Las mujeres indígenas ganan espacio





Diario El Comercio, edición digital

Quito, 29 de abril de 2003




Redacción Riobamba.


La posibilidad de liderar a sus comunidades e incursionar en la vida política se ha convertido en un reto para las mujeres indígenas. Su lucha es constante y también intenta romper la visión indígena que le exige cumplir un único papel: "trabajar la tierra, atender al marido y cuidar los hijos".

Según Paulina Palacios, experta en temas de género y derechos humanos, este proceso de cambio nació de las mujeres. "Se cansaron del trato en sus comunas y decidieron fortalecer su participación".

En 1997, relata, un grupo de mujeres indígenas hizo un censo en varias comunidades de la Sierra. Este reveló que, de las 120 entrevistadas, la mayoría era analfabeta, tenía miedo de hablar en público y no conocía los problemas sociales, económicos y políticos del país. La solución fue, entonces, capacitar e iniciar centros para formación de mujeres líderes.

Uno de ellos se llama Dolores Cacuango, en homenaje a su lucha por la educación a las comunidades. Este centro, en los últimos cinco años, se ha convertido en la catapulta para las indígenas que desean dirigir a sus comunidades.

El organismo se conformó en 1998 con el apoyo de la fundación Ayuda Popular Noruega y el impulso de Vicenta Chuma, actual cónsul en Perú, y Josefina Lema, ex dirigente de la Mujer de la Ecuarunari.

Las dos convencieron al entonces presidente de la Ecuarunari, Ricardo Ulcuango, de apoyar su iniciativa. "A partir del levantamiento de 1990, nosotras luchamos por la distribución de tierras y para que el Estado reconozca la diversidad de los pueblos indios. En esa época nosotros teníamos voz pero no voto y era necesario cambiar ese esquema. Para ser alumnas del centro deben tener la meta de ser líder. Eso es todo", explica Lema.

Pero no solo debieron conseguir el apoyo interno y externo. También debieron levantar su autoestima, para dejar atrás sus sentimientos de inferioridad con respeto a los hombres, e incluso mejoraron su imagen.

Ahora escogen sus mejores anacos, guashcas, alpargatas y reboso. Nunca permiten que su ropa esté arrugada y sus largas y negras cabelleras están siempre bien peinadas. "Es nuestra identidad. No tenemos por qué cambiar", dice Lema.

Actualmente la escuela tiene 90 líderes. Ellas fueron capacitadas por tres años en liderazgo político, ética, comunicación pública, identidad y autoestima. La última graduación de 45 nuevas líderes fue la semana pasada en Cacha (Chimborazo), a propósito del congreso de la Ecuarunari.

Entre ellas están Carmen Lozano, Isabel Camas, María Chela, Rosario Rea, Tránsito Paucar, Carmen Tixi, Gloria Mañay y Ofelia Guanotuña, quienes son dirigentes de sus comunidades en Loja, Cañar, Bolívar, Cotopaxi...

Ellas coinciden en que la lucha por conseguir apoyo político en sus organizaciones es "muy duro". La tradición exige, afirman, que el presidente y vicepresidente sean hombres y las mujeres deben ocupar la secretaría o la tesorería.

Cambiar esa mentalidad nos costó problemas, añaden, e implicó superar el miedo a candidatizarse. "Una de nuestras estrategias fue presentar proyectos de salud, educación y medio ambiente para tener aceptación. Además, a diferencia de nuestros compañeros, nosotras no practicamos la demagogia", asegura Rosario Rea, concejal por Pachakutik en Guaranda y la primera mujer india en tener ese cargo.

Por todo lo anterior, para la escuela Dolores Cacuango, la nominación de Nina Pacari como canciller es significativa, aunque es parte de un proceso largo, que demorará en consolidarse y que todavía enfrenta duros tropiezos. La semana pasada, por ejemplo, en el congreso de la Ecuarunari, no pudieron postular a Blanca Chancoso a la presidencia, pese a los contactos previos que establecieron con los dirigentes de varias provincias.

Según una encuesta que realizó la escuela en el 2000, 90 alumnas entrevistadas sobre cómo se imaginan dentro de 10 años, todas contestaron que querían ser concejales, diputadas o dirigentes.


Las perspectivas:

La sede.- La escuela está ubicada en el sector de El Dorado, al centro norte de la capital. Son tres años de estudio y hay dos especialidades: desarrollo y política.

Más educación.- Las mujeres indígenas normalmente llegan al cuarto o quinto grados de escuela. Las nuevas líderes quieren que sea más amplia. Así lo dice Gloria Mañay, dirigente de Cotopaxi.

Los cuadros del futuro.- Las mujeres que se forman en el centro Dolores Cacuango son de Pachakutik. Este movimiento, que surgió como el brazo político de la Conaie, ahora es más independiente en sus decisiones e integra también al seguro campesino, trabajadores petroleros...



Fuente:
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=59482







 
Llacta!    Portada |  Organizaciones |  Comunicados |  Noticias