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La situación del Ecuador con y sin Lucio Gutiérrez

Grupo Social del Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (GSFEPP)

Quito, 29 de abril de 2005

El presente artículo analiza la realidad nacional de los acontecimientos ocurridos que llevaron al fin del mandato presidencial de Lucio Gutierrez.

Desde el Grupo Social FEPP hemos elaborado y estamos difundiendo este documento que será publicado en nuestro boletín bimestral La Bocina, con las últimas fotos de nuestro compañero Julio García que tomó el día de su fallecimiento: el martes, 19 de abril de 2005.

A los amigos y amigas del GSFEPP:

Estimados/as amigos/as nos parece un deber institucional informarles, aunque sea brevemente, sobre la situación del Ecuador, después de los hechos que han tenido lugar en los últimos días.

Esperamos que sepan comprender que lo reciente de los acontecimientos no permite hacer un análisis más profundo de las distintas causas o circunstancias, sino apenas esbozar una crónica de lo ocurrido.

El deterioro del Gobierno de Lucio Gutiérrez

Casi desde el inicio de su gestión, el presidente Lucio Gutiérrez había venido sufriendo un desgaste imparable. Las principales causas de este deterioro fueron las siguientes:

A esto se agrega el hecho que las evidentes mejoras de la macroeconomía (reducción de la inflación, disminución del riesgo país, disminución de las tasas de interés, etc., todo eso debido principalmente a los altos precios del petróleo), no ha tenido todavía influencia en la economía de las familias, en la creación de nuevos puestos de trabajo y en la reducción de la pobreza de la población, de tal forma que la emigración sigue siendo la mayor aspiración de mucha gente.

Todos estos aspectos habían reducido al mínimo la credibilidad del gobierno y su índice de aceptación por parte de la ciudadanía.

¿Cómo pudo sostenerse por tanto tiempo?

Después de lo señalado, surge esta pregunta: ¿cómo pudo sostenerse tanto tiempo?

La respuesta no es fácil y contempla diversos aspectos:

Estas y otras razones hicieron que se pudiera mantener en el poder, pese a la opinión contraria de amplios sectores del país.

Los antecedentes de la crisis

Lucio Gutiérrez, que en junio-julio había estado en la cuerda floja y había sido sostenido por el PSC (Partido Social Cristiano-extrema derecha), rompió su alianza no oficial con dicho partido (ante las grandes exigencias que le planteaban) y se echó en brazos del PRE, del PRIAN y del gran grupo de diputados "independientes", desafiliados de los otros partidos políticos.

La réplica de los partidos mayoritarios (PSC, Izquierda Democrática y Pachakutik), que reunían 51 votos de 100 en el Congreso, fue tratar de establecer un juicio político contra el presidente por corrupción, con el fin de destituirle. El gobierno respondió comprando a varios diputados de estos partidos y creando una nueva mayoría en el Congreso, llamada "institucional".

Con dicha mayoría se procedió a destituir y cambiar a todos los miembros del Tribunal Electoral, del Tribunal Constitucional y, posteriormente, de la Corte Suprema de Justicia, hechos inconstitucionales y dictatoriales. La estrategia tendía a facilitar el regreso al Ecuador de Abdalá Bucaram, ex presidente defenestrado en febrero de 1997 por corrupción y líder del principal partido que apoyaba al régimen, el Partido Roldosista Ecuatoriano. Bucaram, para no ir a la cárcel, se había autoexiliado en Panamá.

El cambio de la corte tuvo lugar el 8 de diciembre de 2004 y desde ese momento el talante dictatorial y represor del Gobierno se acentuó.

En enero tuvo lugar una gran marcha de protesta en Guayaquil (unas 200.000 personas) por la situación general del país y el incumplimiento de los acuerdos que el Gobierno había firmado con el Municipio. En febrero se celebró una marcha similar en Quito y, posteriormente, en otras ciudades importantes del país.

A pesar de estos avisos, el Gobierno apoyó a la Corte Suprema de Justicia, nombrada inconstitucionalmente, y a su presidente, Guillermo Castro Dáger (El "Pichi" Castro, conocido militante del PRE, el partido de Abdalá Bucaram), quien el día 7 de abril emitió providencias, dejando sin efecto los juicios pendientes contra Abdalá Bucaram (Presidente de la República por 7 meses entre 1996 y 1997), Alberto Dahik (Vicepresidente de la República entre 1992 y 1995) y Gustavo Noboa (Presidente de la República entre 2000 y 2004)

Abdalá Bucaram regresó al país el día 9 de abril, entre aclamaciones y en medio de una multitudinaria manifestación en Guayaquil. No hay duda que el regreso de Bucarám es el antecedente inmediato de la crisis, por la exasperación que produjo.

