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Los migrantes somos ciudadanos y fuerza de cambio

Red Internacional de Migrantes, Refugiados y Desplazados (MIREDES)

Quito, 13 de abril de 2006

¡Basta de atropellar nuestros derechos integrales como personas y desconocer nuestro aporte fundamental al desarrollo!

Los migrantes somos ciudadanos y fuerza de cambio

Manifiesto de la Asamblea Constitutiva

Luego de un año de gestación organizativa de redes nacionales en varios países de América y de haber desplegado un accionar conjunto ante diversas instancias internacionales, gubernamentales y no gubernamentales, delegad@s de organizaciones y redes de migrantes, refugiad@s y desplazad@s del continente americano, reunid@s en la ciudad de Quito, Ecuador, durante los días 3, 4 y 5 de abril, hemos resuelto constituirnos en una red de migrantes, refugiad@s y desplazad@s de escala mundial, MIREDES Internacional.

Al hacerlo, lo primero que queremos declarar es nuestra resuelta determinación de no permitir que otros actores –sociales o políticos- nos sigan invisibilizando o remplazando. MIREDES Internacional nace con la expresa misión de ser una representación directa de los protagonistas de la migración, del desplazamiento y del refugio; para canalizar nuestras propuestas e iniciativas tanto en el plano internacional como nacional; ante los estados y ante el resto de la sociedad civil. Nacemos, pues, ejerciendo el derecho a tener voz propia.

Nacemos también con la voluntad de constituirnos en un movimiento social, a escala nacional e internacional, que junto a otros movimientos sociales y organizaciones ciudadanas luche no sólo por la exigibilidad de nuestros derechos humanos integrales, sino por cambiar las estructuras y políticas de dominación y explotación imperantes en el mundo y en nuestros países, que nos han llevado a tener que salir de nuestras tierras de origen para resguardar nuestra vida y aspiraciones de desarrollo.

En segundo lugar, hemos evaluado nuestra experiencia de acción conjunta ante la Comisión Mundial sobre Migración Internacional, el Foro Permanente para Cuestiones Indígenas y ante el Comité de Vigilancia de la Convención Internacional sobre Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y sus Grupos Familiares (CIPDTM); concluyendo que debemos mantener nuestra labor de incidencia política ante los órganos del sistema de la ONU y ampliarla ante otras instancias intergubernamentales de carácter continental o regional, exigiendo un espacio de interlocución permanente, amplio y horizontal, de los estados con nuestros propios representantes y otros sectores de la sociedad civil –un Foro Permanente sobre Migración, Desplazamiento y Refugio- y continuar desplegando una labor de exigencia a los gobiernos para suscribir y ratificar la Convención (CIPDTM) y de control ciudadano del cumplimiento de la misma en los países que ya la han ratificado.

Reiteramos ahora lo que afirmamos entonces: Ningún ser humano es ilegal. Ilegales son los gobiernos y el capital transnacional que imponen desde arriba un sistema económico excluyente que genera la pobreza, los conflictos armados, la xenofobia, el racismo, el desplazamiento y la migración forzada y sin garantías. Afirmamos nuestra visión integral sobre el fenómeno migratorio y sus causas, y rechazamos su fragmentación en migrantes, desplazados y refugiados. Reivindicamos el derecho a la libre movilidad, a la residencia y a la plenitud de los derechos humanos como personas que somos, más allá de cualquier límite fronterizo, reclamando una ciudadanía universal.

Rechazamos las políticas que enfocan la migración como problema, que la vinculan con amenazas a la seguridad nacional, a prácticas delincuenciales o que relativizan sus beneficios económicos a la existencia de las remesas. Son esas políticas y enfoques los que alimentan el terrorismo, la cultura del miedo al otro, los circuitos de violación de los derechos humanos en torno a las fronteras y el interés limitado al lucro financiero que se puede obtener de nuestro aporte. Afirmamos que la migración, naciendo de hechos dolorosos, es parte de una solución que tiene un potencial de grandes beneficios, como lo demuestra la historia de toda la humanidad, conformada en todas partes de procesos migratorios; de encuentros de pueblos distintos. L@s migrantes, somos portadores de un potencial de desarrollo, no sólo económico, sino que social, político y cultural, por la experiencia que nos toca vivir, de tener que integrar en nuestra conciencia, en nuestra mente y en nuestro corazón, valores y culturas distintas.

