disentir dentro y, más aún, fuera del esquema que el propio régimen político y social establece como mecanismo básico de la llamada democracia formal.

Los olvidados testimonios de lo que viene ocurriendo en el continente, reafirman tales componentes. En EEUU, Europa y gran parte de América Latina, por ejemplo, a partir de los hechos del 11 de septiembre del 2001 se desataron procesos autoritarios, antidemocráticos y profundamente intolerantes con las disidencias pacíficas y liberales de estas sociedades, procesos que recuerdan los peores tiempos de la cacería de brujas del senador Macarthy y el anticomunismo primario de la elite estadounidense. Susan Sarandon, Noam Chomsky y Sean Penn, no son sino la punta del iceberg, que incluye programas gigantescos de vigilancia y censura, muchas veces velada, otras abierta, cuyo fundamento legalmente ilegal fue la expedición de la llamada "Patriotic Act", que tras el patrioterismo más pedestre, busca consolidar en el mundo un régimen orwelliano.

Hace 20 años atrás en los EEUU, desde el régimen Reagan, se prefiguró hacia fuera un modelo de imperio sin subterfugios y hacia dentro, la censura a la oposición. Hoy se ha consolidado ese tipo de régimen, contradictorio totalmente con la democracia y los derechos humanos que profesa labios afuera ante el resto del mundo. El programa Carnívorus, que data de inicios de los noventa, seguido de la aprobación de la Agencia de Seguridad Nacional de los instrumentos "legales" y tecnológicos que les permite revisar a nivel planetario todos los correos electrónicos y buscar "lenguajes sospechosos de terrorismo" de entre una lista de diez mil palabras como "derechos humanos", "Islam", "sociedad civil", y otras, son apenas el acumulado de una sociedad global que ha roto el mito democrático y que le ha apostado al endurecimiento global como artilugio para consolidar el dominio económico y financiero de las elites.

Europa no se queda atrás, pues con los EEUU perfila un modelo de sociedad que prescinde de los migrantes y las disidencias, y las medidas folklóricamente franquistas, hitlerianas o musolinistas que reaparecen hoy en día, junto con estrategias de terror como la instauración de la neo-Operación Cóndor a escala global, son la muestra palpable de la contramarcha histórica de las potencias autollamadas "mundo libre" o "democracias liberales de Occidente".

Los "países parias y estados delincuentes", como se denomina al Tercer mundo ahora, ya vivían su 11 de septiembre, mucho antes del 2001, pero sin lugar a dudas, la criminalización de la protesta y la penalización de los movimientos sociales se profundiza después de esas fechas.

Ese sistema orwelliano, a escala universal, es posible únicamente para defender la acumulación del capital y el modelo más excluyente e injusto que recuerde el siglo XX: el neoliberalismo, la sociedad de ajuste estructural, la hegemonía de las transnacionales y el peso policíaco del orden mundial que impone Washington al planeta y a su llamado "patio trasero".

¿Cómo no vamos a tener una sociedad planetaria de rasgos fascistas, si los principales cuadros de Washington no son precisamente demócratas? ¿O es que son demócratas liberales Otto Reich, Jhon Negroponte, Róger Noriega, Condolezza Reece, Rumsfeld, Chenney, por citar algunitos de la lista de "tanques del pensamiento" bushista?

Constatamos con grave preocupación que en toda la región existe una marcada tendencia a la militarización como respuesta a las situaciones de crisis social y política: en particular nos preocupa el impacto continental de políticas y medidas "anti-terroristas" tras los atentados del 11 de septiembre del 2001: efectivamente, a partir de entonces han comenzado a resurgir en la región doctrinas y prácticas impulsadas por los EEUU que identifican a quienes reclaman por sus derechos con "el enemigo interno" calificándolos y estigmatizándoles de "desestabilizadores populistas" o "defensores de delincuentes".

Además, preocupa la retórica de los medios de comunicación y discursos oficiales que plantean la protección de derechos humanos como contraria a las políticas y medidas antiterroristas. La tendencia de algunos estados a utilizar la definición de terrorismo de forma arbitraria para perseguir a activistas sociales jamás hace mención del "terrorismo de estado" que tantas vidas ha cobrado en la región.

Nuestra propuesta: Hacia una concepción latinoamericanista y revolucionaria de los Derechos Humanos

De nada sirven las ideas si no hay hombres que las lleven a la práctica.
(Karl Marx)

Los pueblos del mundo requieren urgente la construcción de una teoría y una práctica alternativa de los Derechos Humanos coherente con los últimos desafíos históricos que actualmente se viven en el mundo y, en especial, en América Latina. Para que sea realmente alternativa, debe constituir una superación dialéctica del esquema hegemónico de los DDHH en uso. Por eso, contrastaremos lo que debemos -y estamos aportando ya a- construir (una visión latinoamericanista y revolucionaria de los DDHH) frente a aquello que queremos superar y de a poco estamos superando en el continente (la visión occidental y conservadora de los DDHH).

