Pueblos indígenas y mundialización

Eduardo Tamayo G.

Servicio Informativo Alai-AmLatina

Ginebra (Suiza), 22 de julio de 2003

 

Cientos de delegados indígenas de todo el mundo se dieron cita en este verano sumamente caliente de Ginebra para discutir las consecuencias que está provocando la globalización en los pueblos indígenas.

Bajo la presidencia del diplomático cubano Miguel Alfonso Martínez, el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas (GTPI), que se reúne del 21 al 25 de julio, aborda prioritariamente el tema "pueblos indígenas y la mundialización". También examina las actividades realizadas en el marco del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, la cooperación con otros órganos de las Naciones Unidas en la esfera de las cuestiones indígenas, la situación de la justicia, entre otros.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, participa con una delegación de 10 personas encabezada por el dirigente indígena quechua Humberto Cholango, quien manifestó que su organización planteara al GTPI la necesidad de un segundo decenio dedicado a los pueblos indígenas, previa a una evaluación de los impactos del primero que culmina el próximo año. Así mismo, Cholango manifestó su preocupación con relación al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, ALCA, cuyo arranque está previsto para el 2005, pues vulnera los derechos de los pueblos indígenas. Cholango además demandó que se ponga fin a las fumigaciones que realiza el gobierno colombiano en la zona del Putumayo con el pretexto de erradicar los cultivos de coca, lo que están causando graves estragos en las comunidades indígenas ecuatorianas ubicadas cerca de la frontera con Colombia.

Mónica Chují, asesora del área de relaciones internacionales de la CONAIE, hizo un llamado a las Naciones Unidas y a los Estados para que acepten sin restricciones ni calificativos la libre determinación de los pueblos indígenas y que se democraticen los medios de comunicación para que "podamos tener espacios de difusión en nuestras propias lenguas".

Efectos de la mundialización

"Los pueblos indígenas estamos sufriendo las consecuencias de la mundialización que quiere imponer un solo modelo que no respeta el desarrollo sostenible, los recursos naturales como el agua y la biodiversidad, ni toma en cuenta los derechos fundamentales como son los usos y costumbres y su aplicación en cada uno de los territorios", dijo Humberto Cholango.

La preocupación del dirigente indígena ecuatoriano es compartida por delegados de otras latitudes. Ricardo Pane, de la antigua colonia holandesa de Surinam, indica que las concesiones minerales y forestales a favor de las empresas extranjeras se realizan sin el consentimiento de las comunidades. "Tenemos una patria, pero no tenemos la tierra", dice un indígena de Bangladesh. "Nuestra isla Tubalu pronto va a desaparecer sumergida bajo el agua de los mares por efectos del cambio climático", añade otro indígena del Pacífico.

En todas partes, es lo mismo. La mundialización liberal se ensaña con los más débiles, pues no toma en cuenta ninguno de los derechos que la comunidad internacional reconoce a los pueblos indígenas pero en cambio garantiza a las transnacionales libertad de explotación total, generalmente con la complicidad de los Estados tanto del norte como del sur del planeta.

Uno de los cinco miembros del GTPI, el senegalés El Hadji Guissé, presentó un documento de trabajo a consideración de los delegados indígenas que aborda las consecuencias de la mundialización relacionadas con el medio ambiente, la pobreza, la salud y el desconocimiento de los derechos de las poblaciones indígenas. Básicamente, Guissé plantea que estas poblaciones siempre vivieron en un entorno natural salubre, ajeno a cualquier contaminación, protegiendo y respetando las otras formas de vida que integraban este medio ambiente. Siempre emplearon su entorno natural para alimentarse, curarse, vestirse, en una palabra, para llevar una vida saludable. Pero esto está cambiando con la mudialización.

"La búsqueda de zonas para su explotación ha llevado a los Estados y a las empresas transnacionales a ponerse de acuerdo para vender las tierras donde viven las poblaciones indígenas, a las que expulsan posteriormente. La mundialización ha permitido que estas empresas exploten a su antojo los recursos naturales de las poblaciones indígenas, y se debe considerar a estas empresas directamente responsables de la destrucción ecológica y de la contaminación de las aguas y del aire. El ritmo actual de la contaminación provocará, sin duda, importantes cambios climáticos que agravarán todavía más los problemas de salud, alimentación y educación con que se enfrentan los países pobres", dice Guissé en el mencionado documento.

 

Portada |  Organizaciones |  Comunicados |  Noticias