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La noche que gobernó la barbarie

Cartas al Libertador, Boletín de un librepensador

19 de abril de 2006

"Esa noche conocí los ojos de la barbarie", con esa frase pretendí describir lo que había presenciado la noche del 19 de Abril.

Luego de varios días conmocionado por la respuesta, cada día creciente, de la ciudadanía en las calles de Quito y de correteos de sitio en sitio conociendo rostros que dejaban de ser anónimos y sordos para adoptar forma y cuerpo, sin nombres propios... se autodenominaban "FORAJIDOS"... llegó la noche del 19 en la cruz del Papa (área del parque La Carolina, al norte de la ciudad, que adoptó ese nombre después de la visita del sumo pontífice de la Iglesia Católica)...Llegaban forajidos por todos los ángulos de la plaza, con banderas, pitos, maniquíes, carteles... Llegaban armados de su número de cédula de identidad y teléfonos celulares, eran todos, los indiferentes, los hinchas de la Liga, del Aucas y del Barcelona que habían abandonado sus camisetas momentáneamente, haciendo una tregua para darse "tiempito" para la marcha de la cruz del Papa, se encontraban oficinistas, amas de casa, madres de familias, abuelas, nietos, hijos, jóvenes.. . Una variopinta diversa, como es la ciudad, como es el Ecuador, como somos los latinos...

De pronto, sin el mandato o la conducción de alguien, la marcha salió. Tomó rumbo al sur por la avenida Amazonas. Junto a algunos compañeros, de esos que hemos transitado años de activismo en la izquierda entre la revolución y la reforma... seguimos a la gente sin tomar iniciativa alguna... Los forajidos sabían lo que tenían que hacer.

—Lo están haciendo mejor que nosotros, comentó alguien del grupo.

—Son agentes del comunismo internacional, respondí.

Como no era la marcha del primero de Mayo y no se ponía en juego nuestra capacidad de convocatoria, esta vez no me tomé el trabajo de deslizarme hacia la cabeza y luego a la cola para calcular el número de marchantes, simplemente marchamos.

Como no era la historia la que se cocinaba en el caldero y no se trataba de la toma del poder del proletariado, no pensamos consignas ni repartimos hojas volantes... Como todos, alzábamos la voz de cuando en cuando para gritar.... LUCIO FUERA...

De pronto y nos tomó por sorpresa... la primera lacrimógena seguida de la segunda y la tercera... No se pudo contar la cuarta, para entonces caían como lluvia por todos lados.

—Sube a la Vargas, escuché.

Mientras intentaba cubrirme el rostro con un pañuelo en una acción vana, pues el gas ya era una pared sólida y a la vez pegajosa que nos cercaba cada vez más estrechamente.

No se pudo correr, no había adonde, solo opté por buscar la tapia para protegerme de los proyectiles que caían uno tras otro sin interrupción.

Luego de más de siete lustros de activismos las lacrimógenas se incorporan a la escena como algo de cajón, hasta se llega a extrañar su ausencia. Pero esto no paraba y seguía y seguía en intensidad creciente, como si todas las bombas del mundo se hubieran propuesto exterminar a los quiteños esa noche.

Me pregunto cuándo una bomba lacrimógena es un arma no letal y cuando empieza a ser letal... Y que no responda el Coronel Zapata (vocero de la Policía ante los medios de Comunicación) quiero que me responda el compa García, que murió esa noche por un infarto o que responda la niña aquella que perdió un ojo o los tantos quiteños que optaron por tirarse al suelo, unos encima de otros intentando protegerse de esa manera.

¿Cuándo una bomba lacrimógena deja de ser una arma no letal...? CUANDO MATA A ALGUIEN... ¡imbéciles!.

Un año después, el noticiero de Teleamazonas entrevista al coronel Lucio Gutiérrez. Repite varias veces la imagen de su huída y el traspié en el helicóptero, como icono que elocuencia su cobardía. El periodista una y otra vez arremete contra el ex - presidente recordándole las debilidades de su gobierno: la corrupción, los nutridos casos de nepotismo, sus traiciones, sus constantes rectificaciones y mediocridades y sobre todo, el asalto a las instituciones que hirió severamente al país.

Gutiérrez lo dijo: "existió en mi gobierno corrupción pero no al nivel de la corrupción que existe en este gobierno...". En términos morochos, en mi gobierno se robó pero no como está robando Palacio y su familia ahora. Por tanto soy menos ladrón.

¡Que orondo coronel! Cerebro adiposo, piensa que a un país se le dan explicaciones tan... Yo soy menos ladrón que Palacio. ¡NO!. Eres un mediocre cobarde que traicionaste a todos quienes te apoyaron o creyeron en ti.

El Palacio de Carondelet fue una pieza de mucha talla para la estatura de Gutiérrez. El coronel no está listo ni para redactar un parte policial. Pero tenías que salir y hoy estar en la cárcel, condenado por asesinato. Tus charreteras están manchadas se sangre... sangre de Julio García.

Tú, Gutiérrez, eres el responsable directo de que una jovencita haya perdido un ojo. Ese fue el resultado de tu estulticia.

Hasta la noche del 19 eras un limitado que había llegado al poder por los avatares de un país que busca derroteros... A partir del 19 eres un asesino. Aunque en tu gansada puedas responderme:

—Sí, pero Pinochet asesinó a más en Chile...

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