Ello requiere que confrontemos tres niveles de la práctica de la defensa de los derechos humanos, el político, el económico y el social.

Praxis política.

El origen de las ONG's estuvo asociado al enfoque clásico, según el cual la defensa de los DDHH supone una lucha de los ciudadanos contra las violaciones de sus derechos, de las que se hace responsable normativamente a los gobiernos. Esto parece sugerir que toda ONG de DDHH que se precie de tal, debería estar siempre en contra de todo gobierno, sea del matiz que sea.

Esta manera más liberal que aparentemente "anarquista", de enfocar la praxis de los derechos humanos es equívoca, en el sentido de que al caer en posturas "principistas" o "esencialistas", tales ONG dejan de mirar, eluden -y hasta desconocen- el carácter profundamente histórico y político de la lucha por los derechos humanos.

Por una parte, al colocarse -por "cuestión de principios"- contra todo gobierno, esas organizaciones olvidan que usualmente los mismos se encuentran en un entramado de Poder más complejo, donde -según el contexto- el papel del gobierno en la génesis de las coyunturas puede ser apenas incidental, siendo apenas la "punta del iceberg" de un conjunto de factores donde la responsabilidad última por la violación de los Derechos Humanos está en la cúspide del Poder mundial.

Asumir que la lucha es contra un gobierno determinado, debe ser para una concepción latinoamericanista y revolucionaria de los Derechos Humanos, un medio y no un fin en sí mismo, y ser además producto de una evaluación colectiva que dé paso a una estrategia contextualizada donde se considere necesario confrontar a un gobierno por razones fundamentales y no por prejuicios o razones tácticas como ocurre con las ONG's que cuestionan por todo a Fidel, Evo, Chávez, Kirchner, Lula y Tabaré, contribuyendo a la dispersión y a la distracción de objetivos políticos en los tiempos actuales, donde la hegemonía del Poder mundial se desplaza con frecuencia en forma vertical, horizontal y reticular en el espacio geopolítico.

En razón de consideraciones históricas, el Poder no siempre ha estado en el mismo lugar, ni se ha ejercido siempre de los mismos modos. El pensar que el Poder generador de situaciones lesivas a la dignidad humana se expresa siempre de un mismo modo, que está monolíticamente siempre en el mismo sitio (pongamos por caso, el Estado-Nación), y que tiene sólo unos responsables exclusivos, únicos y determinables, es una visión reduccionista, estática, unidimensional, y sospechosamente conservadora -estrechamente unida a la concepción hegemónica neoliberal de los Derechos Humanos.

Una concepción latinoamericanista y revolucionaria de los derechos humanos debe ubicar a los responsables de las violaciones de los Derechos Humanos en diferentes agentes -políticos y económicos- muy concretos, situados en lugares y niveles muy diferentes, que confluyen sistemáticamente en la producción de las situaciones -estructurales y contextuales- de violación masiva de los Derechos Humanos. Debe identificar las tendencias, y a los responsables de generarlas, en cualquier escala espacial y temporal que sea pertinente; así como plantear al colectivo popular propuestas de estrategias para responder a las situaciones señaladas, o a la impunidad existente. Se trata de determinar la larga cadena de responsables, donde no sólo el agente menor (en Poder) de la escala quede como "el único" responsable, sino que se sancione a aquellos sujetos ubicados en la cúspide del Poder, y más allá. No se trata sólo de generar responsabilidades personales concretas, sino de erradicar prácticas contrarias a la dignidad de los Pueblos, y eso es eminentemente una lucha política.

Por otra parte, la vulnerabilidad financiera de muchas ONG's de DDHH puede hacerlas caer como presa fácil de estrategias de intervención política y/o económica en nuestros países. A la par de su crédula e imposible "neutralidad" política entran -como si se tratara de un "Caballo de Troya"- las agendas políticas ocultas de los sectores transnacionales de la dominación, que pretender hacer de la praxis de los derechos humanos una contraparte perfecta de las violaciones a los mismos, ambas enmarcadas en conjunto, bajo formas sistemáticas de control social sobre la autonomía de los pueblos.

Así, según la conveniencia geopolítica de las potencias y bajo su exclusivo criterio discriminador, un gobierno será o no violador de los derechos humanos. Si un gobierno es dócil a las apetencias neo-coloniales y ejerce su control social a través de la violación masiva e individual de los Derechos Humanos, podrá ser visto y defendido -económica, mediática y militarmente- por las potencias como un gobierno "legítimo y democrático". Y las ONG's de DDHH, en su pretendida "asepsia" política, podrán seguir consciente o inconscientemente ese juego pues su conciencia del mismo dependerá de su grado de dependencia a fuentes de financiamiento originadas en los países dominantes, así como del grado en el que la "asepsia" política sea empleada para disimular y encubrir afiliaciones ideológicas.

