Los huaorani viven con el conflicto

Milagros Aguirre

Diario El Comercio, edición digital.

Quito, 22 de junio de 2003

Dabo guarda celosamente las dos lanzas y la bodoquera que trajo de la casa de los taromenane después de la matanza. Las guarda como trofeos de guerra. Y las enseña orgulloso.

Las muescas de las lanzas son mucho más labradas que aquellas con las cuales mataron los tagairi a Alejandro Labaka o a Carlos Omene. Son grandes y están adornadas con plumas de colores. La bodoquera, que Dabo ha colocado en el centro de su casa en El Pindo mide cuatro metros. En la retirada también se hizo de algunas hamacas, pero las tuvo que dejar en el camino.

Zoila está enferma. Tumbada en un catre. Parece asustada con la historia que cuenta Dabo una y otra vez. Dabo es uno de los guerreros que participó en la muerte de 16 indígenas del clan taromenane. Carlos, el hijo, es dirigente de la Onhae (Organización de nacionalidades huaorani de la Amazonía). Llegó de Puyo a El Pindo a ver a la familia por dos razones: visitar a la madre enferma y consultar al padre sobre los últimos sucesos.

Carlos dice que no querían matar, que querían intercambiar mujeres y conocerse, habla de una fiesta en Tigüino donde se planificó el asalto, habla también de la madera.Dabo vuelve a la misma versión que contó Tigue al capuchino Juan Carlos Andueza: "La mujer de Carlos Omene no dejaba de llorar" Dabo suma detalles al relato: "llovía mucho, caían truenos, la casa se levantaba de tanta gente".

Dice que primero dispararon con las escopetas para asustar. Cuenta cómo quemaron la casa, desde adentro, con los fuegos de quienes habitaban en ella. Cuenta de las mujeres y niños. Dice que hablaban otro idioma. Que eran altos y blancos y que llevaban el pelo corto. Que en la casa, junto a las hamacas, había muchas lanzas y que con esas, mataron.

Carlos, con pantalón corto, camisa sin mangas y gorra deportiva, traduce. Dabo sí lleva el pelo largo pero viste su uniforme caqui, de guardaparque del Inefan. En la casa está Miriam, una de sus hijas, con un vestido estampado y pegado al cuerpo. Y están muchos niños: los nietos del guerrero. Ya ninguno tiene agujeros en las orejas.

Tampoco están desnudos ni se pusieron los gumis. Carlos pide al padre Juan Carlos que rece para que Zoila se cure pronto porque "nosotros ya no sabemos rezar, somos libres". Por la enfermedad de la madre postergó un viaje a Dinamarca donde tenía algunos proyectos. Dabo habla de esta nueva guerra y ríe.

Dice no tener miedo de que los taromenane vayan por él, que esta historia la va a contar a los nietos y sobrinos. Y que sí "hay que ir otra vez, hay que ir", a pesar de que Carlos le dice que no vale matar. Zoila tiene miedo: cree que los taromenane pueden vengar sus muertes. Los relatos de Tigue o Dabo o los habitantes del Tigüino tienen sus variantes.

Los dirigentes de la Onhae insisten en que los madereros están detrás de ello. Por hoy, todo son versiones matizadas por la tradición oral y pronto serán leyenda de la selva. Las lanzas son parte de la historia del pueblo huao y los secretos de la selva duran seis meses.

La historia de la zona intangible

La declaratoria de la zona intangible significó una larga lucha de más de 3 décadas:

1977
La Prefectura Apostólica del Aguarico solicita al Gobierno militar la ampliación de la zona de protección huaorani, que incluya a aquellos grupos no incorporados por el Instituto Lingüístico de Verano, ILV.
1979
El Gobierno crea la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno y el Parque Nacional Yasuní.
1982
Se presenta el informe para la delimitación de territorios nativos siona-secoya, cofán y huaorani. Se recomienda la adjudicación al pueblo huaorani 650 000 ha. Un año más tarde el gobierno de Osvaldo Hurtado declara para el pueblo huaorani una reserva de 159 310 has.
1988
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana y el Vicariato Apostólico de Aguarico solicitan a CEPE la adjudicación legal del territorio del Bloque 17 a los huaorani. Acuerdo entre la Misión Capuchina y el gobierno para restrigir el acceso a territorio tagairi.
1990
La Confeniae presenta ante la OEA una petición a nombre de los huaorani. El gobierno de Rodrigo Borja reconoce a los huaorani un título legal de 612 560 ha.
1999
El gobierno de Mahuad firma los decretos ejecutivos 551 y 552 declarando como zonas intanglibles las áreas de Cuyabeno-Imuya y el territorio huaorani de los grupos tagairi y taromenane en el núcleo del Parque Nacional Yasuní. Se supone que estas zonas quedan protegidas a perpetuidad de cualquier actividad minera, petrolera, maderera y de colonización.

