Una escuela indígena revoluciona la enseñanza en el sector de Bastión

Diario El Comercio, edición digital

Quito, 6 de octubre de 2003

 

Redacción Guayaquil

Para enseñar no siempre hace falta buena infraestructura. En una habitación de ocho por 24 metros, se dividen los siete grados del Centro educativo Intercultural Santiago de Guayaquil. Sus paredes de madera y el piso de tierra.

Es una escuela creada para atender a niños indígenas, pero que también abrió sus puertas a los 'hispanos', como ellos mismos los llaman.

El centro educativo está ubicado en el bloque uno de Bastión Popular, al norte de Guayaquil. Actualmente tiene 230 alumnos. De ellos el 50 por ciento son mestizos.

A la hora de matricularlos, dicen los padres de familia, son más las ventajas que las desventajas lo que los lleva a tomar la decisión de matricular a sus hijos. De eso está convencida Fanny Alava, una de las madres de familia que trabaja en el bar de la escuela.

La colaboración de los padres es un pilar en el proceso educativo. Por eso, su semana de colaboración, la cumple con agrado. La madre de familia sabe que lo recaudado irá directamente en beneficio de la institución educativa.

En esta escuela, incluso la bancas son fabricadas por los padres. Cada grado tiene un profesor. Dos de ellos tienen nombramientos, dos trabajan con bonificación y los otros dos son autofinanciados.

Los paros en esta institución no están permitidos. Además, los alumnos reciben educación trilingüe, español, inglés y quichua. Pero, sobre todo, cumplen con los 200 días laborables que exige la Ley.

Jorge Merchán, de 6 años, por ejemplo, no encuentra mucha diferencia en ser un niño hispano o indígena. Cuando alguien le pregunta si es indígena, responde que sí. Su compañerito Jimmy Shesinchigla se sonríe al oirlo.

Según la profesora Martha Yuquilema, en este centro educativo se les enseña que no hay diferencias de razas. En clases, sus 30 alumnos se concentran en aprender que ojos en quichua es "ñawi", boca "shimi", orejas "rinrin", cabeza "huma" y manos "maki"...

José Ilvis, director y profesor, afirma que en la institución las reglas están claras. Los padres saben que las colaboraciones en dinero sirven para pagar a los maestros y para realizar obras en la escuela.

Este centro es uno de los 10 que funcionan en Guayaquil. Comenzó hace cuatro años con 13 alumnos en un local prestado. Desde este año lectivo funciona en un terreno donado por la Conaie. Para Esther García, presidenta del Comité de Padres, aunque hay un poco de incomodidad, le gusta el nivel de enseñanza. Sus dos hijos tomaron un curso de nivelación en matemáticas, para igualarse con los alumnos del Santiago de Guayaquil.

Los padres apoyan

Las mingas.- El Comité de padres es el pilar de la escuela. Se reúne cada 15 días para realizar mingas de limpieza. Una comisión por cada grado se rota semanalmente en el manejo del bar.

La mensualidad.- Los niños pagan un dólar mensual para cancelar los sueldos de los maestros contratados. Aunque si el padre tiene cuatro hijos se le cobra solo por dos.

Procedencia.- Los indígenas son de poblaciones del Chimborazo, Cotopaxi y Bolívar; los hispanos son de Manabí, Los Ríos y Guayas.

En tres idiomas.- Todas las materias los niños las reciben en inglés, español y quichua. Cinco de los siete profesores son indígenas. Son titulados o estudiantes de educación.

 

Fuente: http://www.elcomercio.com.ec/noticias.asp?noid=74803

 

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