Pobladores defienden la reserva ecológica Maquipucuna

Diario La Hora, edición digital

Quito, 31 de marzo de 2004

 

Los incontables aleteos de los colibríes, los vuelos y silbidos de los pájaros y el recuerdo de una babosa, que los vio en la reserva ecológica Maquipucuna aún están frescos en la memoria de Denis Stalin Collahuazo.

Denis, estudiante del sexto año de básica de la escuela Miguel de Santiago, del barrio Yunguilla, perteneciente a la parroquia Calacalí (al noroccidente de Quito), junto a 36 alumnos de esa institución y unos 60 pobladores del noroccidente de la provincia de Pichincha, protestaron ayer frente al edificio del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

La protesta tenía un fin: evitar que el Instituto Nacional de Desarrollo Agrario (INDA) entregue los títulos de propiedad de 2 mil 93 hectáreas a los socios de la Asociación Agrícola Montecristi.

Según María Elena Araujo, coordinadora de Educación Ambiental de la Fundación Maquipucuna, las 2 mil 93 hectáreas están dentro de las 6 mil hectáreas que como reserva ecológica las mantiene esa organización desde 1988, cuando compraron las tierras al Banco del Pacífico.

"Es una reserva que interesa mucho conservarla. La gente la ha comparado con las 'Galápagos del continente', y ahora está en peligro por las autoridades del Ministerio de Agricultura que autorizaron al INDA a entregar los títulos de propiedad", dijo Araujo.

La dirigente calificó como "absurdo" que se pretenda entregar esas tierras para el desarrollo agrícola, por lo que solicitó al titular de Agricultura y Ganadería, Salomón Larrea, que revea la decisión.

Los "tesoros"

Según la Fundación Maquipucuna (significa de la mano con la naturaleza), la reserva del mismo nombre alberga más del 10% de la diversidad de plantas registradas en Ecuador, protege al 4% de la avifauna de la tierra; allí viven 36 especies de orquídeas que están en peligro de extinción, y es la casa de la rana venenosa Colosthethus Maquipucuna, una nueva especie para la ciencia.

También en esa reserva vive el oso de anteojos, especie en proceso de extinción.

La reserva Maquipucuna, que está a dos horas de Quito (yendo por la vía Calacalí-Nanegalito) es uno de los últimos reductos del bosque primario nublado.

Según Araujo, la fundación también involucra en proyectos de desarrollo sustentable a las comunidades que viven alrededor de la reserva ecológica. Se destacan dos proyectos: el de café orgánico que se exporta a Estados Unidos y la utilización de la caña guadúa.

 

[fuente]
http://www.lahora.com.ec/noticiacompleta.asp?noid=247818

 

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