2.309 hectáreas de bosques son taladas anualmente en la provincia de Pastaza, Amazonía ecuatoriana

Diario El Comercio, edicion digital

Quito, 15 de julio de 2003

 

Redacción Puyo

Todos los días desde las 07:00 un bus recorre la carretera Puyo-Arajuno de 60 kilómetros de distancia. En el trayecto un grupo de hombres se sube y baja, en sus manos llevan una motosierra, un galón de gasolina, una caneca de aceite para motor, un machete y una canastilla con alimentos. Son los finqueros, maderos o motosierristas de esta zona de la provincia de Pastaza.

En el recorrido resaltan tres paisajes. Un primer tramo es el que va desde Puyo hasta El Triunfo, a los dos lados de la vía ya no existe vegetación selvática, se la cambió por pastisales y granjas agrícolas.

El segundo es desde El Triunfo hasta el control forestal de Arajuno, zona en la que se observa a cada kilómetro aglomeraciones de madera en troncos, tablas o tablones. A lo largo de este lugar se nota cómo se extermina la selva.

El tercer y último tramo que llega hasta Arajuno aún logra conservar el paisaje selvático. Según Leonardo Viteri, coordinador del Instituto Amazanga de Puyo, "la construcción de vías carrozables provocó la presencia de intermediarios y trabajadores madereros, colonos e indígenas que, actualmente, generan un proceso de explotación incontrolable del bosque primario".

Viteri estima que en "Pastaza se talan 2 309 hectáreas de bosque primario al año y no hay ningún programa de reforestación ni planes sostenibles de manejo forestal".

Estas cifras difieren de las que maneja el Ministerio del Ambiente en Puyo. Según datos facilitados por el funcionario Héctor Peñafiel, de enero a junio de este año se entregaron licencias para explotar 13 089 metros cúbicos de madera ubicados en 692 ha. Lo que equivale a una relación de 18,8 metros cúbicos por ha.

La pobreza en que viven algunas comunidades indígenas de la Amazonia les hace fácil presa de los madereros, inclusive colombianos, que con grandes camiones y "regalos" llegan a las zonas solicitando la venta del bosque primario.

Esta versión es confirmada por el gerente de planta de la empresa Arboriente, Marcos Gutiérrez, quien indica que el 95 por ciento de la explotación de la madera en Pastaza se la llevan los madereros y el restante la compañía.

Arboriente explotará en este año 7 000 ha de madera con lo que construirá alrededor de 200 000 encofrados (tríplex), que significa 4 000 metros cúbicos de producto terminado. Esta empresa aprovecha el 60 por ciento de volumen explotado en madera y la diferencia se la emplea para obtener energía calórica para la producción del encofrado.

La explotación de la madera avanza en Pastaza, pese a la existencia de dos controles, el uno en el cantón Mera y el otro en el cantón Arajuno, basado en una ordenanza que obliga a pagar cuatro dólares por metro cúbico aprovechado.

Ejemplos de conservación hay pocos. En el cantón Santa Clara de Pastaza funciona un plan de granjas integrales, a través del cual los finqueros mejoran sus ingresos y a la vez cuidan del bosque.

Controles mínimos

Los madereros de la provincia de Pastaza y de otras zonas del Ecuador están en contra de que el control se extienda a las carreteras a través de Vigilancia Verde. Exigen que no se realicen controles en las vías sino solamente en los pasos fijos. Se muestran contrarios a la explotación industrial del bosque primario.

La apertura de las carreteras que unen a Puyo con Macas, Tena, Arajuno y Canelos prestan facilidades para la explotación de todo tipo de madera ya sea en forma artesanal o industrial. Las especies finas como el canelo y guayacán son las preferidas de los comerciantes del recurso. La industria prefiere las maderas suaves como son los casos del copal y pachaco.

 

Fuente: http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=67069

 

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