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La CONAIE en el laberinto electoral

Kintto Lucas

Quito, 16 de junio de 2007

Antes, y ahora, los partidos de izquierda amigos del dogma se dedicaban a crear movimientos sociales a su medida, muchas veces sin representar la base social que decían representar. Por lo tanto, el divorcio entre movimiento político y movimiento social era un hecho.

Después, y ahora, algunos partidos más abiertos decidieron insertarse en diferentes sectores sociales para copar su dirección y así representar un poco más esa base social, pero el divorcio se mantenía.

Más tarde, ciertos movimientos sociales decidieron caminar al revés y formar su propia organización política intentando superar aquel divorcio, pero finalmente no lo pudieron lograr.

Ese es el caso del movimiento indígena ecuatoriano, particularmente la CONAIE y el Ecuarunari, que hoy mantiene un divorcio total con el movimiento político que dice representarlo, y que se denomina Pachakutik, el cual en realidad representa solo a sus dirigentes.

Eso ha vuelto a quedar de manifiesto en el camino hacia la Asamblea Constituyente, en la que Pachakutik realizó una alianza con un denominado Movimiento Vive. Este movimiento presenta una innovación teórico-práctica en la política ecuatoriana: es un movimiento que representa a una sola persona. Hasta hace poco, en Ecuador y en muchos países se creaban movimientos que representaban a tres o cuatro personas. La innovación del Movimiento Vive es que representa solo a Antonio Ricaurte. Quien siendo tan joven pasó ya por Pachakutik, donde fue candidato casi sin haber sido militante de ese movimiento, se fue diciendo que el movimiento indígena era etnicista y mucho más, coqueteó con la Izquierda Democrática durante su paso como concejal apoyando la privatización del agua en Quito y particularmente al gerente de la EMAAP-Q cuestionado entre otras cosas por el arsénico en el agua de Tumbaco y Guayllabamba, y terminó como candidato a la consejería por la Red de León Roldós gastando buen dinero en su campaña personal. Después intentó incidir en Pachakutik, y lo consiguió con algunas personas, para desconocer al actual prefecto provincial y así, tal vez pescar en río revuelto. Ricaurte nunca ha sido de izquierda ni lo será. Hoy su aspiración es solamente mostrarse durante la campaña para asambleístas para promover su candidatura a la alcaldía o a la prefectura en el 2008, como lo expresaron fuentes de Pachakutik y de Alfaro Vive Carajo, un pequeño sector de izquierda que estaría dentro de la alianza.

La CONAIE y Ecuarunari deberían optar ya por la independencia total de Pachakutik y dejar en libertad de opción a sus militantes para que puedan ser candidatos o candidatas dentro de Pachakutik u otros sectores de izquierda. No deberían comprometerse en una campaña por ningún sector. Deberían posicionar tres o cuatro puntos claves de su propuesta para la Constitución, con una gran movilización nacional cercana a la Asamblea Constituyente, como ocurrió con el TLC que se posicionó en la gente luego de un gran levantamiento. Y no participar electoralmente como movimiento, más allá de que algunas individualidades lo hagan por diversos sectores de izquierda. Esa sería la decisión más lúcida porque como se presentan las cosas existen candidatos de varios sectores de izquierda que seguramente defenderán la propuesta indígena con mayor ahínco que muchos, no todos, de los que representarán a Pachakutik.

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