Ignominia racista contra los Afroecuatorianos

Víctor Angulo Borja

Diario La Hora, edición digital

Quito, 24 de enero de 2004

 

Tan parecida a cualquier otra sociedad, la nuestra, en ciertos momentos nacionalista, en otros abierta, a veces clerical y curuchupa, otras veces tolerante y entregada a los intereses más bajos provenientes de gente de igual calaña que de común, son los que se han servido del poder y la apariencia, pero al igual que cualquier otra sociedad con el trillado proceder de particularizar las membresías cuando el sujeto virtuoso es parte de las mayorías desposeídas.

Siempre despiadada y generalizadora cuando el desliz tiene factoría guacharnaca; entonces el ladrón no es "Pedro Quiñónez, Manuelito Chinaluisa, Mateo Añapa o Juan Chóez"; en esos casos los ladrones son los negros, criminales son los cholos, salvajes son los indios, ignorantes son los montubios, es decir, los estigmas tienen destino e intención generalizadora. Es así como nuestra sociedad ecuatoriana al igual que cualquier otra, tiene la suerte o la manía de lavar sus culpas en sus grupos desaventajados.

Siendo congruente con el obligatorio deber de educar, disuadir y prevenir, la Policía Nacional ha dispersado por todo el territorio ecuatoriano sendas vallas publicitarias cuyo texto dice: "Las drogas sólo conducen a la cárcel". Hasta allí plausible, de cometido encomiable. Pero la otra parte de las vallas, la imagen, cuyo mensaje no escapa a nadie; iletrado o docto, sordo o mudo, pequeño o grande, hace suyo el trasfondo puesto que tiene una significativa carga sugestiva y hasta subliminal: conforman la imagen cuatro individuos de raza Afro-descendiente (léase raza Negra), de miradas cabizbajas, y al frente de ellos un apreciable número de paquetes de droga. Posiblemente las vayas sí educaron, disuadieron y previnieron, pero también estigmatizaron; pues, una vez más se relaciona lo malo con la raza Afro-descendiente y educa a tomar distancia de los individuos de esta raza y de todo lo que ella significa.

A juzgar por la apariencia y los harapos que llevan por vestido estos infortunados, no pasaron de ser unas simples mulas de carga y al final de cuentas, cabezas visibles de grandes mafias de las cuales ni Afro-descendientes ni individuos como ellos nunca serán piezas importantes. Individuos representativos del crimen organizado en el Ecuador, tanto furtivos como tras las rejas los hay por montón, sin que necesariamente deban echar mano de los Afro-descendientes para ejemplarizar.

El espíritu de todo esto es como siempre utilizar a una raza como chivo expiatorio de todos los males de una sociedad corrompida como la nuestra. ¿Por qué no pusieron en las vallas las fotos de los banqueros ladrones y de los narcotraficantes que yacen tras las rejas?; cómo habrían de hacerlo, acaso la Policía no sabe que, a pesar de estar confinados tras las rejas, el poderío de esta gente sigue intacto y con toda la capacidad de hacerle pagar caro el atrevimiento de cualquier osado por muy encopetado que sea, más allá que las mismas instituciones otrora pilares de confiabilidad y respetabilidad están contaminadas y en la actualidad hagan parte de todo.

La sociedad ecuatoriana tiene suerte de tener entre la miseria, codeándose con la nada a los Afro-descendientes, con lo cual mientras existan éstos, el Ecuador tiene asegurado su chivo expiatorio al cual a cambio de nada se le podrá endilgar los males de una sociedad en descomposición.

En el colmo de la afrenta al pueblo Afro-descendiente y como queriendo incitar una respuesta de los mismos o como queriendo evaluar su grado de tolerancia o indiferencia, colocan una de estas vallas ignominiosas en plena entrada a la Ciudad de la Capital de la provincia de los Afro-descendientes en el control policial de San Mateo, cosa que me hería profundamente, me enervaba al igual que a un pequeño grupo de Afro-descendientes que cada vez que teníamos la oportunidad expresábamos nuestro descontento por todos los medios posibles, hasta haber logrado que hace unas semanas, por la fuerza de la razón, los "responsables" hayan tomado la acertada decisión de retirarlo. ¡Ojalá lo quitaran de todo el Ecuador y en su lugar coloquen uno más representativo y justo!...

 

Fuente: http://www.lahora.com.ec/opinioncompleta.asp?opid=4898

 

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