En tercer lugar, hemos evaluado también nuestra presencia y participación en una diversidad de Foros de la sociedad civil, convocados por redes de ONGs, centros académicos y algunos movimientos sociales y hemos resuelto analizar en cada momento el mérito de esos espacios para hacernos presentes en función de acumular fuerza tras nuestra propia agenda y perspectiva y el establecimiento de alianzas tácticas o estratégicas.

En cuarto lugar, hemos analizado y debatido el contexto político y económico mundial y regional como producto del cual se han intensificado los procesos de migración, desplazamiento y refugio que nos tienen como protagonistas; hemos analizado también las políticas gubernamentales y acuerdos de instancias de coordinación intergubernamental que han pretendido dar gobernabilidad a estos procesos; y hemos valorado los esfuerzos de otros sectores de la sociedad civil –de iglesias, organizaciones de derechos humanos, centros académicos- que han terciado en el debate público y con los gobiernos acerca de una nueva institucionalidad internacional y nacional que dé cuenta de las características actuales de la migración, el desplazamiento y el refugio y que parta del reconocimiento y pleno respeto de nuestros derechos humanos.

Ante la actual coyuntura, MIREDES Internacional se pronuncia:

  1. Saludamos y adherimos fervorosamente a la movilización que vienen desplegando los migrantes –sobre todo latinoamericanos- en los EE.UU. exigiendo una amnistía y la regularización de su condición de residencia y rechazando los proyectos de ley restrictivos que se han planteado en el seno del congreso estadounidense. Llamamos a todos los migrantes en el mundo a solidarizar activamente con esta lucha, manifestando ante las embajadas de los EE.UU. este 1º de mayo, la exigencia de la amnistía y el rechazo a la pretensión de criminalizar y dividir a los migrantes y a quienes los apoyan.
  2. Solidarizamos con la lucha del pueblo ecuatoriano, encabezada por el movimiento indígena, en contra de un tratado de libre comercio con los EE.UU., negociado a espaldas de la ciudadanía y cono consecuencia del cual, otras decenas de miles de ecuatorianos se verían empujados a migrar para sobrevivir. Denunciamos la amenaza de estos TLC sobre todos los países andinos y apoyamos la exigencia de plebiscitos previos a cualquier aprobación de los mismos. L@s migrantes, desplazad@s y refugiad@s nos sumaremos a la movilización de nuestros pueblos contra los TLC.
  3. Denunciamos la política del gobierno de Álvaro Uribe apoyada por los EE.UU. orientada a imponer una solución militar al conflicto que atraviesa por más de 50 años a Colombia. Como consecuencia del cual han recrudecido las violaciones a los derechos humanos de toda la población, en especial de comunidades campesinas e indígenas, con su corolario de mayor desplazamiento forzado, refugio y migración hacia los países vecinos. Denunciamos la complicidad con esta política del gobierno ecuatoriano y la nefasta labor que se despliega desde la base de Manta sobre la población fronteriza. Exigimos se abra paso a una solución pacifica y negociada al conflicto, con una activa participación de la sociedad civil, de los movimientos sociales y ciudadanos. Y el término del contrato que habilita la presencia estadounidense en la base de Manta.
  4. Exigimos la inmediata regularización migratoria, sin condiciones, de los migrantes y refugiados en la América Latina, así como la inclusión de las necesidades básicas de la población migrante, refugiada y desplazada en las políticas públicas de los países receptores. Denunciamos las prácticas de discriminación y xenofobia que sufren migrantes intralatinoamericanos en algunos países de nuestra propia región, tanto por parte de funcionarios públicos como de sectores de la sociedad civil, que hacen necesario redoblar la lucha por construir una cultura de acogida e integración. En particular, queremos denunciar la explotación y atropellos de que son objeto l@s migrantes bolivian@s en Argentina y otros países, con la complicidad de ciertas autoridades locales; por lo que apoyamos sus demandas y nos comprometemos con su movilización.
  5. Denunciamos la discriminación y prácticas xenofóbicas vigentes en muchos países europeos y que han dado lugar a miles de muertes y violaciones de derechos humanos de migrantes y de sus grupos familiares, como lo han puesto en evidencia las protestas en centenares de ciudades de Francia en noviembre de 2005. Exhortamos a los gobiernos latinoamericanos, asiáticos, árabes y africanos a enfrentar estas políticas restrictivas de los países desarrollados y a suscribir acuerdos que faciliten los movimientos humanos intraregionales y de las migraciones sur-norte y a que enfrenten estas negociaciones en un solo bloque, reuniendo las potencialidades y experiencias de todos los países del llamado Tercer Mundo.

MIREDES Internacional

Secretariado Ejecutivo

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