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Falta transparencia e independencia en la propuesta de creación de una Comisión de la Verdad que investigue los abusos del régimen de Lucio Gutiérrez

Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH del Ecuador)

Quito, 25 de mayo de 2005

Carta abierta de Alexis Ponce, vocero de la ADPH

Doctor Mauricio Gándara
Ministro de Gobierno y Policía
Presente

  1. Me causó profunda extrañeza enterarme, por llamadas de periodistas y noticias publicadas el fin de semana en la prensa del país, que la agrupación ADN, y específicamente el Dr. Alfredo Barragán -a quien no conozco- había citado mi nombre como "otro miembro", junto a él y doña Manuela Gallegos, de la misma ADN, para conformar la llamada "Comisión de la Verdad" (en adelante "CV"), propuesta al Sr. Presidente y a usted, mediante borrador de Decreto Ejecutivo que se mantiene en el más profundo misterio a pesar de haber solicitado insistentemente su contenido, tanto a los proponentes cuanto a usted.
  2. En carta pública dirigida a usted y al Sr. Presidente el 16 de mayo sobre este tema (CV), decía a las autoridades: "No se resuelven complejos problemas creando comisiones de la verdad cuyo mandato y composición técnica se desconoce aún, cuando las decisiones de indagación y sanción pueden ser tomadas por la propia autoridad y efectivizadas por la Fiscalía General de la Nación que empezó desde el día 20 de abril en horas de la tarde a realizar decenas de indagaciones solicitadas por todos los organismos de DDHH en conjunto, o de oficio. Esperamos, señor Presidente y señor Ministro, que la ciudadanía ecuatoriana y las agrupaciones de DDHH en general, obtengamos respuestas satisfactorias a todos estos temas. Lo que se haga desde los más altos niveles de Gobierno (...) permitirá guardar positivas esperanzas de un cambio real en la nación, o perderlas de manera definitiva. El actual Gobierno democrático tiene una oportunidad que ningún Gobierno ha tenido en los últimos 17 años. Aún confiamos. Aún esperamos."
  3. En dicha carta aludí temas más delicados que siguen aún represados (ninguna sanción a elementos policiales involucrados en delitos de abril; ninguna reparación a víctimas; no desmantelamiento de estructuras de espionaje "montesinista" que siguen intactas en Fuerza Pública; no garantías de seguridad a Paco Velasco cuando vuelva; no desarticulación de bandas de choque de Gutiérrez), y le escribí que la Apdh NO estaba de acuerdo con la creación de una CV , y que más bien debían llevarse a la práctica, desde el Gobierno y la Fiscalía, las diligencias para investigar, detener y sancionar los delitos de represión y violaciones a los DDHH cometidos por el régimen de Gutiérrez.
  4. Una CV, al tratar temas tan profundos y de honda repercusión futura, toca un asunto que prevalece sobre todo: la vida de los caídos; la integridad física de los centenares de ciudadanos que fueron hostigados y atentados (cuyos casos mantenemos en nuestros archivos de investigación y en la Fiscalía); la integridad de miles de víctimas anónimas de la colosal represión que vivió Quito.
  5. Por eso una CV es una estructura y tema demasiado delicado y serio como para que sea propuesta sin transparentar su contenido previamente , bien sea por parte del proponente (tengo entendido que es el Sr. Barragán); o bien sea por parte del Gobierno, en este caso usted como Ministro. Había tiempo para consultar, o pedir la opinión o apreciación sobre tema tan importante a los defensores de DDHH y al "suscrito", pues contamos con un acumulado institucional e histórico que, incluso desde el punto de vista de la eficacia, sería dable tener en cuenta para que no fracase una idea, en mi opinión incorrecta (la creación de una Comisión con esos vacíos), cuyo fin es correcto y positivo (la verdad y la justicia).
  6. Una propuesta de tal calibre, por las implicaciones que tiene, no puede ser estructurada o dirigida ni por el Gobierno, aunque es menester que éste a través de nuestra máxima autoridad, el Sr. Presidente, lo conforme y avalice; ni por un sector de la sociedad civil, en este caso el Sr. Barragán de la agrupación ADN, que -por más respetable argumento que tenga para promover la idea de una Comisión de la Verdad- no cuenta, de lo poco que se ha podido conocer del tema, con la principal señal de identidad de una CV : el sentido especializado, independiente y técnico (en el área de DDHH) para la investigación de lo que se proponen indagar.
  7. Si bien los objetivos pueden ser loables (contribuir a hacer justicia ante la represión del régimen de Gutiérrez), esa inicial falta de transparencia me alarmó y hace que la idea, de concretarse, pueda chocar con un muro irreversible: una CV que no cuente con credibilidad, respaldo social y apoyos institucionales desde su nacimiento.