En cambio, si un Gobierno tiene un gran componente de participación popular o quiere dar cabida a las aspiraciones de origen popular, que se mantiene bajo cierto grado de disidencia frente a las tendencias políticas o económicas hegemónicas bajo el capitalismo, y además, busca ejercer control una "democracia radical", entonces tal agente será perfecto "candidato a ser condenado" por las potencias hegemónicas -y por las instituciones nacionales e internacionales bajo su influencia- como un gobierno "ilegítimo y antidemocrático" (tal como se entiende la "democracia" en la política liberal moderna occidental: como "democracia de baja intensidad").

También aquí, la candidez -real o ficticia- de las ONG's de DDHH juega un papel relevante -en el último sentido descrito- en "hacerle juego" a la estrategia de poder que defienden las potencias hegemónicas y dominantes.

El papel de las ONG's de DDHH de carácter latinoamericanista y revolucionario será denunciar el carácter político conservador de la supuesta "neutralidad" de los DDHH, así como afirmar mediante la acción política la integralidad de los aspectos geopolíticos, políticos, económicos, ecológicos, culturales y sociales de los DDHH. Así como se señala que sin democracia no se puede hablar de derechos humanos ni de desarrollo, también deben visibilizarse las relaciones del discurso de los derechos humanos con la vigencia real y concreta de procesos de democratización y de justicia social, que deriven en un concepto de cambio y convivencia sobre las bases de la justicia interna e internacional.

La concepción latinoamericanista y revolucionaria de los Derechos Humanos se edifica sobre la base de un proceso de concientización geopolítica de que América Latina requiere unirse como bloque para sobrevivir, y se estructura en base de un proceso de transformación revolucionaria del mundo, entendida la revolución como un cambio estructural de los valores y relaciones cotidianas para generar más inclusión, más autonomía, más solidaridad y más dignidad; cambio que supone la emergencia creativa de nuevos valores, relaciones, lenguajes y formas organizativas; así como la resistencia e insurgencia activa a todo lo que suponga la continuidad del dominio del Capitalismo y del autoritarismo sobre cualquier aspecto de la existencia humana.

Si nos atenemos a la historia de las luchas populares, es evidente que no es desde el interior del movimiento de Derechos Humanos que podemos esperar avances teóricamente significativos para la emancipación popular, porque siempre conseguiremos algún "experto" que afirmará: "Eleva el caso ante la Comisión de la ONU, o ante la Corte Interamericana, a ver si nos da la razón", haciendo que el destino de la dignidad de pueblos enteros dependa de la sapiencia o diligencia de ciertos personajes "ilustradísimos" en materia de DDHH, y no de la sabiduría popular que sobre dicha materia poseen los mismos Pueblos.

Se nos argumentará que el Sistema de Protección se encargará de determinar la responsabilidad de los agentes violadores de los Derechos Humanos, lo cual es teóricamente cierto, pero políticamente demasiado crédulo. ¿Acaso los "ilustrados" miembros de las instancias de interpretación normativa son asépticos políticamente? ¿Vienen originalmente de algún reino "extraterreno" más allá de bien y del mal, dónde no existe parcialismo alguno; o por el contrario, de unas trayectorias y compromisos intelectuales y políticos muy concretos y determinables? Esto no significa que realicemos un cuestionamiento "a priori" de la honestidad integral y solvencia teórica de muchas de esas personas, pero pensar que ni siquiera están condicionados por un entorno cultural, social, intelectual, científico, en suma, político, del que con toda seguridad provienen, es de una candidez difícilmente aceptable para un defensor latinoamericanista de los DDHH, y mucho menos para los pueblos. Por otra parte, sin restarle importancia a la sensibilidad humana y compromiso social que algunos de los "ilustrados" miembros de tales instancias puedan tener, ¿acaso las violaciones de los DDHH les duelen a los miembros de las instancias de interpretación normativa más que a sus constantes receptores? ¿Las han sufrido de facto alguna vez? Y aunque esto no sea una condición indispensable para poder juzgar sobre el tema, sí vale la pena tener en cuenta que las diferencias sociales, culturales, de clase, género, etnia, edad, educativas o estatus económico, influyen en la apreciación, disposición y compromiso de los miembros de las instancias de interpretación normativa en favor del grupo hegemónico al que pertenecen, en detrimento de los sectores populares -y en el continente hay suficiente evidencia de esto-.

Sólo el que no se siente perteneciente al pueblo, desconfía de la sabiduría popular. Es cierto que también los pueblos se equivocan, pero no más ni peor que los que "creen ser" sus dirigentes políticos e intelectuales. Por lo tanto, es desde la sabiduría de los pueblos que debe gestarse este avance teórico en materia de Derechos Humanos; para ello, los casos deben ser "elevados" ante el tribunal de las evidencias históricas de la lucha popular por la dignidad humana. Si a tal fin se necesitan instancias concretas, los pueblos con su creatividad las generarán -si es que acaso no existen ya-, para lo cual determinarán sus propios mecanismos de legitimidad.

