El atentado a Leonidas Iza conmociona

Diario El Comercio, edición digital

Quito, 3 de febrero de 2004

 

Leonidas Iza tenía ayer una certeza para creer que el ataque del domingo fue dirigido solo contra su vida. Su esposa, Josefina, no pudo refugiarse en la casa E10-275 y quedó sola, en la avenida Granados, junto a dos espigados hombres armados que dispararon a la sede de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

La mujer solo recibió un ´cachazo´ en la frente y pudo escapar a gatas, entre la oscuridad. Pero al menos seis balas de 9 milímetros perforaron las dos puertas de acero de la central de la mayor organización india de Ecuador, antier, a las 22:30. Iza evitó las balas, pero su hijo Xavier, su hermano Rodrigo y su sobrino Daniel resultaron con heridas, ellos estaban a su lado y lo protegieron.

En la habitación 206 de la Clínica Cotocollao, al norte de Quito, Daniel Tigse, de 17 años, se recuperaba de las cuatro balas que recibió en el glúteo derecho y piernas. Pero su primo luchaba contra la muerte.

Xavier Iza, el hijo mayor del dirigente indígena, estaba en cuidados intensivos, con una máscara de oxígeno y bajo monitoreo cardíaco. Tenía comprometidos el hígado, el riñón izquierdo, el duodeno y el páncreas, este último con una lesión grave. Además, le extirparon el bazo, según William Moreno, médico tratante.

"Hay que esperar 72 horas para un pronóstico parcial y 10 días más para uno definitivo. Los riesgos en casos como este son una pancreatitis (causa de muerte) o una infección por transfusión sanguínea". Hasta el mediodía le habían suministrado 14 pintas de sangre.

En la sede de la Conaie ayer varios indígenas lucían temerosos. En el patio delantero había líneas de sangre. Tres balas perforaron la parte baja de la puerta metálica de la fachada. Otras 3 atravesaron la puerta del inmueble (dos rompieron el cristal) y tres más pasaron la ventana de la planta baja.

"Sabía que me querían matar", decía Leonidas Iza, visiblemente asustado e irascible. La semana anterior, en la Secretaría de la organización se recibieron llamadas anónimas. "Todas eran amenazantes. Eran voces de hombres que parecían policías o militares; se reían y decían ya van a ver lo que les vamos a hacer", aseguraban los dirigentes.

Tigse ayer recordaba que el domingo fueron al Aeropuerto para "esperar al tío Leonidas que venía de un viaje de Cuba". Del Aeropuerto se dirigieron a la central de la Conaie, en un taxi, con su tío, Josefina, Xavier Iza y Gilberto Talahua, coordinador nacional de Pachakutik, quien también estuvo en Cuba. Talahua se despidió de los cuatro en la Conaie y continuó en el taxi.

Iza llegó con sus maletas para recoger el jeep Toyota que está a su cargo. "Cuando salíamos del local escuché que dijeron vengan a ayudar a cerrar la puerta", comentaba su sobrino. Antes de eso, "vi que dos hombres negros trataron de entrar a la edificación", decía Rodrigo Iza, quien cuidaba el local sin armas. Tras el atentado, él fue herido en el pie.

El ataque ocurrió cuando abrieron la puerta del garaje, antes de abordar el vehículo. Los armados aparecieron y arrebataron una maleta a Josefina. Un hombre señaló a Iza y le dijo "te vamos a matar". "El pie de uno de los delincuentes se quedó remordido en la puerta -según Tigse- y se escuchó ´dale, dale´ y dispararon por debajo y a la puerta".

Xavier Iza cayó al piso. Antes de que llegue la ambulancia intentaron llevarlo a un centro médico, pero "el tío Leonidas gritó que el carro que nos atacó estaba dando vueltas". Por eso llamaron a la Policía y ésta llegó con una ambulancia.

Leonidas Iza y los heridos no pudieron identificar a los agresores. Apenas pudieron observar las placas del automotor sospechoso: PDB-178. Leonidas Iza cree que el vehículo era un Suzuki Forsa rojo. La Policía evitó dar detalles de la indagación, pero sí señaló que la placa PDB-178 "pertenece a un auto Chevrolet Corsa Evolution de color plata del 2003".

El mayor Carlos Cabrera, jefe de Criminalística de esa unidad, le aseguró a Ecuavisa que el ataque al dirigente sí fue un atentado. "Los delincuentes dejaron un paquete completo de municiones 9 milímetros". Dirigentes de Pachakutik y la Conaie le dijeron a este Diario que "desde que rompimos la alianza con el Gobierno, constantemente recibimos insultos y amenazas en la calle". Uno de ellos es Virgilio Hernández.

En la sede de la Conaie, ayer flameaban las banderas del arco iris. Decenas de indios llegaban para repudiar el ataque. En medio del tumulto, un jeep Rodeo blanco de la Policía pasaba inadvertido. Ahí descansaban tres agentes con traje verde aceituna; desde ayer integraban la escolta personal del número uno de la Conaie.

 

Fuente: http://www.elcomercio.com.ec/noticias.asp?noid=85005

 

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