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Mi derecho a desconfiar y... a confiar

Kintto Lucas

Quito, 11 de abril de 2007

Tengo derecho a desconfiar cuando el halago es grande decía mi abuela sabiamente.

Tomando aquella frase, creo tener derecho a desconfiar del no a la Asamblea Constituyente (que es como decir no al cambio) y de quienes patrocinan el no en la Consulta Popular del próximo domingo. Los antecedentes en la gestión pública de dos abanderados de esa propuesta como Oswaldo Hurtado y Fabián Alarcón me dan bases para esa desconfianza, me dan sustento para no creer en sus palabras.

Pero también tengo derecho a desconfiar de un presidente de Petroecuador que ha sido cuestionado y acusado de irregularidades, que durante su gestión en el gobierno de Alfredo Palacio pidió la caducidad del contrato con la OXY cuando ya estaba con un pie afuera de la petrolera del Estado, que además basó íntegramente su informe para la caducidad en otro realizado por Bonilla, último presidente de la empresa estatal durante el gobierno de Lucio Gutiérrez.

Tengo derecho a desconfiar del Ministro coordinador de la Producción y afines, sus antecedentes dan justificativos suficientes para eso, como por ejemplo haber fortalecido el modelo neoliberal junto a su ex coideario Oswaldo Hurtado en la Asamblea Constitucional de 1998, o haber sido Ministro de Agricultura del gobierno de Gustavo Noboa, otro presidente defensor del modelo neoliberal.

Tengo derecho a desconfiar de una señora llamada meritocracia a la cual se ha invocado para elegir muchos colaboradores mediocres, algún subsecretario cuyo mayor mérito es ser estudiante de jurisprudencia y algunos /as ministros /as que conocen poco o menos que nada de las funciones de su Ministerio.

Tengo derecho a desconfiar de un Ministro de Agricultura, según el cual no hay que hacer estudio de impacto ambiental para forestar. Sería interesante qué se informe sobre las consecuencias que puede traer la siembra masiva de pinos y eucaliptos en ciertas zonas.

Tengo derecho a desconfiar en los personajes que tienen la capacidad casi natural, como el camaleón, de acomodarse en todos los gobiernos, acomodar su discurso de acuerdo a la época y a las circunstancias, cambiar asesoríaspor apoyos o subsidios a sus proyectos apoyar las privatizaciones ayer y hoy ser revolucionarios de la ciudadanía, en fin... de acomodarse sea como sea. Tengo derecho a desconfiar...

Pero también, y sobre todo, tengo derecho a confiar... Tengo derecho a confiar en un Ministro de Energía que además de ser la persona que da credibilidad y seriedad al gobierno por sus antecedentes, aporta también con consistencia técnica a uno de los tres ministerios más importantes de este país. Un ministro que no esta mal asesorado, sino que tiene las cosas claras para mantener una postura de cambio real, no de cambio de palabras.

Tengo derecho a confiar en un ministro de economía que trabajó contra la deuda externa desde un movimiento social, y ahora, además de mostrar consistencia técnica, da prioridad a los números sociales más que los números de las vitrinas.. Tengo derecho a confiar en un integrante de la junta bancaria que ha tenido la capacidad de asumir como empresario un compromiso social y hoy apuesta a llevar cierta justicia al injusto mundo de la banca..

Tengo derecho a confiar en el movimiento indígena, aunque su brazo político sea una caricatura y algunos autodenominados dirigentes no tengan brújula para orientarse, porque tiene una base social fortalecida en una lucha de siglos y asentada en la comunidad, fue capaz de enfrentar el temporal neoliberal cuando algunos que hoy se dicen anti-neoliberales apoyaban las privatizaciones, y es el único movimiento social con capacidad de movilización real no de espejismos.

Tengo derecho, también, por supuesto, a confiar en el Presidente de la República, porque está construyendo un camino... está caminando y aprendiendo a caminar para poder seguir caminado, y eso es mucho... pero su responsabilidad es grande y no tiene derecho a fallar...

Tengo derecho a confiar que el domingo ganará el en la Consulta Popular, y que la próxima Asamblea Constituyente sentará bases para una verdadera y nueva institucionalidad, es más, no dudo que así sea... En todo caso, los hombres libres, verdaderamente libres, siempre seguiremos teniendo la obligación de desconfiar y, a veces, muchas veces, de confiar...

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