Se creó una enorme presión para forzar la salida de la Corte Suprema inconstitucional. Incluso el propio gobierno ofrecía "alternativas" y mesas de diálogo para resolver el problema, pero el Congreso jamás pudo proceder al cambio pedido.

El levantamiento de Quito y la caída del gobierno

Ante la situación, las autoridades de los gobiernos locales de Pichincha (Consejo Provincial de Pichincha y Municipio de Quito) establecieron la Asamblea de Quito para preparar una gran manifestación. Mientras las autoridades hablaban de retornar a los "cauces constitucionales", muchos representantes de la sociedad civil hablaban ya de la salida de Lucio.

Días antes de la marcha, el gobierno comenzó una escalada de represión que fue caldeando los ánimos. El día 13 de abril la marcha popular fue atacada violentamente por las fuerzas del orden, lo que hizo ufanarse al gobierno del "fracaso" de ésta.

La actitud prepotente de los principales personajes del gobierno hizo que el pueblo de Quito comenzara a movilizarse para protestar. Estas protestas fueron promovidas por radio La Luna (que pertenece a la ONG CEDEP), sin que se permitiera la participación de ningún político. No hay ninguna duda que el papel de la radio y su director, Paco Velasco ha sido clave en todo el proceso.

Las concentraciones de protesta se realizaban por autoconvocatoria de la gente, que se reunía en distintos lugares públicos de la ciudad. Las personas se concentraban pidiendo la salida de Lucio. Día a día las personas convocadas crecían en número.

El viernes 15 de noche, el gobierno dictó un decreto declarando la situación de emergencia para la ciudad de Quito, lo que suponía la limitación de los derechos humanos y libertades civiles, como la posibilidad de reunirse. A la vez deponía a la Corte Suprema de Justicia. Es obvio que dicho decreto, en el que se hablaba de "cuatro forajidos", provocó la repulsa total de la población e hizo que ésta se fortaleciera en su resolución. A partir de este momento una gran parte de la población hizo suya la expresión gubernamental y se identificaba como "forajida". Junto a las concentraciones comenzaron a formarse comités de vecinos, juntas y asambleas populares en distintos barrios y sectores de la ciudad.

El gobierno dio marcha atrás y al día siguiente suprimió el decreto de emergencia, aunque aumentó la represión.

El lunes 18 el Congreso dejó sin efecto el nombramiento de la Corte Suprema por unanimidad, pero ya no había posibilidad de acuerdo. Ese día hubo manifestaciones en ciudades como Guayaquil, Cuenca, Machala, etc. La gente en Quito siguió convocándose y se programó una gran marcha para el martes 19 de abril con el objetivo de llegar hasta el palacio de gobierno.

La marcha formada por más de 100.000 personas salió pacíficamente hacia el palacio de gobierno, pero las fuerzas de la policía y el ejército habían establecido un férreo cordón de defensa en las calles aledañas al palacio.

Cuando la marcha llegó ante la fuerza pública pacíficamente y sin ningún tipo de provocación, fue reprimida brutalmente. Como consecuencia de dicha represión, falleció por asfixia (provocada por los gases lacrimógenos) nuestro compañero Julio García Romero. También hubo más de 100 personas heridas.

La lucha entre los/as manifestantes por llegar hasta el palacio nacional y la fuerza pública por impedirlo se mantuvo en las calles durante prácticamente toda la noche. Esa misma noche se supo que una gran cantidad de personas pagadas por el gobierno se dirigían a Quito "para proteger al presidente y la democracia".

A pesar de que el alcalde de Quito quiso cerrar los accesos de la ciudad para evitar enfrentamientos, las personas que llegaban pudieron pasar, al contar con resguardo policial y militar.

La violencia de la noche anterior, la muerte de Julio García y estos acontecimientos terminaron de colmar la paciencia y la ciudad entera salió a las calles cerrando las vías y la circulación vehicular. Quito en la práctica estuvo sitiada por varias horas. En esos momentos hubo de lamentarse la muerte de una mujer joven, que cayó de un camión de los que habían llegado para apoyar al gobierno y que fue aplastada por un camión del ejército que venía detrás.

Mientras tanto una parte del Congreso, donde ya había una nueva mayoría contraria al gobierno, destituyó al presidente de la república y nombró en su reemplazo al vicepresidente (Alfredo Palacio), al mismo tiempo que los militares retiraban el apoyo a Lucio Gutiérrez y éste se daba a la fuga en helicóptero.