Los que se sientan divorciados de los pueblos, temerán la eficacia de esas nuevas instancias participativas y organizadas y señalarán -como lo han hecho en ocasiones- su 'peligrosidad'. Pero olvidan que cualquier institucionalidad debe constituirse orgánicamente desde los pueblos para ser legítima. Y también olvidan que si bien los pueblos han sido propensos a la manipulación y dominación, también en su seno se desarrollan los procesos de liberación, emancipación, concientización y aprendizaje que les ha permitido trascender las trampas y romper las cadenas que históricamente pretenden colocar continuamente los Poderes hegemónicos del mundo y de cada país. La incredulidad respecto a esta alternativa es susceptible de acercar a quien la manifieste, a formas de pensar coherentes con la lógica de los opresores, más que con la lógica de aquellos pueblos que luchan por su dignidad.

Praxis social

La mayoría de ONG's de Derechos Humanos procuraron realizar una labor de "mediación" entre el Estado y la sociedad, mediante la elevación ante el primero, de demandas y exigencias del segundo -en lo concerniente a la dignidad humana-. De hecho, este papel es importante, en contextos de debilitamiento del tejido social posteriores a la aplicación por los gobiernos de las políticas de Ajuste Estructural en el continente, a fin de que de alguna forma se pueda garantizar la visibilidad de los y las excluidos y excluidas a causa de las condiciones capitalistas imperantes.

Sin embargo, también muchas de las ONG's han servido para cooptar, mediatizar, neutralizar y manipular las legítimas necesidades y demandas de los sectores populares, generando lo que pudiéramos denominar como "burocracia de los derechos humanos", o bien, "el activismo como negocio/demagogia", que han sido denunciado como el fenómeno de "vivir de los derechos humanos".

Se trata en este caso, de una manipulación de las demandas sociales para fines particulares (individuales o corporativos), y de hacer una sustitución tajante de el actor social, por quien dice ser su "intermediario", trasladando con ello el modelo de "representativismo" del ámbito político al social. Así, muchas ONG's señalan ser "portavoces legítimas" del movimiento de derechos humanos, o peor aún, de "la sociedad civil organizada", incluso del "sentir popular". Pueden ser tan eficientes en la transmisión pública de dicha imagen, que hasta las mismas Agencias de Financiamiento pueden prestarse para "hacerle juego" a esa práctica. De este modo, los sectores sociales verdaderamente excluidos, son permanentemente minimizados y desplazados del horizonte discursivo público, mediante su sustitución real y simbólica, con lo que se reproduce y fortalece el sistema excluyente de dominación.

Para hacerle frente a esa práctica, la praxis latinoamericanista y revolucionaria en materia de Derechos Humanos debe garantizar el protagonismo colectivo de los pueblos, buscando la eliminación de toda forma de intermediación o sustitución, permitiendo que los actores y actoras de las bases sociales se expresen por y desde sí mismos directamente, en su propio lenguaje, con sus propias demandas y exigencias en relación con la dignidad humana. Cualquier diferencia de sentidos y significados acerca de la dignidad humana entre los activistas de los derechos humanos y las bases populares, tendrá su base de concertación, en el consenso producto del sano debate verdaderamente pluralista de las perspectivas que concurran al mismo, mediante el diálogo respetuoso de saberes y experiencias y la educación mutua. En tal sentido, tal como señala Boaventura Santos, deberá priorizarse aquella perspectiva de la dignidad humana que sea la más amplia, abarcante e incluyente respecto a la perspectiva de los Otros sin permitir reduccionismos ni asimilaciones encubiertas.

Praxis económica.

Las ONG's de DDHH generalmente surgen en sus inicios producto del "voluntarismo" de sus miembros y funcionan en base a una especie de "mística de trabajo" derivada del profundo compromiso social de sus fundadores y continuadores. Algunas mantienen con los años dicha orientación inicial. Sin embargo, otras, a medida que se van "profesionalizando" van solicitando financiamiento internacional indiscriminado para su funcionamiento, pues desde una mirada "clásica" de los DDHH, basándose en "irreductibles principios", solicitar fondos a entes públicos comprometería su supuesta "neutralidad" o "imparcialidad" que toda ONG enarbola.

Las fuentes de financiamiento internacional son tan diversas como las mismas ONG's que existen. Por lo general, provienen de la filantropía internacional, expresada con frecuencia mediante donaciones realizadas por Agencias de Cooperación o Fundaciones internacionales, asociadas o no a fondos públicos de Gobiernos de países calificados como "desarrollados". También, por lo general, dicho financiamiento no es condicional; es decir, no se le obliga a la ONG's receptora a seguir lineamientos políticos de la Agencia donante, sino más bien debe cumplir con las pautas sobre planificación y evaluación de actividades, que permita conocer el uso real y eficaz de los recursos otorgados, y con frecuencia se utiliza a tal efecto, el modelo eurocéntrico del llamado "Marco Lógico".