Taromenane, un pueblo nuevo que era considerado mítico. Pocos grupos están sin contacto.

En la Amazonia ecuatoriana todavía habitan indígenas sin contacto. Los temidos tagairi, que hasta hace unos años eran 30 y que habían decidido no tener contacto alguno, al parecer, habrían desaparecido. En esa lucha en la selva los taromenane, un pueblo que se consideraba mítico, habría tomado su lugar.

Este "descubrimiento" ha alertado a distintos actores de la zona: la dirigencia ha pedido protección y respeto de las zonas intangibles y ha sobrevolado ya el sitio para identificar las casas de este nuevo pueblo.

El Vicariato Apostólico de Aguarico, que ha trabajado cincuenta años en la zona, también ha pedido que se exiga el cumplimiento de las leyes forestales y de protección del territorio huaorani y de la zona intangible y se ha comprometido a promover, con informaciones rescatadas, el conocimiento sobre la identidad y las características de los grupos sin contacto así como se ha comprometido al diálogo con los clanes huaorani de la zona conflictiva.

Mariusz Kairski recomienda no forzar contactos con grupos que no desean, realizar vuelos de reconocimiento sobre el territorio para saber tamaño de la población indígena y crear un "puesto de atracción" para futuros contactos pacíficos.

Más relación con "Occidente". Huaorani, el turismo y el petróleo son fuentes de trabajo.

La población huaorani hoy oscila entre las 1 800 y 2 000 personas. Su idioma es el wao terero y los jóvenes en su mayoría son bilingües y también hablan castellano. Habitan entre el río Napo, al norte, y el río Curaray, al sur, a lo largo de los ríos Yasuní, Shiripuno y Cononaco en 22 comunidades.

Mariusz Kairski, antropólogo polaco, da cuenta de la vida de los huaoranis de hoy, después de casi cinco décadas de contactos con la sociedad nacional. Kairski visita las comunidades del Cononaco, Garzacocha, Samona Playa y describe cómo hoy los huaorani ya han perdido casi totalmente su aspecto típico. Los jóvenes ya no se perforan las orejas -antes llevaban los lóbulos perforados y estirados y llevaban unos discos de madera que hoy día están en desuso. Los niños ahora andan vestidos.

En algunas comunidades, las más visitadas por el turismo, los huaorani suelen desvestirse y colocarse sus típicos atuendos.El equipamiento tradicional de un hombre lo integra una o dos cerbatanas, lanzas; y, cada vez con más frecuencia, armas de fuego: escopetas y rifles que sirven para la cacería. Suelen tener motores fuera de borda y usan utensilios de plástico y metal.

La tala es constante en Tigüino. Madera, el cedro es preciado y su extracción es prohibida.

Los tablones de cedro a orillas del río Tigüino son prueba de que se extrae madera de la zona. Se calcula que en la Amazonia las empresas madereras -aprovechando las carreteras construidas por las petroleras- habían deforestado hasta 1993 cerca de 10 000 km2. A pesar de esto, en un informe del 2000 se dice que es la región que conserva la mayor cantidad de bosque.

Las zonas intangibles (Cuyabeno-Imuya y territorio tagairi y taromenane) liberan a más de 10 000 km2 de las explotaciones maderera, petrolera y minera, de la colonización y de cualquier otra actividad que ponga en riesgo las diversidades cultural y biológica. Sin embargo, no hay protección alguna ni se respeta la declaratoria de zona intangible.

Los ecosistemas terrestres de esta región están amenazados por la deforestación, el aumento indiscriminado de la frontera agropecuaria y la apertura de nuevas vías.

