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Cuba: Declaración Oficial sobre los acontecimientos en Ecuador

Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba

La Habana (Cuba), 25 de abril de 2005

La situación existente en Ecuador debe ser resuelta por los propios ecuatorianos, sin ningún tipo de injerencia extranjera, en estricto apego a los principios de soberanía, independencia y autodeterminación.

Declaración oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba sobre los acontecimientos en la República del Ecuador

Cuba ha seguido con atención los acontecimientos en la República del Ecuador.

La crisis ecuatoriana, como la de otros países de la región, es una demostración de que los graves problemas económicos y sociales no se resolverán con el modelo económico que se ha tratado de imponer a los pueblos de América Latina.

En nuestro continente crece y se multiplica la resistencia social y popular contra el neoliberalismo y el saqueo. Los pueblos de la región ya no aguantan más el deterioro de los niveles de vida, la pobreza, el hambre, la discriminación, y la violación de sus derechos más elementales.

Con el apoyo de la alianza popular con que contó en su momento, Lucio Gutiérrez tuvo la oportunidad de responder a las expectativas del pueblo ecuatoriano, pero traicionó a las fuerzas sociales e indígenas que lo condujeron a la presidencia y se plegó a la oligarquía y al imperialismo.

El pueblo ecuatoriano, exigiendo dignidad y soberanía, reaccionó ante las políticas económicas asfixiantes, ante la dolarización y los intentos de más y más neoliberalismo.

El ex mandatario juró desmantelar el sistema de gobierno corrupto y por el contrario, rápidamente se entregó a la oligarquía nacional. Olvidó sus promesas de llevar a cabo una política de justicia social y de enfrentamiento a las lacras nacionales.

Uno de los ejes de denuncia popular contra Gutiérrez fue su servilismo total hacia Estados Unidos, desde que se definiera públicamente como «el mejor aliado de Bush», en su primer viaje a Washington.

En su campaña política habló de soberanía, pero una vez instalado en el poder se subordinó sin recato alguno a los Estados Unidos. Mantuvo en suelo ecuatoriano la base militar de Manta, utilizada por los Estados Unidos para llevar a cabo sus planes de dominación regional.

El nuevo gobierno, encabezado por el Dr. Alfredo Palacio, ya ha recibido el reconocimiento de distintos sectores sociales, del movimiento indígena e importantes líderes políticos ecuatorianos, que han declarado su respaldo al ejercicio pleno de la soberanía por parte del pueblo y sus instituciones.

Cuba ha seguido con interés y esperanza las primeras declaraciones públicas del nuevo Presidente y de varios de los ministros que ha designado.

De acuerdo con sus declaraciones iniciales, el nuevo gobierno tiene intenciones de aplicar cambios que respondan a los justos y legítimos reclamos sociales y de una política exterior independiente.

Ante los acontecimientos en Ecuador, una vez más se mueve en el continente la mano injerencista de Estados Unidos y su más fiel instrumento, la Organización de Estados Americanos (OEA).

Es una vergüenza que la OEA acuda ahora a la llamada Carta Democrática, insista en cuestionar el procedimiento aplicado para sustituir al anterior Presidente y dilate la toma de una posición clara, cuando tuvo expresiones de reconocimiento al golpe de Carmona en Venezuela o durante la crisis haitiana.

La situación existente en Ecuador debe ser resuelta por los propios ecuatorianos, sin ningún tipo de injerencia extranjera, en estricto apego a los principios de soberanía, independencia y autodeterminación.

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