Sin embargo -como producto de esa última dinámica-, en la práctica las ONG's de DDHH van pasando gradualmente de su original autosustentación, hacia estructurales situaciones de dependencia. De ese modo, la viabilidad de sus programas internos dependerá del alcance del monto de los recursos externos otorgados, y no de su ajuste real a las legítimas demandas sociales. Así, recortes en los programas, reducción de personal remunerado, alteración en la planificación de actividades sociales o educativas, todo ello es producto de la insuficiencia de los recursos que regularmente son solicitados a las Agencias, las cuales destinarán aquellos para atender las realidades que estimen prioritarias según su propia visión y no las de las ONG's receptoras. Incluso hay casos de ONG's que por esa situación económicamente han "quebrado".

Una consecuencia adicional de esto es que muchas ONG's funcionan según las pautas administrativas que les dictan los entes financieros y si estos pertenecen a instituciones ligadas a gobiernos de países calificados como "desarrollados", los responsables de las ONG's buscarán "congraciarse" con las representaciones diplomáticas de tales países, comprometiendo así su independencia no sólo económica sino también política; y por ende, la pretendida "neutralidad" o "imparcialidad" que gustan enarbolar. Es decir, tal ONG difícilmente cuestionaría el papel geopolítico de un gobierno que influya en que esa organización reciba financiamiento o no para su funcionamiento.

Una organización que plantee una defensa de los Derechos Humanos de los Pueblos, desde una visión latinoamericanista y revolucionaria de esos Derechos Humanos debe conseguir su base de sustentación económica en el mismo pueblo, buscando desde el inicio romper con toda forma que no genere más autogestión y más autonomía. Su posición no debe ser en ningún modo "neutral", por lo que su planificación deberá estar enmarcada en los lineamientos político- estratégicos de sus pueblos por su lucha emancipatoria, y en las capacidades populares de gestionar proyectos colectivos, de los cuales la organización no es sino un indicador más (entre otros) del grado de concientización y de organización popular.

Una organización de derechos humanos latinoamericanista y revolucionaria debe rendir cuentas de su labor ante los pueblos de los cuales es expresión, reflejo o consecuencia.

Nosotros, en una carta a propósito de una fallecida persecución de cierta Pichi-Corte Suprema a nuestra entidad, sostuvimos que como APDH nos negamos a recibir fondos de TODO el sistema estadounidense, sin tamizar si es el "congreso" o "el ejecutivo", porque es todo ese aparato el que está envuelto en el Plan Colombia y en la dominación contra nuestros pueblos.

Lo mismo en el caso de la Fundación Ford. Hay razones éticas que deben llamar a la reflexión para que cualquier ONG se niegue a recibir su ayuda. En Argentina los vehículos "falcón" fueron usados para llevar presos políticos en Buenos Aires, a los cuales luego se los desaparecía en plena dictadura.

Simultaneidad regional del proceso emancipatorio e integracionista latinoamericano y los DDHH

Trepáte a esta ternura de locos que hay en mí, ponete esta peluca de alondras, ¡y volá! ¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!
Balada para un loco, Piazzolla

El hipotético año 2015 en Nuestra América

Imaginemos que los insufribles mass media del continente, el "canal de las estrellas" de México y la infaltable CNN, y los perfectos idiotas sin manual Oppenheimer y Montaner, "informaran" o editorializaran las siguientes noticias:

(Brasilia): Plan Brasil en camino. Luego del resonante éxito del Plan Colombia, Plan Ecuador, Plan Perú y Plan Bolivia, Washington ratificó la ayuda económica y militar a Brasilia para la implementación del "Plan Brasil" durante el quinquenio 2015 al 2020, a fin de eliminar los cultivos ilícitos de coca y amapola que empezaron a cubrir la amazonia y nordeste brasileños.

(La Habana): La disidencia castrista aún resiste en las montañas de Sierra Maestra. A pesar de los operativos de limpieza realizados por las tropas helitransportadas de la OTAN y los EEUU, aún quedan reductos terroristas de orientación filo castrista en esta isla caribeña. "La feroz resistencia castro-comunista será aniquilada por las fuerzas multinacionales de la Democracia", dijo un portavoz del Comando Sur.

(Miami, Condado de La Florida): George Bush II fue reelegido por tercera ocasión en las urnas. Demócratas insistieron en que no impugnarán la decisión de la Corte de Miami, cuyos jueces volvieron a ratificar la tercera victoria del político texano. "Ahora le tocará el turno a Francia y China, últimos reductos del Eje del Mal", dijo el triunfador candidato republicano.

O bien, otras podrían ser las noticias en ese hipotético año 2.014 y otro el rostro de Nuestra América, según las noticias registradas por la nueva agencia de informaciones continental, la CLN, la Cadena Latinoamericana de Noticias:

(La Habana-Caracas-La Paz-Bs.As.-Quito): Consolidado el ALBA (Área Libre Bolivariana de las Américas), la recientemente conformada Confederación de Naciones Latinoamericanas ahora dio el siguiente paso: el Acuerdo Preferencial de Países Tercermundistas. El poderoso bloque latinoamericano, que logró romper la hegemonía norteamericana y europea, intentará un acuerdo global con África y la mayoría de países del Asia.

