Verdades sobre el Alca

Alba Luz Mora

Diario El Telégrafo, edición digital

Guayaquil, 6 de abril de 2004

 

El tratadista chileno Oscar Azócar sostiene que el afán de Estados Unidos de firmar el Tratado de Libre Comercio con nuestros países "sirve de punta de lanza para la imposición del ALCA en el continente", porque "los únicos que ganan son el Gobierno norteamericano,las transnacionales de ese país y los sectores minoritarios locales asociados al capital transnacional y a los intereses norteamericanos". Considera que Estados Unidos "ha obtenido un gran logro político al firmar ese Tratado con Chile, porque ha colocado a ese país en una línea de intereses contrapuestos a los de América Latina".

La preocupación por el tema obedece a las verdades innegables que conlleva el ALCA. No implica únicamente acuerdos comerciales, es el componente central en la estrategia norteamericana de dominación sobre América Latina y el Caribe. Se asienta en un pilar militar, cuya expresión es el Plan Colombia y el plan Puebla Panamá, que con el pretexto de la "lucha contra el narcotráfico" busca militarizar el continente para hacer frente a las FARC de Colombia, al proceso encabezado por Hugo Chávez en venezuela y, en general, a los avances de las luchas de los pueblos de América Latina. En un lugar geopolítico, que es buscar la hegemonía norteamericana en la región. La voluntad de excluir la influencia y/o presencia de cualquier competidor global que pusiera en peligro la primacía de lo Estados Unidos como potencia preponderante en el hemisferio Occidental, tanto en lo económico, como en lo político y en lo militar.

En un pilar comercial, o sea, la conquista de posiciones preferenciales para el comercio de Estados Unidos con la región y para las inversiones de corporaciones multinacionales norteamericanas. El ALCA contempla la liberalización progresiva de aranceles a partir del 2005, la eliminación de todas las barreras proteccionistas, el libre flujo de los productos y capitales norteamericanos en todo el continente, la privatización de los servicios como la educación y la salud, la exclusión expresa de revertir las privatizaciones ya realizadas. No sólo la entrada libre y ascendete de mercaderías latinoamericanas en el mercado norteamericano deprimido, sino la avalancha de productos provenientes de USA que arrasarán lo poco que todavía queda en pie de los tejidos productivos regionales.

Otro componente es el cultural: un profundo menosprecio por la identidad cultural y nacional latinoamericana y caribeña. El profesor Lars Schoulz, de la Universidad de Carolina del Norte, ha demostrado que la creencia "en la inferioridad latinoamericana constituye el núcleo esencial de la política de los Estados Unidos porque determina los pasos precisos que USA da para proteger sus intereses en la región". Un quinto elemento: el uso unilateral de la coerción y la fuerza como medios preferidos de políticos para el logro de sus fines, sin que se descarten acciones violentas para imponerlo.

El ALCA es además un instrumento para controlar los recursos naturales de la región, como el agua. El siglo XXI inicia un periodo de escasez de agua en el continente y Estados Unidos tiene el 40% de agua contaminada. El Plan Colombia y la iniciativa andina responden a este proyecto estratégico de dominación de la Amazonía, que mediante la instalación de bases militares en las fronteras quieren acceder a este recurso. Además en América del Sur está el acuífero guaraní. Es el tercer reservorio de agua en el planeta. Atrás de los acuerdos bilaterales de Estados Unidos está el control de los recursos. La presión que ejerce ese País para que Ecuador apruebe la Ley de la Biodiversidad, demuestra sus intereses en los ecosistemas. Entre los objetivos de esta ley está facilitar el ingreso de organismos transgénicos al Ecuador e impulsar al Ministerio del Medio Ambiente para que conceda áreas protegidas a las ONGs internacionales.

Colombia, Perú y Ecuador se equivocaron cuando cedieron a las presiones de Washington y anunciaron que se retiraban del "Grupo de los 21", liderado por el Brasil, que en la pasada reunión de la OMC en Cancún mantuvo una posición firme con relación a los países ricos que pretendían imponer nuevas negociaciones en inversiones, facilitación del mercado y compras gubernamentales, sin ceder un ápice en el tema de los subsidios agrícolas. Permitieron que se desbarate dicho Grupo cuyo rumbo perseguía su consolidación como bloque.

Por todo ello, el llamado Foro Social de las Américas es el contestatario de una región que se niega a ser subyugada empezado a trabajar para rechazar el; modelo neoliberal y logrado tres hitos importantes: la fallida reunión de la Organización Mundial de Comercio. La reunión de los movimientos sociales simultáneos a la del Foro Económico Mundial en Suiza, y el Foro de Porto Alegre en el 2001, que ha tomado en cuenta el multiculturalismo, el guerrerismo, la militarización y el ALCA. se está levantando, además una concepción de integración alternativa, justa y solidaria, entre países de economías relativamente iguales, basada en la cooperación, que potencie nuestra inserción en la economía internacional como frente común de los países lationamericanos y que busque romper el modelo neoliberal. En esa línea está el MERCOSUR, la ALADI y el Pacto Andino. Su aplicación debe realizarse en conjunto con otras políticas, como parte de un proyecto nacional de desarrollo, que reindustrialice nuestros países, desarrolle la investigación científica y tecnológica, incorpore sus resultados en la producción, garantice la seguridad alimentaria, amplie el papel del Estado y las posibilidades de utilizar a fondo las ventajas de un mercado común regional y de un arancel externo único con respecto a terceros países. ¿Lograrán estas iniciativas bloquear un plan norteamerticano que avanza agresivamente en la región?

 

[fuente]
http://www.telegrafo.com.ec/

 

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