Emigrantes obligados

Pepe Laso R.

Diario El Hoy, edición digital

Quito, 15 de septiembre de 2003

 

Las mismas escenas se repiten a lo largo de la región y del mundo. Las madres que despiden a sus hijos. Los niños pequeños que lloran abrazados de sus padres o de sus madres. Los amigos, que esperan que los amigos que se van les encuentren un lugar en alguna parte. Aquí no hay trabajo. Un aquí que ya no señala un país sino un territorio de la desesperanza que puede estar en cualquier lugar y desde el que hay que fugar a otro sitio. No importa si hay que correr el riesgo de morir calcinados en el desierto o ahogados en el pacífico por el naufragio de un precario barco de pescadores o cazados por los guardias costeros de cualquier país rico del mundo. Traficantes de seres humanos prestamistas, coyoteros. Desajustes identitarios, tribales, familiares, pero también nuevos encuentros, nuevos descubrimientos,nuevos riesgos, nuevos desafíos y posibilidades. Y las economías nacionales que flotan, que resisten por los recursos enviados desde esas historias. Y los otros, desde afuera y desde adentro acumulan, movilizan capitales, productos, armas, pero cierran las puertas y las abren solo en la medida de la mano de obra que necesitan. Además, discriminan, vigilan, persiguen.

Pero hay otros seres humanos que se desplazan por las violencias y que buscan refugio, y miles y millones de seres humanos que viven en campamentos de refugiados en toda la piel del planeta, absolutamente desarraigados y de niños que nacen sobre lugares que nunca serán propios. Entonces los vecinos los consideran como otros, como si fueran portadores de la misma violencia de la que ellos han sido víctimas. Y otros, en cambio, son discriminados y muchas veces explotados por los vecinos, cuyos hijos ya se han ido a otras vecindades.

La migración y la movilidad humana en el mundo de hoy tan desigualmente globalizado ,está lleno de paradojas y complejidades. Hay una feminización de la migración y no será la migración el horizonte de futuro de la mayoría de los jóvenes de nuestros países, pero ¿quedarán espacios reales y posibles o solo imaginarios?

Pensar la migración hoy, en el horizonte de una política de humanización del mundo, necesariamente tiene que tener dos momentos. La realidad del hoy del mundo de la movilidad humana, en todos sus aspectos, económicos, sociales, humanos, políticos, desde un ajuste de cuentas a la perversidad del mundo y a los estados modernos y de un compartir la diversidad creativa de respuestas e iniciativas de los pueblos, para plantear alternativas y políticas regionales. Y un segundo momento, el de las grandes preguntas: ¿Otro mundo es posible? ¿Otra globalización es posible? ¿Vale la pena luchar por un mundo donde sus ciudadanos puedan circular con los mismos derechos?

Este martes se iniciará la Conferencia Regional Globalización, Migración y Derechos Humanos, en la Universidad Andina. Pensar este problema no es simplemente otra discusión como tantas, al final, mientras duren las precarias condiciones de vida de nuestras sociedades, todos somos emigrantes obligados.

 

Fuente: http://www.hoy.com.ec/sf_noticia.asp?row_id=156011

 

Portada |  Organizaciones |  Comunicados |  Noticias