(Washington): El Partido Verde logra resonante triunfo electoral en las primarias de Nueva York, dejando atrás un siglo de bipartidismo republicano y demócrata en los EEUU. Los voceros del partido Verde admitieron que el voto latinoamericano de los migrantes sudamericanos fue vital para alcanzar la impactante victoria.

(Quito): el Gobierno indígena y forajido del Ecuador, repuesto ya de la traición de Lucio Gutiérrez en la década pasada, firmó un acuerdo estratégico con Venezuela, Brasil, Argentina, y México, para la fusión estatal petrolera (PETROAMERICA), la mayor empresa petrolera del continente y la más poderosas del mundo.

La cara o la cruz de Nuestra América depende no solo de lo que haga el imperio, sino de lo que dejemos de hacer, en esta década, para que una de las dos lecturas triunfe. La Unión del Sur es posible si aprehendemos que se trata de un proceso en el que requerimos participar, y si utopías integramos en el territorio vasto de la esperanza americana.

Tenemos por vez primera en América Latina un poderoso "bloque regional de poder" que a mi modo de ver es emergente y pugna por nacer, pero -sin duda alguna- es de nuevo tipo: gobiernos progresistas simultáneos, disímiles pero concordantes entre sí, se ejercen en Venezuela, Bolivia, Argentina, Uruguay, Cuba, Chile y casi casi en Ecuador. En tanto, crece la actoría política de poderosos movimientos sociales en casi todos nuestros países.

Experiencias así, en solitario, como las que hoy conmueven al sur latinoamericano, eran sencillamente impensables en los sesenta (la era de las invasiones y tiranías tropicales), los setenta (la muerte de Allende y era de las dictaduras sangrientas), los ochenta (la era Reagan) y los noventa (el "fin de la historia" a escala planetaria).

Son cinco experiencias gubernamentales y sociales, distintas, sí, pero de matrices similares y rasgos comunes: todas coinciden en buscar independencia nacional, soberanía, integración latinoamericana, un modelo post-neoliberal y participación social como eje político hacia una democracia de nuevo cuño. Y, a la vez, tenemos una sólida presencia de movimientos sociales y políticos con capacidad de convocatoria y de poder en casi todo el continente, especialmente en México, El Salvador, Nicaragua, Ecuador y Perú, todo esto en medio de una crisis apabullante del modelo neoliberal que no consigue estabilizarse en casi ningún país de la región, y la ruptura estratégica de su expresión política tradicional: la 'democracia' formal.

Esa simultaneidad en un proceso de cambios, América Latina sólo la pudo observar en el pasado, una vez: a inicios del siglo XIX, cuando se gestaba la independencia continental, abriéndose paso región por región; la utopía de la Patria Grande, trunca desde 1830, en la actualidad emerge con nuevos elementos de transformación continental, en un escenario mundial que paradójicamente es unipolar, es decir, presuntamente adverso.

Hoy, una nueva simultaneidad regional aparece en escena: Ya no es la década de los sesenta, con la heroica pero derrotada experiencia del foco guerrillero en casi todos los países de América, aunque Cuba mantuviera ejemplar y estoicamente la experiencia del "socialismo en un solo país". No es la década de los setenta, con una sola nación (Chile) sobrellevando trágicamente la soledad del "socialismo en elecciones". No es la década de los ochenta, en que procesos insurreccionales se desencadenan en casi toda Centroamérica, con enorme heroísmo sí, pero en medio de una bipolaridad que, por encima de la voluntad de los pueblos de estos pequeños países, empezaba a resquebrajarse en el mundo, ruptura en la cual la región centroamericana, desafortunadamente, no tenía el "peso" geopolítico para su propia supervivencia y para marcar la senda de otros procesos, más complejos, en el resto del continente. Tampoco es la década de los noventa, cuando la homogenización de las democracias neoliberales imperaba, monolíticamente, en el horizonte de América Latina.

Es la primera década del siglo XXI y en América Latina muchas fuerzas de cambio, nuevas y antiguas, pugnan desde el ejercicio social y electoral, el poder político en la zona y a través de una movilización constante, dinamizan procesos gubernamentales de nuevo tipo, dando al planeta la primera campanada de alerta: es en América Latina, durante los últimos años del XX y los primeros años del nuevo siglo XXI, que se empieza a alterar el mapa político y social del neoliberalismo y de sus "democracias de baja intensidad".

Las insurrecciones indígenas, desde Chiapas a Bolivia, los estallidos sociales de Argentina, Ecuador y Paraguay, empiezan a vislumbrar esta nueva situación que hoy evidencian Chávez, Evo, Fidel, Lula, Kirchner, Torrijos y Tabaré.

Esta nueva situación requiere de un elemento nodal: quebrar la hegemonía estadounidense y la dictadura unipolar de una década en la región. Ese es, nada más y nada menos, el reto que se impone con el "nacimiento" de este emergente bloque de gobiernos progresistas y de movimientos sociales en Nuestra América, donde las agendas tienden a superponerse y acelerarse, proceso en el cual poco podrán lograr los gobiernos, por más voluntad política que tengan y liderazgos estratégicos que asuman, si no están acompañados de pueblos.

