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La rebelión de las presas

Mujeres sitiadas

Quito, 25 de junio de 2005

No escribimos al Gobierno, su Congreso, sus Cortes, sus sobre pagados ejecutores; ni siquiera escribimos en apoyo directo y exclusivo a los dirigentes del paro penitenciario. Nuestra solidaridad no es para los capos del gran negocio que es el tráfico de drogas, para los dueños de las grandes empresas, ni para los gerentes de los grandes centros comerciales de acceso restringido...

Escribimos para quienes no son las dueñas de la droga que transportan, ni los responsables del empobrecimiento que les convierte en quienes nos hacen temer andar por la calle durante las noches o en barrios deprimidos.

Escribimos para esas mujeres y esos hombres encarcelados que para hacer oír sus demandas tienen que enterrarse, coserse los labios, clavar sus manos en una cruz, desangrarse literalmente, porque saben que la etiqueta de "delicuentes" les deja solos, solas en el castigo, solas hasta de nosotros que somos ellos mismos: desempleados, madres de muchos hijos e hijas, empleadas domésticas, trabajadores informales, trabajadoras sexuales; hacinados en las cárceles.

Quienes abajo firmamos nos hacemos responsables de los problemas que son nuestros. Ahora denunciamos que a la pobreza se la llama crimen peligroso. Y exigimos la reducción de penas, incluso porque sabemos que los Centros de Internamiento son lugares de encierro en la violencia que lejos de "rehabilitar", trabajan por la destrucción de la dignidad de quienes internan.

Nos negamos a aceptar la cultura del miedo sobre la que están fundadas estas Instituciones: el terror a ser trasladada como un modo de castigo, la amenaza de aumentos a tu condena por no caer en gracia a las autoridades, la obligación de someterte a requisas vejatorias para poder seguir en contacto con la gente querida...

Reconocemos que las Leyes con que se nos juzga, han sido escritas por Hombres que no saben quiénes somos, cómo logramos mantener a nuestros hijos e hijas, cómo hacemos para sostener nuestra vida y hasta nuestra alegría. Sin embargo, exigimos que se apliquen las Leyes existentes que faciliten la excarcelación de aquellos de nosotros que han sido detenidos.

Hablamos de:

  1. Que se reconozca la inconstitucionalidad de la detención en firme (es decir, que sea liberado quien permanece más de un año en prisión sin sentencia, siendo que el 70% de la población penitenciaria está en esta condición)
  2. Que se firmen las rebajas de ley y se extiendan a tiempo las boletas de libertad (es decir, que los secuestrados por el sistema penitenciario no permanezcan encerrados ni un minuto más de lo establecido en su sentencia)
  3. Que se faciliten los trámites de la pre-libertad (es decir, que se de el derecho constitucional a quienes han cumplido las tres cuartas partes de su condena, a disfrutar días de salida que aumentan hasta la obtención de la libertad)
  4. Que se aprueben en el Congreso las reformas necesarias tendientes a la reducción de cuatro meses por cada año de sentencia.

Quienes abajo firmamos asumimos nuestra responsabilidad: seguiremos cooperando con todos y todas las encarceladas.

[firmas y solidaridad]
mujeressitiadas@yahoo.es

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