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Tendencias generales

Leonardo Vicuña Izquierdo

Quito, 22 de noviembre de 2006

Diversas fuentes señalan que en las dos últimas semanas se han revertido las tendencias electorales. El milagrerismo histriónico que rayaba en burla hacia las masas creyentes e indigentes y la oferta desbocada e irresponsable, llegaron al tope, se dispararon como bumerang y se agotaron.

Cedieron paso a la propuesta seria que por la vía de las transformaciones estructurales, previa una reforma política profunda, apunta a objetivos nacionales que, sin descuidar la difícil coyuntura política, trascienden hacia un Estado democrático, construcción de una economía productiva, ejecución de la política social de desarrollo humano, búsqueda de soberanía nacional perdida, para recuperarla, defenderla y fortalecerla; por fin, desarrollo de una política internacional de solidaridad, observancia del derecho y búsqueda de la integración y paz duraderas.

Alvaro Noboa no puede mantener un discurso político hueco; ni debe seguir alentando la caridad en búsqueda de apoyos electorales. No puede ni debe utilizar signos religiosos ni rezos para, irrespetando a su propio Dios, considerándose su representante, "rogar" para que no existan pobres y todos sean más ricos que él.

Pretender ganar la presidencia de la República con ese discurso es una audacia; por suerte, cada día, esa aspiración con esos métodos, concita indignada reprobación.

Rafael Correa, debe preservar su propuesta patriótica y transformadora que concitó grandes adhesiones y mejores simpatías y respaldos en la primera vuelta; y persistir en la reforma política, indispensable para las transformaciones que proclama como fundamentales en búsqueda de producción justicia y libertad.

Volver a tener Patria demanda liderazgos, sacrificios, unidad; todo esto debe ser organizado con decisión y vehemencia superando las dificultades muchas propias de una alianza política plural, Nunca es tarde para corregir errores, esclarecer métodos, afinar procesos organizativos. Ahora más que nunca, cuando son claras sus posibilidades de victoria, los grupos y movimientos que lo apoyan, deben redoblar esfuerzos en esa dirección.

El triunfo lo enfrentará a la partidocracia moribunda, por lo mismo agresiva y peligrosa; al Congreso, inmerso en su vieja y desprestigiada organización y funcionamiento que lo conducen a oponerse a los cambios indispensables; sobretodo en los ámbitos de la banca, deuda externa y petróleo, por los grupos plutocráticos que lo conducen a los poderosos intereses imperiales y sus testaferros locales, ávidos de lucro, especulación y represión. Por ello, no debe descuidar un minuto, ni retroceder un milímetro en el empeño de cohesionar las fuerzas aún dispersas de Alianza País y sus relaciones con las organizaciones populares y sectores políticos democráticos.

El objetivo de las reformas por la vía de la Asamblea Nacional Constituyente es indispensable, la garantía de su éxito es la fuerza consciente y organizada del pueblo, que decidido está tras la próxima victoria electoral de Rafael Correa Delgado a impulsarla.

Las cartas están sobre la mesa. No hay vía que la organización y cohesión de las fuerzas populares, para avanzar hacia la victoria electoral y el inicio de los cambios: La visión amplia y democrática, el desprecio y rechazo a viejas prácticas sectarias y la convicción y valentía para enfrentar las adversidades son indispensables. Que Alianza País y Rafael Correa entiendan esto, cada vez con mayor claridad, es una exigencia histórica del pueblo.

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