Gota a gota se consuma el desastre





Juan Carlos Calderón

Diario Expreso, edicion digital

Guayaquil, 1 de junio de 2003




Varias comunidades amazónicas son afectadas por los vertidos petroleros.

Algunos de los vertidos se han producido por "descuidos", según reconoce el personal de limpieza de una de las compañías.


Los esteros que rodean a la comunidad La Andina, a 86 kilómetros al sur del Coca, están muertos. El agua no se puede tomar. Pero para los 200 habitantes del sector esto es apenas un dato de la realidad: ellos tampoco tienen agua potable.

En la finca de Eulogio Leones, en la comunidad de Tiputini, a 50 kilómetros por la vía Auca, la tubería se rompió y contaminó tres esteros, afluentes del río Tiputini. Las roturas fueron el 30 de diciembre de 2001, el 6 de enero de 2002 y el 23 de enero de ese mismo año.

En la comunidad Kilómetro 14, los finqueros denunciaron la "intromisión ilegal" de Petroproducción, que perforó el pozo Yulebra 6 sin el permiso ambiental requerido. "En febrero de 2002 gran cantidad de los lodos de perforación se descargaron en los esteros y afectaron a una laguna de cuatro hectáreas, que abastecía de peces a los pobladores", dice el reporte de la Oficina de Derecho Ambiental.

En Corazón del Oriente, una comuna kichwa de 300 habitantes y propietaria de 5.000 hectáreas, a 7 kilómetros del Coca, un tanquero no identificado descargó petróleo en una vía de comunicación.

Fueron afectadas plantas y platanales. El tanquero descargó y se fue, pero en esta comunidad no es la primera vez. Según sus reportes, han sufrido impactos ambientales por derrames de crudo, lodos de perforación y agua de formación. El más grave tuvo lugar en julio de 2001, cuando una piscina de residuos, en la estación Paraíso, vertió su carga mortal y afectó 14 kilómetros del río Killupakay. Se acusó a Petroproducción ante la Fiscalía y la empresa pagó una indemnización, pero los residuos no se limpiaron bien, denuncian.

El 11 de mayo, otro derrame de 100 barriles de crudo, en la estación Palanda, concesionaria Petrosud-Petro Riva afectó a la parroquia Taracoa, en Orellana.

Este vertido afectó aproximadamente tramo de esteros de 4.000 metros de longitud. Esta información se tomó del testimonio de los guarda-parques del Ministerio del Ambiente- Parque Yasuní, quienes recorrieron la zona afectada.

Personal de limpieza de la compañía afirmó que el accidente "se produjo por descuido", según el informe levantado a la Dirección Nacional de Protección Ambiental.

El derrame pasó por la comuna Poroto Yacu, que queda a 2.000 metros en línea recta desde el sitio del percance, Palanda 1. Este estero contaminado desemboca en el "Perla de los Ríos" a 8 kilómetros (desde el lugar del siniestro). Este río desemboca en el Indillama, dentro del Parque Nacional Yasuní, y este a su vez en el Napo.

"La cuadrilla de limpieza de la compañía Petrosud-Petro Rivas se encontraba recogiendo malezas, cargando palos y realizando una ruma con todo este producto contaminado con petróleo. Todo esto se observó al momento de nuestra visita al sitio del desastre; este material era depositado bajo el bosque virgen. Estos productos no deben ser quemados sino tratados tal como lo exige el reglamento ambiental", dice el informe.

La inspección fue hecha por Wilson Farías, técnico del Ministerio del Ambiente, dos guarda-parques y el tecnólogo Guilbert Quiñónez, jefe de Calidad Ambiental del Gobierno Municipal, quien levanta el informe.

Tampoco las comunidades shuar se salvan. El 19 de abril de este año, se reportó un derrame denunció José Tiwiram, síndico del Centro Shuar Saar-entsa.

El vertido, según consta en el informe de inspección, se produjo por goteo de la tubería, en donde existe una abrazadera con un caucho que sirve de protección. El crudo se esparció 100 metros hasta llegar a un estero S/N, que desemboca en el río Cristalino y este en el Tiputini. El derrame se había producido una semana antes y "el personal de Petroproducción se había hecho presente el día 19 de abril y únicamente habían recolectado hojas y montes contaminados, sin realizar remediación alguna: al contrario, el crudo sigue goteando permanentemente".

El agua de los esteros cruza por todo el centro Shuar, sus habitantes aprovechan el agua para el consumo humano, de los animales, recreación y subsistencia. El río pasa también por la escuela, en donde los niños se abastecen del líquido y lo utilizan para jugar y las mujeres realizan labores domésticas. Todo está contaminado.


Decenas de denuncias.-

Las oficinas que reciben las denuncias de los colonos e indígenas no dan abasto. Con un escaso presupuesto, hacen inspecciones y peritajes y envían informes a las oficinas del Ministerio de Energía, en Quito.

