¿Fundamentalismo anti indio?

Carlos Arcos Cabrera

Diario El Hoy, edicion digital

Quito, 13 de noviembre de 2003

 

Andrés Oppenheimer (Diario Hoy, 10/11/03) abre fuego contra el movimiento indígena. La argumentación de Oppenheimer parte de las explosivas declaraciones del dirigente cocalero boliviano Evo Morales, en las que denomina a Occidente 'cultura de la muerte'. Morales sería la expresión de un 'fundamentalismo indígena' en expansión que pondría en entredicho y en peligro las grandes contribuciones que América Latina habría recibido tanto de la cultura europea, como de la indígena. ¿Ha eso se reduce el movimiento indígena?

Bajo el 'crisol de razas' que es América Latina, el fundamentalismo anti indio ha condenado a la más brutal exclusión a la población india de América Latina. Instituciones de Washington como el Banco Mundial, en su último informe, han puesto cifras y relaciones causales a la pobreza y descubren que hablar una lengua indígena en América Latina es estar condenado a la pobreza y a un tratamiento discriminatorio en todos los órdenes de la vida.

Curiosamente la experiencia democrática de las últimas décadas en América y particularmente en lo Andes, frágil y limitada como todos sabemos, permitió que los indios se organizaran y comenzaran a hablar con voz propia. Creo que lo que más asusta es la ruptura de ese silencio tan prolongado y que de pronto esas voces y sus demandas se hagan presentes en la escena pública, sin intermediarios, con el lenguaje directo, frecuentemente torpe y agresivo, que rompe con lo que consideramos políticamente correcto y con las buenas maneras de los políticos locales. Si la democracia permitió el surgimiento de poderosos movimientos indígenas ¿qué hacer? ¿Limitar la participación democrática, promover dictaduras o eliminar indios? Por último, se podría decir que 'apenas' representan el 5% de la población actual de América Latina, como señala Oppenhaimer. En el Región Andina y en aquellos países en que esta población es significativa, no solo desde un limitado criterio demográfico, sino cultural, la construcción y profundización de la democracia pasa por la inclusión de estos grupos en los sistemas de decisión. No hay otro camino.

Que funcionarios del inteligente y perspicaz gobierno de Bush sostengan que grupos radicales de la izquierda jurásica habrían infiltrado los movimientos indígenas como explicación de su beligerancia, es parte de su ignorancia. La misma ignorancia, interesada por cierto, con que se aproximaron al problema iraquí y que hoy por hoy tiene a EEUU en un callejón sin salida. Me imagino que en un futuro no lejano los movimiento indios de los Andes, los 'fundamentalistas' indios estarán clasificados como terrorista por Washington. Entonces, el fundamentalismo anti indio, que desde hace algo más de 500 años campea en los Andes, estará respaldado por infantes de marina. ¿Vuelve Ginés de Sepúlveda?

Agitar el fantasma de un 'fundamentalismo indigenista' es alentar a las fuerzas más oscuras del racismo y de la exclusión que han dominado los andes y que se expresan en esa fría correlación entre pertenencia étnica, pobreza y exclusión.

 

Fuente: http://www.hoy.com.ec/sf_noticia.asp?row_id=160842

 

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