Lucio Gutiérrez amenaza el poder político tradicional





Kintto Lucas, International Press Service

Quito, 8 de octubre de 2002




El avance en la campaña electoral de Ecuador del coronel retirado Lucio Gutiérrez, quien protagonizó en 2000 una rebelión militar, forma parte de una creciente tendencia contra el poder político tradicional en América Latina.

Gutiérrez, líder de los militares que apoyaron el levantamiento indígena del 21 de enero de 2000 que culminó con el derrocamiento del presidente Jamil Mahuad, se ubica entre los tres principales candidatos para las elecciones presidenciales del 20 de este mes.

Consultas efectuadas por varias empresas encuestadoras esta semana, muestran que Gutiérrez ya está segundo en las preferencias electorales atrás del ex presidente Rodrigo Borja mostrando un ascenso sostenido y, según algunos analistas, parácticamente imparable.

La semana anterior Informe Confidencial y Datanálisis, habian informado que el ex presidente Rodrigo Borja (1988-1992) contaba con 17 por ciento de las intenciones de voto, seguido del empresario bananero Alvaro Noboa, con 14 por ciento, y de Gutiérrez, con 12 por ciento.

Las encuestas, con un margen de error de 2,5 por ciento, registran casi 25 por ciento de indecisos.

Hace apenas tres semanas, Noboa, del Partido de Renovación Institucional Acción Nacional, estaba primero en las preferencias con 24 por ciento, seguido por Borja, de la Izquierda Democrática con 14, y por Gutiérrez, del Partido Sociedad Patriótica 21 de Enero, con ocho por ciento.

Aunque la ley prohíbe difundir en Ecuador los resultados de las encuestas desde el 1 de este mes, algunos analistas ya hablan del "síndrome Gutiérrez".

El militar logró conformar un frente de respaldo a su candidatura, conformado por fuerzas de izquierda y centroizquierda y movimientos sociales, como la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie).

"La principal causa (del crecimiento de Gutiérrez) es que dice al pueblo lo que quiere oír y los otros candidatos lo eluden con generalidades", opinó el periodista y analista político Jorge Vivanco Mendieta, subdirector del diario Expreso de Guayaquil.

Según Vivanco, Gutiérrez propone un "cambio profundo del actual estado de cosas" y "sanción a los culpables" de la crisis que "atormenta al pueblo ecuatoriano".

El director de la encuestadora Datanálisis, Hugo Barber arriesgó el pronóstico de que Gutiérrez y Borja pasarían a la segunda vuelta, prevista para el 24 de noviembre.

Luego de la rebelión de 2000, Gutiérrez estuvo preso cuatro meses, y fue amnistiado por el parlamento.

El crecimiento del militar se registra pese a que, según la organización Participación Ciudadana --encargada de controlar la elección con respaldo de la Unión Europea-- es el candidato presidencial con menos espacio en los canales de televisión, de los 11 que se disputan la presidencia.

Desde el lanzamiento de la campaña electoral, el 1 de septiembre, la televisión otorgó menos de una hora a Gutiérrez en los noticieros, mientras el derechista Xavier Neira, del Partido Socialcristiano, obtuvo más de siete horas, de acuerdo a Participación Ciudadana.

Esto demuestra la exclusión de Gutiérrez, y podría dañar las relaciones entre los medios de comunicación y el candidato, en caso de que pase a la segunda vuelta, opinió el crítico de televisión César Ricaurte, del diario El Comercio.

En la hipótesis de un triunfo de Gutiérrez, podría producirse una disputa semejante a la que sostienen en Venezuela el presidente Hugo Chávez y los medios de prensa, advirtió Ricaurte.

Otros apuntan precisamente al proceso que llevó a Chávez a la presidencia como clave para entender la sorpresa electoral que podría encarnar el coronel ecuatoriano.

Al igual que Gutiérrez, Chávez intentó hacerse con el poder por la fuerza antes de probar la vía electoral, al encabezar en febrero de 1992 una fracasada conspiración militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Gutiérrez, por su parte, valora el proceso político conducido desde 1999 por Chávez y destaca su independencia en el plano diplomático, su lucha contra la corrupción y sus gestiones por la unidad de América Latina.

Sin embargo asegura que, de acceder a la presidencia, no llevará a cabo una política similar, porque considera que Ecuador y Venezuela son países distintos.

Pero el militar retirado cree, como Chávez, que "la aplicación de las políticas neoliberales" ha provocado "un desastre" en los países latinoamericanos, aunque se muestra más mesurado en el discurso.

Consultado por IPS sobre sus cercanías con la propuesta de Gutiérrez, el mandatario venezolano optó por una salida diplomática.

"No tenemos ningún empeño en exportar la revolución bolivariana a los demás países de este continente. Respetamos la soberanía de cada pueblo, de cada nación. Deseamos para ellos lo mejor, pero las cosas de Ecuador las solucionan los ecuatorianos. Las revoluciones no se exportan", sostuvo Chávez.

Sin embargo, aceptó que es posible exportar las ideas y comentó que América Latina vive un "periodo de transformaciones".

En ese marco de transformaciones se ubica el triunfo parcial del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva en la primera ronda electoral del domingo en Brasil y el segundo lugar que obtuvo el líder campesino y candidato del Movimiento al Socialismo Evo Morales, en Bolivia.

También en Uruguay, la coalición izquierdista Frente Amplio goza de 52 por ciento de las preferencias, según las encuestas.

"El crecimiento de Gutiérrez inquieta a algunos" y lo "pone en la mira" de eventuales ataques de otros contrincantes, entre otras razones "por sus simpatías con la 'cuarta vía' política que muestra a Hugo Chávez como el ejemplo continental", dijo un artículo editorial del diario El Comercio.

Gutiérrez, y los sectores que lo apoyan, no ocultan sus simpatías ante una victoria de Lula en la segunda vuelta, que se celebrará el 27 de este mes.

A juicio de Miguel Lluco, coordinador nacional del Movimiento Pachakutik (brazo político de la Conie), el triunfo de Lula puede tener un impacto político y económico en Ecuador y otros países de América del Sur.

"La victoria de Lula, sumada al proceso bolivariano de Hugo Chávez, al futuro triunfo del Frente Amplio en Uruguay, al crecimiento de las fuerzas sociales en Bolivia y Argentina y a la propuesta de las fuerzas que apoyan a Lucio Gutiérrez en Ecuador, configuran un mapa esperanzador hacia el futuro", sostuvo Lluco.







 
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