Mientras tanto, especialmente las empresas extranjeras, establecen ágiles sistemas de limpieza, según reconoce Delfín Ordóñez, de Protección Ambiental del Municipio de Orellana. Las críticas se enfilan a Petroproducción, empresa estatal con demora en hacer las limpiezas y más aún en pagar las indemnizaciones, que son de poca monta.

La oficina de Derecho Ambiental, que funciona en el mercado del Coca, ha realizado 103 visitas a las comunidades debido a incidentes petroleros, desde julio de 2002 hasta la fecha, solo en la provincia de Orellana. De Sucumbíos no se tienen datos, pero sus funcionarios estiman que el número de incidentes es similar. En Orellana la empresa más involucrada en estos hechos es Petroproducción, con 42 visitas; le sigue la empresa Perenco, con 36; Petrosud-Petro Rivas, con 5; Ecuador TLC, con 4; Petrobell y PGS, con 2; y Encana, Vintage, Sipec, Pecom y Occidental, con una visita. Estas visitas también se relacionan con asesoría a las comunidades para lograr convenios con las empresas. En estos hechos se han visto involucradas 4.090 personas, entre colonos e indígenas.

No hay sector aledaño a la explotación petrolera donde no se hayan producido incidentes, y el reclamo más sentido de los pobladores amazónicos es la falta de remediación y pagos incompletos o nulos por las afectaciones. Los problemas reportados se refieren, además, a que las compañías ingresan a las propiedades campesinas sin los permisos correspondientes y el incumplimiento de los convenios de indemnización.

La comuna kichwa Huataracu, en el cantón Sacha, con una población indígena de 700 habitantes, ha sufrido 15 años de derrames. Los dos últimos fueron en abril de 2001 y marzo de 2002, y afectaron a las comunidades de San Pablo, Democracia, María Elena y 24 de Julio. Después de varias quejas individuales y convenios de indemnización incumplidos, las comunidades amenazaron a Petroproducción con tomar acciones violentas, y lograron la firma de un acuerdo el 15 de mayo del 2002.

La comunidad 6 de Octubre, en la parroquia El Dorado, puso una demanda ante la Defensoría del Pueblo porque a fines de abril, según el documento, Petroproducción "entraron en el territorio de seis finqueros sin solicitar permiso de ingreso, violando la propiedad privada". Lo hicieron para abrir trochas para un proyecto de electrificación, sin que existiera indemnización de por medio.

Otros incidentes se refieren, en cambio, a acusaciones de Petroproducción en contra de los colonos e indígenas. Un derrame en el sector Armadillo, en las comunidades Alpes y Nueva Esperanza, y una comunidad huaorani, en la parroquia Inés Arango, no fue remediado por Petroproducción porque la estatal dijo que el derrame se produjo por el robo de un kilómetro de tubería."Estas acusaciones no son más que una excusa, porque para el robo de mil metros de tubería se requieren de equipos de soldadura y maquinaria de transporte que solo las compañías poseen", fue la defensa de las comunidades.


Las claves.-

Escasa responsabilidad nacional. Las empresas internacionales sí toman medidas para amortiguar el impacto ecológico de sus actividades. Sin embargo, las nacionales como Petroproducción, se demoran en emplear los sistemas de limpieza y evitan pagar las indemnizaciones.

Reproches mutuos. Las empresas acusan a los indígenas y a las colonias de agujerear los conductos y estos se defienden aduciendo que es imposible realizar robos de tamaña escala sin el equipo logístico del que disponen las compañías petroleras.


Patricio López, Vicepresidente de Petroproducción.-

"Las políticas no han sido las mejores". El vicepresidente de Petroproducción está seguro de lo que dice, cuando se refiere a la Amazonia, pues "yo soy un ingeniero de campo". Por eso, aunque admite falencias en los procesos de negociación e indemnización, sobre todo por falta de presupuesto, advierte que también los colonos sabotean el trabajo de las empresas al impedir su ingreso a las propiedades, aún con el uso de armas, o cuando cortan a machete las líneas de exploración sísmica.

Admite que las políticas que ha mantenido la empresa con las comunidades no han sido las mejores y "estamos pretendiendo cambiarlas".

Asimismo, añade que se han presentado muchos problemas y se ha buscado remediarlos con el pago del dinero correspondiente, pero "debemos tener una relación más fuerte con las comunidades en los sectores donde operamos". Es "nueva" forma de relación, según el funcionario, consiste en informar a las comunidades de las características de los trabajos antes de empezar las operaciones. "Nuestra problemática más grande es con los colonos, no con los nativos. Lo que buscan es dinero". Pero, la novedad es que la estatal está trabajando con una organización de comunidades llamada Asocom, que sirve de intermediaria para la relación con los afectados.

"Petroproducción se ha preocupado de informar a la gente, pero ya en el caso de impedimento preferimos retirarnos antes que romper la relación con las comunidades".






 
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