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OXY: Se ganó una batalla, no la guerra

La Comuna

Boletín de prensa

Quito, 16 de mayo de 2006

En los últimos meses, en el Ecuador se desarrolló una intensa lucha de clases entre las dominantes proimperialistas –las Cámaras, los representantes y abogados del capital transnacional, entre otros-, y las dominadas que defendían la soberanía nacional que obliga a nacionales y extranjeros afincados en su territorio, a respetar la constitución y las leyes ecuatorianas.

La confrontación se produjo ante la dilatoria del gobierno ecuatoriano, en acuerdo con la antipatria, para declarar la caducidad del contrato que mantenía con la empresa transacacional estadounidense Occidental (OXY), a pesar de que ello contravenía el ordenamiento jurídico ecuatoriano; así como por su insistencia en tratar de concretar la firma del tratado de libre comercio (TLC).

Hoy, ante la declaratoria de la caducidad del contrato de la OXY por parte del juez de la causa, el Ministro de Energía, dado el carácter de fallo final inapelable, ante instancias nacionales o extranjeras, por así disponerlo la ley y el propio contrato, las fuerzas populares celebran su triunfo, cuanto más por el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos, a través del representante de su Departamento de Estado Shapiro ha expresado su intención de postergar las negociaciones del TLC, con lo que se cumple parcialmente el segundo objetivo de la lucha desarrollada.

Si bien la celebración es justa y merecida, no debe conducirnos a olvidar que sólo hemos ganado una batalla. Debemos estar concientes de que en el futuro inmediato el imperialismo y las clases dominantes arreciarán sus ataques en contra de los triunfos logrados. Recurrirán a nuveas estrategias para volver en derrotas nuestros triunfos. La anunciada negocicación de TLC con México y Chile apuntan en ese sentido.

Adicionalmente realizarán todos los esfuerzos para triunfar en la próxima contienda electoral, para disponer de un gobierno sumiso a sus dictados e intereses. Por ello en los próximos meses, la consolidación de la unidad de todas nuestras fuerzas para el proceso electoral es ineludible, si queremos evitar que el triunfo de hoy se convierta en la derrota de mañana.

Efectivamente, si no tomamos plena conciencia que las elecciones son el punto más alto de la actual lucha de clases, puesto que nos enfrentaremos para captar una parte del poder que requerimos para mantener los triunfos logrados y para adoptar las decisiones que nos permitirán transformar la insostenible situación en la que el imperialismo y las clases dominantes han sumido a la mayoría del pueblo ecuatoriano, caeremos en un triunfalismo vacío.

Por ello La Comuna-Quito, sobre la base de su planteamiento, en el que coincidió con muchos partidos, movimientos y organizaciones sociales, de que debía privilegiarse la lucha por la caducidad del contrato de la OXY y el TLC ante el proceso electoral, y visto el triunfo logrado, propone retomar con la mayor celeridad posible el proceso electoral y, en este marco y sobre la base de la lucha unitaria desarrollada, avanzar en la conformación de un frente unitario que nos permita participar en el proceso que se avecina con candidatos y un programa propios de la izquierda asistémica, transformadora y revolucionaria.

La unidad propuesta, y sólo ella, nos permitirá reeditar el triunfo logrado en octubre del 2002 y defender los logros de mayo del 2006. Sólo la unidad y el triunfo electoral nos permitirán convocar a una Asamblea Constituyente Originaria, Fundacional que nos dote de una constitución que nos permita iniciar la transformación que el país demanda.

En esta perspectiva, La Comuna insistirá en su práctica de promover reuniones bi y miltilaterales con todos los partidos y movimientos políticos, entre las organizaciones sociales y los anteriores, en miras del gran objetivo: formar una sólida alianza de las clases dominadas, que nos permita ganar una nueva y gran batalla, indispensable para ganar la guerra.

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