Los madereros, que operan clandestinos en la zona y la venden Colombia, han ingresado al sitio con ayuda de los propios huaorani. La dirigencia de la Onhae viene alertando sobre el tema hace tiempo, luego de la noticia aparecida, hace un año, de cinco madereros muertos por las lanzas de los tagairi.

La convivencia con el oro negro. Petróleo, los huaorani suelen ser contratados por las compañías.

El territorio habitado por los huaorani está dividido en bloques de explotación adjudicados a compañías petroleras.

El boom del petróleo en los años sesenta condujo a la construcción de una red de caminos para llevar trabajadores y equipo así como para construir y mantener los sitios de producción y otras instalaciones en el corazón del territorio que había sido tradicionalmente indígena.

En 1990 se concedió al pueblo huaorani 612 560 hectáreas adicionales de tierra. Pero el área donde son programadas actividades de desarrollo, designada como Bloque 16, se encuentra dentro de estas tierras con título.

Para entonces se habían perforado pozos experimentales, y se había descubierto petróleo en áreas a lo largo del Bloque 16.

Pese a las denuncias de la amenaza que significa el petróleo para el pueblo huaorani, el desarrollo "pesa más".

Hoy por hoy las compañías suelen firmar acuerdos con las comunidades y suelen contratar a los huaorani como guías y obreros para trabajos relacionados con la preparación del terreno antes de su explotación o para abrir trochas sísmicas en la selva.

Suelen trabajar por dos y tres semanas, de acuerdo con las necesidades de las compañías.

Los enfrentamientos entre clanes huaorani.

Una de las mayores causas de mortandad dentro de los clanes huaoranis es la muerte por lanzas, según las investigaciones de Miguel Ángel Cabodevilla.

1956
Cinco misioneros americanos muertosMincaye Enqueri cuenta que Dabo vio a cinco gringos que aterrizaron con una pequeña avioneta en las playas del Curaray y que pensó que se trataba de algo malo: "se comerán a los huaorani". Llamó a Guikita y entre cinco mataron a los misioneros evangélicos en la playa. A Erwin Patzelt también le contaron esa historia. El rescate de los cuerpos se hizo con un avión que llegó de Panamá. En ese entonces el país habla de los "aucas".
1967
Los ataques a coca en los años 60Son frecuentes los ataques de los aucas desde la derecha del Napo que es su dominio dice El COMERCIO en 1962. El clima de tensión en la zona se acrecienta. Los huaorani atacan con lanzas a los naporunas en distintas circunstancias: muere un matrimonio y su hijo de cinco meses; desaparece una niña de siete. Los relatos recogidos por los capuchinos en ese entonces hablan de muchas muertes a runas durante esos años.
1987
Alejandro e Inés, lanceados Alejandro Labaka quería el contacto pacífico con los tagairi. Creía que era la única forma de salvarlos de las incursiones petroleras y de otros grupos ajenos que terminarían exterminándolos. En ese intento, y después de varios sobrevuelos por sus casas, murió lanceado junto a la hermana Inés Arango. Luego de la muerte de Labaka los "aucas" dejaron de ser "aucas" (salvajes y reductores de cabezas) para convertirse en "huaorani".
1993
Omatuki y la muerte de Carlos OmeneEl grupo de Babe (clan Tigüino) secuestra a una niña tagairi: Omatuki. Ella relata cómo su grupo mató al "hombre gordo" (Alejandro Labaka) y dice que de los suyos quedan pocos. Cuando el grupo de Babe va a devolver a la muchacha -y en lugar de dejarla en el camino- intenta acercarse al grupo. En ese encuentro los tagairi lancean a Carlos Omene. Omene llega al hospital de Coca todavía con la lanza en el vientre y ahí muere (1993).
2003
16 taromenane Lanceados Nueve guerreros de los clanes de Tigüino y Bataburo fueron en busca de los tagairi y se encontraron con una casa de gente extraña: los taromenane. Dieron muerte al menos 16 personas, cinco hombres adultos y el resto, mujeres y niños. Un año antes se habló de cinco madereros muertos en el Tigüino y, poco después se registró otra muerte de una familia huaorani. Tigue tuvo contacto con un tagairi llamado Huaigua, en agosto del 2001.

Fuentes: 

http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=64834
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=64825
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=64826
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=64828
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=64829
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=64830
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=64832

 
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