  8. Si se quiere una CV seria y creíble, ajustada a los estándares de las CV organizadas en el mundo y a experiencias ecuatorianas anteriores (1991), ésta requiere de Mínimos Requisitos Indispensables antes de su creación , y uno de esos requisitos, quizá el principal, es la transparencia en los procedimientos, junto a la total y absoluta independencia de cualquier agrupación política, por respetable que sea, en este caso la ADN. Si bien tienen todo derecho a ser parte de una CV las víctimas, -de hecho tuvimos en el país dos anteriores CV de las que formaron parte familiares de las víctimas-, NO pueden ser miembros de una agrupación política los miembros de una CV, y menos aún la "mayoría en la Comisión" -como se desprende de las declaraciones del Sr. Barragán en la prensa-.
  9. Una Comisión de la Verdad, de la talla de las CV de Argentina, Chile, Perú, Guatemala o El Salvador, debe ser integrada por defensores de Ecuador, y por personalidades y técnicos de DDHH del mundo, o por lo menos de la comunidad latinoamericana, como Adolfo Pérez Esquivel por ejemplo. Me parece que fue, por decir lo menos, imprudente que el proponente se nombre a sí mismo como potencial miembro de la CV, y que esta lo conformen 2 personas de ADN. En cualquier otro tema esta actitud no genera consecuencias, menos en éste tan delicado como una CV y las violaciones de DDHH a investigar. Y, aún más, resultaría imprudente que "hagan mayoría" en una CV de 3 personas, ante un defensor al cual se le incorpora luego, y sin consultarlo. Este punto de vista acerca la obligatoriedad de que una CV no cuente con la participación, por lo menos mayoritaria, de miembros de su misma agrupación cívico-política, a usted cité personalmente en la única reunión sostenida con su señoría semanas atrás, antes de conocer que se propondría mi nombre. No conozco las razones por las cuales Ud. no aplicó tal principio o sugirió tal cosa al proponente.
  10. Como la noticia de "mi incorporación" me llegó sorpresivamente, sólo porque me llamaron periodistas y se publicó en la mayoría de periódicos, desconozco totalmente la propuesta original de la estructura, funcionamiento, objetivos, matrices, recursos, potestades, de la CV a crearse. He vivido muy de cerca las 3 últimas comisiones de la Verdad en Ecuador y conozco el tema como para alertar que, si no hay voluntad política declarada de un Gobierno de llegar hasta el fin, no llegará lejos esta CV, y su fracaso dañará al país y al propio Gobierno.
  11. Sólo supe, posteriormente y de manera muy general, que el borrador no lo hizo el Gobierno, quiero decir autoridad alguna, sino el Dr. Barragán, quien no me envió jamás, por elemental sentido de delicadeza y necesidad de información, una copia de tal propuesta.
  12. Toda CV debe ser totalmente independiente de todo movimiento que se prepare para la futura lid electoral. Me causó impresión negativa que en la misma noticia publicada en la prensa acerca de la creación de la CV, noticia que tenía como fuente al Sr. Barragán, éste afirmara a la vez que "ADN se prepara para conformarse como partido político y participar en las elecciones del año entrante". Es un error monumental y, aunque fuese expresión de ingenuidad, deja traslucir el equívoco original, el génesis de su inviabilidad. No habrá sector social y ciudadanos honrados de este país que admitan tal inclusión en una CV. Y yo no puedo prestarme para cosa semejante. Que lance la idea, que la proponga, que luche por ella, que el Gobierno la acepte incluso, pero que dicho señor no participe en ella, sería lo meritorio.
  13. Toda CV debe ser totalmente independiente de la Fuerza Pública: no hay CV en el mundo que haya integrado en sus filas a miembros de la Fuerza Pública -sea Policía o FFAA- porque no pueden ser jueces y partes, es decir no pueden ser los investigadores de sí mismos. Me llamó la atención la declaración del Sr. Barragán, que consta en la prensa, que señala que "un objetivo de la CV es ayudar a la Policía a esclarecer los hechos". Jamás puede ser ese el objetivo de una Comisión de la Verdad. No lo fue en 1991 en Ecuador, ni en las CV tan prestigiadas del Cono Sur y Centroamérica.
  14. Nuestra opinión, y usted lo supo cuando dialogamos del tema semanas atrás, es que NO se debe crear una CV si no hay garantía previa de que cumpla los mínimos requisitos éticos, institucionales y técnicos antes relatados, y en razón de que la Fiscalía de la Nación ya ha avanzado algo en el tema, aunque no como se quisiera, en base de las peticiones formales y demandas de los defensores de DDHH. Si hay voluntad política para llegar al fondo, y aceptación real de estos mínimos estándares descritos, cualquier CV debe ser creada. Si no se cumplen tales requisitos, la idea estará destinada al fracaso y se verá como demagogia. No permita que la sombra de Abdalá Bucaram (y su desafortunada politización de la búsqueda de verdad en esa época) vuelva a aparecer en el horizonte.