La fiscal subrogante del Estado dictó orden de prisión contra el ex presidente y algunos de sus colaboradores. Lucio Gutiérrez pidió asilo a la embajada de Brasil y ya se encuentra en Brasil. Otros tristes personajes como Abdalá Bucaram han fugado del país para evitar de ir a la cárcel.

La calma no regresó rápidamente, ya que hubo incidentes en el Ministerio de Bienestar Social, donde algunos matones contratados por Bolívar González (subsecretario de dicho ministerio, con orden de captura y prófugo actualmente) dispararon contra la multitud, causando varios heridos graves. En represalia la multitud incendió dos pisos del citado ministerio.

El nuevo presidente Alfredo Palacios no pudo llegar hasta la casa de gobierno en la noche por persistir las manifestaciones, sino que tuvo refugiarse en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

El día 21 se ha ido calmando la situación, aunque aún se encuentra lejos de normalizarse.

En el funeral de Julio García, que la esposa y el FEPP no dejaron que fuera instrumentalizado por ningún partido político, participaron muchas personas que buscan de veras la paz, la justicia, la dignidad y la democracia.

Conclusiones

Como principales conclusiones podemos señalar:

Perspectivas

Todavía es muy pronto para saber qué pasará en los próximos días y, si una vez más, los esfuerzos de los sectores populares serán burlados y capitalizados por los políticos de siempre.

Se habla con insistencia de que el presidente debe convocar en plazo corto a nuevas elecciones y a una asamblea constituyente. También hay una cierta predisposición a mantener la vigilancia sobre las acciones del nuevo gobierno.

De momento es claro que la institucionalidad del país se encuentra bajo niveles mínimos: el sistema judicial no funciona, el nuevo ejecutivo es extremadamente débil y el poder legislativo se encuentra diezmado por la salida de los diputados del partido de gobierno y la renuncia de otros. En los próximos días se volverán a cambiar el Tribunal Supremo Electoral y Constitucional y a nombrar la nueva Corte Suprema de Justicia de la cual dependen todos los tribunales civiles, penales y laborales del Ecuador.

En Ecuador se percibe el momento actual como una oportunidad que no hay que dejar pasar, para poner unas nuevas bases democráticas, con mayor justicia y equidad.

El GSFEPP y CODESARROLLO

Frente a todo lo que ha sucedido, nuestra posición institucional es que los problemas del Ecuador son estructurales y culturales. Con uno u otro Presidente de la República esto no cambia mucho. El Ecuador, país rico lleno de pobres, necesita de 30 años de buenos gobiernos para que toda la gente pueda vivir bien.

Antes de Guitiérrez, dos Presidentes de la Republica han sido destituidos por el pueblo (Abdalá Bucaram en 1997 y Jamil Mahuad en el 2000). Sus sucesores no respondieron a las expectativas del pueblo. Ningún gobierno prioriza la solución de los problemas de los pobres. La diferencia entre un gobierno y otro consiste en el nivel de dificultades que ponen para la organización de la gente, su formación, su capacidad productiva, su esfuerzo por distribuir equitativamente la riqueza, etc.

En realidad en el Ecuador los políticos y los que tienen el poder económico no quieren a los pobres.

La mayoría de pobres del Ecuador sigue pensando que la emigración es la mejor alternativa.

Nosotros estamos demostrando -pero el impacto es todavía limitado- que la formación profesional, la organización popular y nuevos métodos de producción agropecuaria, agroindustrial, forestal, artesanal y pesquera, como también la incursión de los sectores populares en el campo de los servicios (comercio, turismo, transporte, etc.) son propuestas que nos permiten cambiar al Ecuador en paz y con equidad.

Después de acontecimientos como los de la semana pasada, nuestro trabajo enfrenta nuevas dificultades, porque la gente busca defenderse y prevenir males mayores. Por eso hay una tendencia a retirar ahorros para comprar alimentos, hay una disminución de los ahorros que se recogen cada día, se nota un cierto incremento de la morosidad porque los mercados no funcionan como es debido y los campesinos no pueden vender sus productos, disminuye la frecuencia a los cursos de formación profesional, etc.

Más allá de esto, todavía estamos en un país que quiere la paz y la justicia.

Nos esforzamos por construirla con todas nuestra energías y con todos nuestros recursos, acompañando a los campesinos en todos sus esfuerzos.

Nos falta Julio García, pero queremos fortalecernos con su ejemplo y transmitir su mensaje a cuantos encontramos.

Xabier Villaverde y José Tonello

[+info]
http://www.fepp.org.ec

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