Ecuador: los grandes acontecimientos están por venir

Julio Fumero

Prensa Latina

Quito, 21 de febrero de 2004

 

Muchos presagiaron grandes acontecimientos en Ecuador en esta semana con las movilizaciones realizadas por los movimientos indígenas y sociales.

No se cumplieron, pero aún así fueron importantes los ocurridos, pues demostraron la capacidad opositora al gobierno y contribuyeron a su desgaste, aunque el oficialismo lo minimice.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) tenía "en cartera" desde finales del pasado año la realización de sus demostraciones en contra de las políticas neoliberales del presidente Lucio Gutiérrez, a quien le exigen la renuncia.

Aquellas propuestas de cambio esgrimidas durante su campaña electoral de 2000, y por las cuales recibió el respaldo decisivo de los pueblos autóctonos, ahora estos afirman que fueron traicionadas.

Contrario a lo prometido, según la CONAIE y otros segmentos, su administración agranda la marginación de las mayorías populares y entrega el país a la voracidad de los organismos crediticios, principalmente el Fondo Monetario Internacional.

Sin lugar a dudas, la actividad oficialista rindió sus frutos y logró cierta división entre las filas indígenas, lo cual aconsejaba un período de reagrupación de fuerzas.

Pero llegó el momento, la gota que colmaba en vaso, cuando el presidente de la Confederación, Leonidas Iza, fue objeto de un atentado criminal, del cual salió ileso, mas tres de sus familiares resultaron heridos, uno de sus hijos en estado grave.

Ese fue el catalizador para que una denominada asamblea de trabajadores y pueblos de Ecuador, con la CONAIE a la cabeza, hiciera la convocatoria a una movilización contra la gestión de Gutiérrez.

En ella rechazaba "la política de terrorismo, persecución, crimen e impunidad que pretende institucionalizar el gobierno" y sus aliados de la derecha.

Adicionalmente, presentaba otras demandas como el cese del involucramiento del país en el Plan Colombia, y la oposición al tratado de libre comercio con Estados Unidos y a la negociación del Area de Libre Comercio de las Américas.

También, incluía la reactivación de la producción nacional, así como se pronunciaba por defender las áreas estratégicas del Estado y combatir la pretensión de debilitar, segmentar, concesionar y privatizar varias de ellas.

Estas son el petróleo, las telecomunicaciones, la energía eléctrica, la seguridad social, el registro civil, la salud y la educación, "entregando estos sectores a monopolios extranjeros en contratos lesivos y corruptos que lesionan la soberanía nacional".

El incidente más peligroso ocurrió en la sureña provincia de Azuay, donde el Ejército disparó cuando trataba de despejar una carretera bloqueada por manifestantes, lo cual provocó la muerte de la indígena María Doraliza Lalvay y otros cuatro heridos.

Cuando las manifestaciones abarcaban ya siete provincias, la mayoría en la región de la Sierra, la CONAIE decretó su suspensión, aunque aclaró que era sólo temporal.

Leonidas Iza explicó que ello ocurría "luego de haber alcanzado el objetivo de rearticulación del movimiento indígena, social y popular que ha demostrado su capacidad de movilización y convocatoria".

Además, advirtió que se mantiene la exigencia de renuncia del mandatario, "posición que es irrenunciable para el pueblo ecuatoriano que se siente hoy más que nunca traicionado".

Reiteró que esa interrupción no es definitiva pues puede reactivarse en cualquier momento, e incluso puede convertirse en un levantamiento "si el gobierno no entiende el mensaje que le enviamos".

La CONAIE elaboró entonces un nuevo mandato, llamado por la paz y la vida con democracia y soberanía, el cual constituirá un nuevo instrumento de demandas urgentes del pueblo ecuatoriano al jefe de Estado.

Ante críticas por ese paso dado, Iza negó que las movilizaciones hayan carecido de fuerza y respaldo, y destacó que el movimiento indígena salió fortalecido de esas jornadas, "no está roto y vive", señaló.

Ahora depende de la actitud gubernamental, especialmente del Presidente, pues los pueblos autóctonos, junto a otras fuerzas sociales, gremiales, estudiantiles y políticas, pueden llevar adelante con mayor energía los grandes acontecimientos esperados.

 

Fuente: http://www.prensalatina.com.mx/

 

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