Logo Llacta!

Pensemos en grande: Acuerdo enérgetico Ecuador-Venezuela

Alberto Acosta

La Insignia

Quito, 31 de mayo de 2006

Rafael Correa dio el primer paso cuando fue ministro de Economía. Con su acercamiento a Venezuela para conseguir nuevas fuentes de financiamiento planteó la posibilidad de procesar crudo ecuatoriano en refinerías de ese país. El objetivo, abaratar las importaciones de derivados, que se acercan a los 2.000 millones de dólares en 2006. Pasado casi un año de esa iniciativa, el gobierno del doctor Alfredo Palacio, conocido por sus reacciones tardías, y el gobierno del coronel Hugo Chávez llegaron a un Acuerdo de Cooperación en el Sector Energético, que contempla otras áreas vinculadas como la petroquímica, el suministro de gas y la electricidad. Por lo pronto se quiere refinar 100 mil barriles diarios, empezando con unos 40 mil barriles, lo que provocaría un ahorro de unos 300 millones de dólares anuales.

La propuesta es buena. Tiene un enorme potencial. Y por lo tanto merece no sólo ser respaldada, sino complementada con acciones de largo aliento. El gobierno hace bien en asegurar el suministro de los derivados del petróleo liberando al país de los oligopolios y monopolios importadores. Hay que prepararse para la finalización de las reservas petroleras. Sin los tímidos cambios a la Ley de Hidrocarburos para recuperar algo de las ganancias extraordinarias de las petroleras y sin los ingresos obtenidos por la caducidad del contrato con la Oxy, el Ecuador en un par de años, por efecto de los elevados precios de los derivados que importa, podría haber visto como todos sus ingresos por exportaciones petroleras se diluían. La nueva situación, sin embargo, no cambia el horizonte de finalización de las reservas petroleras.

Es momento de pensar en grande. A partir de este primer acuerdo se podría abrir la puerta para estudiar la construcción de un complejo petroquímico y una gran refinería en la costa del Pacífico, de unos 2 millones de barriles diarios, por ejemplo, suministrada crecientemente con petróleo pesado de Venezuela. No se busca satisfacer sólo la demanda de derivados de Ecuador, sino proyectar su venta hacia el mercado asiático. Este proyecto podría ser financiado con recursos venezolanos y con los ingresos de los campos que fueron de la Oxy. A partir de esta alianza estratégica se podría obtener recursos para ampliar la capacidad de generación de hidroelectricidad, para que sea esta forma de energía la que sustituya en el tiempo a las exportaciones de crudo. Y, por cierto, esto facilitaría una transición no traumática hacia una economía no petrolera que se avizora como inexorable, proceso que debería incluir la moratoria petrolera en el centro y sur de la Amazonía ecuatoriana.

Esta alianza energética permitiría avanzar en la integración que no sólo implica unir tubos y cables, sino diseñar y aplicar políticas económicas regionales, que exigen, tarde o temprano, "la creación de una moneda común andina, como la única manera de que nuestros países puedan enfrentar exitosamente la globalización económica", tal como lo propuso el mismo economista Correa.

[fuente]
http://www.lainsignia.org/2006/mayo/ibe_068.htm

Valid XHTML 1.0! Valid CSS!

:: http://www.llacta.org ::