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Propuesta de la APDH sobre la Asamblea Constituyente

Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH del Ecuador)

Quito, 17 de octubre de 2005

Documento entregado al Gobierno ecuatoriano el 17 de octubre de 2005

Dr. Alfredo Palacio, Presidente Constitucional de la República
Dr. Galo Chiriboga, Ministro de Gobierno

La Asamblea Permanente de Derechos Humanos, APDH del Ecuador extiende un saludo cordial al Sr. Presidente y al Sr. Ministro de Gobierno y entrega los primeros aportes puntuales acerca de los enfoques y perfiles de la Asamblea Constituyente:

  1. Es imprescindible que la convocatoria a Consulta Popular para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) nacida en la rebelión de abril y propuesta por las organizaciones civiles, movimientos sociales, DDHH y grupos ciudadanos el jueves 13 de octubre, y sensiblemente recogida por el Sr. Presidente el día 14, NO sea entregada a la "consulta" del Congreso Nacional, pues ese espacio está totalmente descalificado y los mayoritarios bloques políticos han expresado su desacuerdo con la ANC, como lo han manifestado de manera pública.
  2. El Sr. Presidente tiene la potestad constitucional, legal y moral, para lanzar la Consulta Popular para la ANC directamente, y -si desea cumplir formalidades de la propia institucionalidad moribunda- puede hacerlo ante el Tribunal Supremo Electoral, copado también por los partidos, y que probablemente como chantaje de la partidocracia al país y al Gobierno, procedería a negarlo, no siendo esa negativa obstáculo alguno para que, de inmediato, proceda el Sr. Presidente -con o sin la negativa del TSE- a someterlo al arbitrio directo del pueblo, como le ampara la Constitución y el mayoritario apoyo del país a la ANC y su pertinente Consulta.
  3. Es imprescindible que la ANC tenga plenos poderes para cesar temporalmente al Congreso Nacional o, como último recurso, dejarlo que continúe en funciones pero exclusivamente mínimas, así como reorganizar todas las instituciones del Estado hasta hora copadas por la partidocracia; de manera que su reorganización sea real, y una obra ciudadana sin la intervención de los partidos políticos, al ser estos causantes de la crisis terminal de todas las instituciones. El Congreso Nacional no tiene ningún derecho para rechazar la Constituyente y, menos aún, para chantajear al Gobierno y a la sociedad civil, con el cuento de que "debe respetarse el Estado Social de Derecho" que ellos mismos se encargaron de violarlo y dinamitarlo durante todos estos años.
  4. Sostenemos que la composición de la ANC debe ser sin partidos políticos, en lo posible, y si éstos participaren a través de tramposas denominaciones, su presencia debe ser absolutamente minoritaria, ya que ellos tuvieron su oportunidad de "refundar el país" los últimos 25 años y destruyeron oportunidades y esperanzas.
  5. Sostenemos que la composición de la ANC debiera evidenciar la mayor representatividad posible del conjunto de la población ecuatoriana, expresando con ello un real y amplio espíritu democrático, a fin de que sus resultados sean totalmente apoyados por los doce millones de ecuatorianos. Esa amplia representación en la ANC debiera ser de: nacionalidades indígenas, afroecuatorianos, montubios, cámaras empresariales, sindicatos, campesinos, artistas, magisterio, universidades con más de 20 años, colegios profesionales, estudiantes, minorías sexuales, militares, policías, ONGs, Derechos Humanos, gremios, jóvenes, niños y adolescentes, mujeres, tercera edad, ecologistas, migrantes y sus familiares organizados en el Ecuador.
  6. El tiempo de "nuevas oportunidades" a la clase política pasó. Por tanto, ni la sociedad civil, grupos ciudadanos, organizaciones sociales, populares y de Derechos Humanos nada tenemos que hablar o negociar con los partidos y el Congreso, y por sanidad social nos negamos a esa alternativa. Es más: llamamos a un cerco simbólico al Congreso hasta su disolución reclamada en abril y convocamos a desconocer sus desesperadas trampas y arrogantes decisiones de ser el Parlamento el que procederá "a realizar las reformas constitucionales". Tuvieron su tiempo, de sobra, y hoy se les terminó.
  7. El Presidente tiene que dar una señal a la sociedad, a los grupos civiles y sociales que le entregamos la propuesta de la Constituyente: No puede, por un lado, apoyarse en los grupos civiles y organizaciones de la sociedad, para impulsar la Asamblea Constituyente, y -por otro lado y a la vez- difundirse la supuesta intención de negociar aún el TLC y no solucionar -como el país exige- el tema de la OXY y las petroleras. En tal sentido, exhortamos al Presidente Palacio para que sintonice con el reclamo social en ambos temas clave, y promueva la integración formal del Ecuador en la Comunidad Sudamericana de Naciones y el Mercosur como tabla de salvación para el país y continuar la integración; así como declarar la caducidad del contrato con la OXY.
  8. Finalmente, la ANC no puede ser dilatada en el tiempo: "la demora es la muerte" y una Constituyente para cambiar el país y refundar la República no puede aplazarse más tiempo, a riesgo de que la partidocracia y los grupos de poder destituyan al Gobierno y amenacen al país.

Reiterándole mis más alto sentimiento de consideración y estima, queda de usted.

Atentamente,

Alexis Ponce, vocero APDH

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