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APDH conmina a la cúpula policial a no burlarse de las autoridades civiles

Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH del Ecuador)

Boletín de prensa

Quito, 20 de mayo de 2005

Nada humano nos es ajeno

Zapata sale de Cuenca... pero la Comandancia lo traslada a Sucumbíos

Alexis Ponce pedirá a Ministro de Gobierno desalojar a la actual Comandancia y promover nueva generación de jefes policiales

Con extraño aire triunfalista, la cúpula policial le dijo al país que el Coronel de Policía Gerardo Zapata, uno de los cientos de uniformados involucrados en las "operaciones encubiertas" de la Dirección General de Inteligencia, (la DGI montesinista-gutierrista), "fue separado" del cargo de Jefe del 3er. Distrito de la Policía en la ciudad de Cuenca, jefatura que le otorgó la misma cúpula a poco de caer Lucio Gutiérrez, para evitar con su salida de la capital, que se alcanzado por el brazo de la justicia.

Si bien la supuesta "separación" y salida del oficial Zapata de la ciudad de Cuenca, que se produjo apenas a 6 días de su nombramiento, fue tomada como noticia positiva por la ciudadanía, no es menos cierto que su salida del Austro fue lograda gracias a la presión social, especialmente de los cuencanos, y de las organizaciones de DDHH del Austro y del país.

Empero, en el marco de una entrevista telefónica radial que le hicieron a las 07h30 de la mañana de ayer (jueves 19 de mayo), a nuestro vocero de la APDH, Alexis Ponce, fuimos informados por la ilustre familia Piedra Cardoso de Cuenca, que el Coronel Zapata salió del cargo de jefe policial de la ciudad, sí, y de la ciudad de Cuenca, pero... rumbo a Sucumbíos, donde se posesionaría como parte de la Jefatura policial de Lago Agrio.

Es decir que, de concretarse el traslado de Zapata a otro lugar del país, se evidenciaría la práctica sistémica e institucionalizada del "ENROQUE POLICIAL", es decir los "pases" y traslados administrativos de oficiales envueltos en crímenes, delitos y represión a otras ciudades lejanas, con el fin de burlar a la justicia.

La APDH conminó a la cúpula policial, pero especialmente al Comandante General José Vinueza, ex-jefe de la UIES, a que no intenten engañar a las autoridades civiles que están por sobre ellos, es decir al Presidente de la República y al Ministro de Gobierno, con maniobras que tienen una larga data, por lo menos desde el período León Febres Cordero (1984-1988), para perennizar la impunidad y su poder.

La Asamblea Permanente de Derechos Humanos remitió hace dos días una carta abierta al Presidente de la República Alfredo Palacio y al Ministro de Gobierno Mauricio Gándara, denunciando 7 temas que revelan que aún permanece intacta la red de espionaje "montesinista" en los organismos de Inteligencia de la Policía (UIES y DGI), y que siguen absolutamente impunes los graves delitos represivos y de derechos humanos cometidos contra la población civil durante el pasado régimen, en los que aparecía Zapata como partícipe.

El coronel Gerardo Zapata, además de ser un violador de derechos humanos, funge como uno de los principales oficiales de Policía denunciados públicamente por haber planificado y co-dirigido los peores actos de agresión policial durante el pasado régimen y, sobre todo, la sistemática política de hostigamientos, amenazas de muerte y acosos efectuados por la policía secreta del Gutierrismo (mal llamada con el eufemismo de "Dirección General de Inteligencia, DGI") lanzada contra dirigentes ciudadanos, periodistas, líderes sociales y de opinión, y contra opositores al antiguo régimen represivo del coronel Lucio Gutiérrez Borbúa.

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