Por azar, a una parte de los andes tocó el reverso de la medalla: en el Océano Pacífico están los principales bastiones de la resistencia del modelo al bloque que pugna por nacer: la Colombia de Uribe, el Perú de Toledo y de García, y hasta hace poco, el Ecuador de Gutiérrez, que intentaron tener un rol distante que, por fortuna, no puede resistir mucho tiempo, pues el peso geopolítico de estos tres países debe confrontar a un Sur más vigoroso que los andes. Finalmente, en términos geo-económicos, Chile, también en el Pacífico, se apresta a jugar en dos canchas: entre ser el país "modelo" del neoliberalismo "exitoso", o incorporarse a la Unidad del Sur.

La primera en dar cuenta de este "caprichoso azar geográfico" del poder, fue Gloria Gaitán, la hija del líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán. En una conversación me hizo referencia, 4 años atrás, a la ubicación marítima de los bloques de poder en Sudamérica: el bloque retrógrado en el Pacífico, con Uribe, Gutiérrez y Toledo; y el bloque emergente en el Atlántico, con Uruguay, Brasil, Argentina, Bolivia mediterránea, Venezuela y que culmina su poder en aguas caribeñas con Cuba. Quizás sea posible, en el cercano futuro, sumar en dicho bloque a Ecuador, Nicaragua, México y El Salvador.

Desafíos de los defensores de DDHH:

Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
llevo el Sur,
como un destino del corazón,
busco el Sur,
el tiempo abierto, y su después.
Quiero al Sur,
su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,
como tu cuerpo en la intimidad.
Vuelvo al Sur,
Te quiero Sur...

Este es un proceso simultáneo que tiene a toda Latinoamérica como escenario del cambio y a las principales potencias de la región (por su peso geopolítico, su alto grado de desarrollo social o tecnológico, su extensión territorial, su densidad poblacional, sus recursos naturales y energéticos, su cultura política y la experiencia de sus pueblos) como el "Centro de Gravedad Estratégico" que, más temprano que tarde, podrá incorporar a dicho bloque progresista al Ecuador pos-Lucio Gutiérrez, al México de López Obrador y a la Centroamérica del FSLN en Nicaragua y del FMLN en El Salvador.

Por supuesto, hay asimetrías inconclusas, incertidumbres objetivas y nubarrones de presagios que nos obligan a mantener ponderación en el futuro de esa simultaneidad regional. Si los gobiernos progresistas de América Latina, definidos como "el nuevo eje del mal" por la prensa conservadora de América, no adelantan cambios sociales internos inaplazables y transformaciones democráticas en la economía, la política y la sociedad, el bloque regional emergente se hará trizas. Y, de paso, se habrá perdido una oportunidad histórica que, muy difícilmente, podrá presentarse en los siguientes treinta años.

De allí que el papel de los movimientos sociales, las izquierdas lúcidas y defensores de DDHH no asépticos de América Latina, sea estratégico hoy: no esperar a que fracasen sus propios procesos y los procesos gubernamentales progresistas, radicalizar los fenómenos que se abren en el continente y profundizar los cambios, acompañándolos y no mirándolos desde una postura distante, típica de ONG's euro-céntricas y no de pueblos politizados, pues esa fisura entre gobiernos progresistas y movimientos sociales, aplaude la Casa Blanca como "una ventana de oportunidad" en este quinquenio. De allí que posturas ciegas y ajenas a Latinoamérica, como las de un trasnochado sectarismo que califica de "aliados del imperialismo" a Kirchner, Tabaré, Evo y hasta al propio Chávez, no tengan cabida en esta nueva realidad y sean totalmente funcionales al discurso de Bush.

Es tal la magnitud del desafío que presenta la emergencia de este bloque regional que la Oficina para Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado de los EEUU, agilita las estrategias que permitan "defender la democracia" de "los nuevos riesgos populistas" que presuntamente traen los repetidos y tumultuosos triunfos en América Latina.

El imperio, más sabio que los intelectuales del orden, tiene conciencia de clase. Por ello no pierde tiempo en calificar y conceptuar cada uno de los complejos procesos que vive América Latina desde ópticas "mamertas", como en Colombia tipifican al dogmatismo de izquierdas. Simplemente desestabiliza cada uno de esos procesos, los subvierte, los fractura, los disgrega, los intenta destruir y desunir.

Pero ya nada podrá contra la vida, porque jamás nada pudo contra la vida.
(Otto René Castillo)

En todo el continente, se aplican políticas "informativas" con una agenda prioritaria de reacción mediática, la cual busca en primer lugar, destruir a Chávez como paso previo para aniquilar el proceso unionista ascendente en la región. Pero junto a ese objetivo, también se halla el multiplicar los ataques contra Cuba y Evo, y dividir, mediante campañas que llegan a lo increíble, la Unión Latinoamericana en ciernes. (Una "fuente" de la Unión Europea citó literalmente: "Esa unión tropical tercermundista no servirá para nada").

