Pragmatismo indígena

Segundo E. Moreno Yánez

Diario El Hoy, edición digital

Quito, 30 de julio de 2003

 

Cada cierto tiempo es saludable interpretar los problemas políticos dentro de una hermenéutica mítica. Lejos de algunos marxistas ignaros y de los simples positivistas que lo entienden como una representación falsa o anecdótica de la sociedad, el ‘mito’ debe ser considerado como el producto normal de un grupo social, que reflexiona acerca de su manera de ser y propone una imagen ideal de los valores que regulan las relaciones entre sus componentes. La representación de las tres funciones andinas en los tres ciclos míticos analizados por Enrique Urbano en su estudio Wiracocha y Ayar (Cusco, 1981) lleva a dos conclusiones. La primera demuestra que es característica del ciclo de los Wiracochas presentar rasgos de sabiduría: los tres héroes son "amautas" (sabios) que ordenan y dan forma a las cosas que existen; mientras los hermanos Ayar, con Mango Cápac a la cabeza, son los héroes míticos con señorío político, capaces de dar fundamento a la organización sociopolítica; finalmente, los héroes del ciclo mítico de la guerra contra los Chancas demuestran la función del poder guerrero en las sociedades andinas. Una segunda conclusión demuestra que todos los reyes incas, con sus conquistas y anécdotas, son muestras de una misma preocupación colectiva que, desde la invasión española, hizo del mito el último refugio de una sociedad militar y políticamente conquistada.

Detrás de un discurso político definido como "mestizado", se descubre que en los actuales movimientos indígenas inconscientemente ha perdurado el pragmatismo de los "héroes míticos con señorío político", que coincide con los intereses arribistas de quienes buscan ascender a la seducción del poder. Lejos de ser sabios ‘amautas’, muchos dirigentes indígenas han optado por el pragmatismo del rentable cargo público para sí o para sus familiares. Admira que su nutrida presencia en el ‘señor Gobierno’ no está en los Ministerios de Bienestar Social, Agricultura y Ganadería, sino especialmente en la fácil burocracia del servicio diplomático. Hace poco afirmaba un agudo observador que quizás algunos miembros de Pachakutik, adscritos al servicio exterior, esperan el final de la alianza para cambiar su pasaporte diplomático con el estatus oficial de emigrantes o de empresarios importadores. Coincido con Diego Oquendo (Hoy, 2003-07-28) en que el 15 de agosto los cuadros oficialistas de Pachakutik plegarán sus ponchos ante los coroneles, en medio del discurso ambiguo de una burguesía indígena emergente, que sacrificará sus principios por defender causas familiares y privadas. Ojalá no arrastre este andamiaje burocrático al movimiento indio, que ejemplarmente encontró su certeza histórica y que debe buscar entre sus bases nuevos dirigentes que vuelvan por sus fueros. Como dice el dirigente indígena de Cotopaxi José Paca (Hoy, 2003-07-27): “Más son los perjuicios que los beneficios obtenidos en el poder, porque se ha perdido la confianza del pueblo”.

 

Fuente: http://www.hoy.com.ec/sf_noticia.asp?row_id=152857

 

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