    Que sus modelos sean las Comisiones y experiencias de Argentina, Chile, El Salvador, Guatemala, Uruguay. Las cancillerías del Mercosur, como le cité en el único diálogo que sostuvimos semanas atrás, suscribió en Asunción una cláusula de apoyo a todo país sudamericano que decida crear CVs. Una comisión debería, en lo posible, ser mixta: nacional e internacional. Y la transparencia previa, posterior y durante el proceso, es su mejor carta de presentación.

  15. Un último requisito: los miembros de una CV no deben tener en su pasado ninguna sombra de denuncias de corrupción o cercanía con elementos de la Fuerza Pública que hayan sido denunciados por abusos.
  16. Si el proponente y usted están decididos a seguir adelante con la CV, ni modo. Pero deberán asumir los costos y pagar la factura pública de todas las responsabilidades, que de las alertadas inconveniencias emanen. Sería prudente esperar a que el Sr. Presidente se de tiempo para conocer otros puntos de vista, antes de sancionar el Decreto Ejecutivo que, según dice en la prensa el Sr. Barragán, "está listo para la firma en su despacho". Amenazar al Gobierno con movilizaciones "forajidas" si no firma un decreto desconocido por el país, es por decir lo menos, poco sensato.
  17. Deseo con este llamado, evitarle un fracaso a la CV, a usted, al Gobierno, a doña Manuela Gallegos, pero sobre todo a nuestro país: no resiste más desalientos. Una CV de 3 personas, en la que 2 serían de ADN, no me parece equilibrado: es una locura. El Gobierno y el Sr. Presidente tienen la potestad, el derecho y el Deber, de pedir las mejoras aquí descritas a la versión inicial, y si no se las hace, tienen el derecho de rehacerla o de vetarla incluso.
  18. Cuando, después de publicada la noticia de "mi incorporación" a esta CV, se contactaron telefónicamente conmigo el proponente y doña Manuela, insistí en que tenía el derecho y la obligación de conocer la propuesta elaborada en forma de Decreto Ejecutivo, pero nunca me llegó un solo documento, instándoseme a que "me defina si participo o no". Por elemental sentido de responsabilidad en un tema que, para mí como defensor de DDHH es tan sagrado como la vida, juzgo incompatible participar en celeridades coyunturales, premuras personales o de índole política y, más aún, ante presiones que no las admito jamás. Desconozco las razones por las cuales no se me ha entregado un solo documento para mi elemental derecho a conocer el contenido de una Comisión cuya tarea sería tan importante.
  19. Agradezco la generosidad de doña Manuela Gallegos que, sin conocerme, participó en la propuesta de mi nombre para formar parte de aquella Comisión; aunque deba insistir en que se lo hizo público sin consultárseme antes, cuando ya había sido redactado un proyecto de "Decreto Ejecutivo" que, según el proponente, ya está en el despacho del Presidente esperando su firma. Reconozco igualmente sus palabras, señor Ministro, de que acepte tal sugerencia de participación. Pero, debido a los argumentos aquí expuestos, me veo en la necesidad de no aceptar la invitación, en las condiciones en que se pretende crear y que trabaje esa CV.
  20. Los defensores de DDHH hemos sido muy claros: no es necesaria una CV cuando el tema ha sido en gran parte procesado por Fiscalía, es decir por organismos existentes en el Estado para indagar los crímenes de abril y los atentados de todo el período Gutiérrez. Pero si se la va a crear, contra viento y marea, un prerrequisito es no politizarla y dotarla de todos los elementos centrales que una Comisión de la Verdad, en cualquier país del mundo, requiere para ser creíble, legítima y eficaz. Si van a crear una Comisión de la Verdad, imperioso es que se transparenten previamente estos requerimientos. El país lo merece. Las víctimas lo merecen. Los miles de ciudadanos de la rebelión forajida lo merecen. Y el Sr. Presidente también.

    Declino de manera radical la propuesta de que participe en la Comisión, tal y como está diseñada ahora. Si no están las cosas claras y transparentes, que es lo único que he pedido y lo que el país exige, no tiene ningún sentido barajar mi nombre: no me prestaré para nada que no sea la verdad y la justicia. Si en ocasiones pasadas, al conjunto del movimiento de DDHH no se le consultó por parte de gobiernos y grupos defensores para participar en la conformación de Comisiones de la Verdad, ese no es ni será mi caso. No tendría impedimento alguno en participar en una CV distinta, si se cumplen los elementales principios aquí descritos, que son cumplibles si hay decisión política y transparencia ética.

Quedan pendientes los temas a usted expuestos verbalmente y por escrito, sobre la peligrosa impunidad del enorme aparato represivo del Gutierrismo, y de los centenares de casos de abusos cometidos en ese período.

Desde la sociedad civil, desde la calle, seguiremos insistiendo en justicia, sanción y verdad.

Cordialmente,

Alexis Ponce, Vocero APDH

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