Los grandes revolucionarios del mundo ya se darían cuenta de estos hechos. Pero en nuestros países hay todavía compañeros que siguen con esquemas del siglo XIX. Y es que es cierto una cosa: ofende la inteligencia y triza la sensibilidad el leer, por ejemplo, los artículos sesudos en las páginas virtuales y el Internet contra esa oportunidad de oro que tenemos para la emancipación conjunta y unificada. En algunas páginas los ataques son sin piedad contra ese buen hombre y estadista del siglo XXI latinoamericano que es Kirchnner. Esa "ultrísima del mundo, desuníos" ultraja a la inteligencia, la humana, no la de los aparatos del Estado. Ni siquiera a mi amiga y mamá Hebe de Bonafini, a quien nadie puede acusar de "reformista", le hacen caso esos ultras que se pasan criticando hasta el mínimo detalle a Kirchner, Evo y Chávez, con la sospechosa ayuda de "ONG's internacionales de DDHH" para que ataquen a Chávez, Evo, Fidel, Lula, Kirchner y Tabaré.

Como si no bastara "La Nación", cuyos infames editoriales reeditan como loras de la mediocridad mediática, ciertos diarios y mass media que padecemos. Miren los sesudos análisis contra el proceso sudamericano. Qué coincidencia: allí sí se juntan la socialdemocracia europea, los halcones de Bush; los Oppenheimer, Bayley y Montaner de los mass media, y los mamertos que nacieron en América Latina pero que no abandonan la vieja Europa de fines del siglo XIX y de inicios del XX.

Epílogo con un regalo

Hebe, Estela... Mis hermanas y hermanos, los más jóvenes activistas que la APDH ha parido, quieren entregarles unos obsequios, no son tan elocuentes ni significativos como la justísima condecoración y sello postal que mi gobierno, con valentía y solidaridad a ustedes y a la Argentina, ha decidido entregarles. Pero también -como ellos- llevan corazón y vida, mucha vida. Mis quijotes y caballeras andantes les entregarán la bandera que hicimos hoy para ustedes, materiales del Quijote y del Plan Colombia, y yo -a modo de audaz petición- les pido ser las portadoras de una condecoración que decidimos entregarle al Presidente Néstor Kirchner, hace 3 largos años, y que no pudimos entregar por falta de recursos para irnos a Buenos Aires. Queremos que sean, porque son las mejores portadoras de vida en esta sala, vos Hebe, tú Estela, quienes le entreguen esta Condecoración nuestra, GRACIAS POR VIVIR, creada cuando nuestra Luz Helena vivía, para su Presidente.

Para despedirme, permítanme expresar a todos, unas cuartillas olvidadas, el último discurso se lo ha llamado, escritas por un ser humano perseguido y diáfano en su lucha y trabajo...

Todos deseamos ayudarnos los unos a los otros.

Los seres humanos somos así. Deseamos vivir para la felicidad del prójimo, no para su infortunio.

¿Por qué habríamos de odiarnos y despreciarnos? En este mundo hay espacio para todos. La tierra, que es generosa y rica, puede proveer a todas nuestras necesidades.

El camino de la vida puede ser el de la libertad y de la belleza, sin embargo, nos extraviamos.

La codicia envenenó el alma de los hombres... levantó en el mundo las murallas del odio... y nos ha hecho avanzar a paso de guerra hacia la miseria y la muerte.

Creamos la época de la velocidad, pero nos sentimos enclaustrados dentro de ella. La máquina que produjo la abundancia, nos ha dejado en la penuria.

Nuestros conocimientos nos hicieron escépticos; nuestra inteligencia, empedernidos y crueles. Pensamos demasiado y sentimos bien poco. Más que de máquinas, precisamos de humanidad.

Más que de inteligencia, precisamos de afecto y ternura.

Sin esas virtudes, la vida será de violencia y todo estará perdido... En este mismo instante mi voz llega a millones de personas por el mundo... millones de desesperados, hombres, mujeres, niños... víctimas de un sistema que tortura seres humanos y encarcela inocentes.

A los que me pueden escuchar les digo: "¡No desesperen!" La desgracia que ha caído sobre nosotros no es más que el producto de la codicia en agonía... Los hombres que odian desaparecerán, los dictadores sucumbirán y el poder que del pueblo arrebataron, ha de retornar al pueblo.

Y así, mientras mueran seres humanos, la lucha por la libertad nunca perecerá...

(Charles Chaplin)

Con amor a sus hijos y nietos, nuestros hermanos mayores y sobrinitos,

Alexis Ponce

[notas]

En este evento, la APDH entregó a las madres y abuelas de Plaza de Mayo, sendos obsequios institucionales y una Condecoración para que Ellas sean las portadoras de su entrega al Presidente de Argentina Néstor Kirchner, por su lucha en defensa de los derechos humanos y su rol en la integración latinoamericanista.

Bibliofagia:

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