Ecuador: encuentro presidencial y represión





Guayaquil, 26 de julio de 2002

Marlon Carrión, Agencia Latinoamericana de Información.




Bajo el resguardo de grupos de élite de la Policía Nacional y de la Marina, se dio inicio este viernes 26 de julio, en la ciudad de Guayaquil, a la Segunda Reunión de Presidentes de América del Sur.

A la Reunión llegaron los mandatarios de Argentina, Eduardo Duhalde; Jorge Quiroga, de Bolivia; Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; Andrés Pastrana, de Colombia; Ricardo Lagos, de Chile; Bharrat Jagdeo, de Guyana; Alejandro Toledo, de Perú; Hugo Chávez, de Venezuela; y el anfitrión Gustavo Noboa.

La lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, así como la cooperación energética e integración, son los puntos centrales del documento preparado con anterioridad por los cancilleres de los países presentes, llamado "Consenso de Guayaquil", el cual será firmado por los mandatarios.

En el acto inaugural, el mandatario ecuatoriano llamó la atención sobre el reto que significa para los países la implementación del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA. Señaló que es necesario fortalecer los espacios regionales de integración para mejorar la competitividad y entrar de lleno en mejores condiciones al Acuerdo.

Por su parte el presidente Fernando Henrique Cardoso fustigó la actuación de los organismos financieros internacionales frente a las políticas internas de los países de la región. Asimismo, rechazó la actitud proteccionista de los gobiernos del norte, mientras piden apertura a los del sur; "Se habla de integración y se practica la exclusión", señaló. El mandatario dio a entender que a la región no le queda más que fortalecer los espacios subregionales como el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones, CAN, para posicionarse de mejor manera en el mundo globalizado.

Mientras al interior del Hotel Hilton Colón, los presidentes hablaban de las bondades de la democracia y agradecían la hospitalidad y apertura ecuatoriana, a las afueras, en otro lado de la ciudad, la policía impedía que organizaciones civiles y ciudadanas del Ecuador, agrupadas en la "Campaña Nacional contra el ALCA" se concentren para entregar una carta abierta gigante a los mandatarios.

La policía procedió a usar abundante gas lacrimógeno y reprimió indiscriminada y violentamente a los ciudadanos, deteniendo a al menos 22 personas.

Entre los detenidos se encuentran Jorge Loor, Doris y William Trujillo, así como Roberto Ortega, dirigentes de los afiliados al Seguro Social Campesino, al igual que los dirigentes indígenas Carmen Lozano, Manuel Ainaguano y José Yungán (Conaie).

Las organizaciones expresaban en la carta sus puntos de vista sobre el ALCA, así como alternativas en torno a otro tipo de integración regional, que tenga como centro el desarrollo de los pueblos en base al respeto a la diversidad, solidaridad y reciprocidad.

"Nos preocupa -señala la Carta- que el 'libre comercio' que pretende impulsar el gobierno de Estados Unidos, está diseñada para superar su déficit comercial a expensas de la depredación de América Latina y no expresa los sentimientos de integración de nuestros pueblos". Más adelante plantea el temor de que la impunidad, discriminación contra las mujeres, personas de la tercera edad, niños, pueblos indígenas y afroamericanos se profundicen con el ALCA, al igual que la eliminación de los derechos laborales que ya son conculcados cotidianamente.

Por su parte, la Confederación de los Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador, Ecuarunari, exigió de las autoridades la liberación inmediata de los detenidos, puesto que se mantenían en una concentración pacífica, sin alterar el orden. De la misma manera, el Ecuarunari señaló que el movimiento indígena no puede tolerar que mientras en la Cumbre presidencial se hable de democracia, justicia, equidad y paz, en las calles se practique la represión y la violación a los derechos humanos.

Las organizaciones populares dijeron que mientras no se permita la participación de los pueblos en la toma de decisiones y, en el caso actual, no se recoja la propuesta manifestada en la Carta Abierta, que iban a entregar quienes fueron detenidos, no se puede hablar de democracia ni integración. "La integración de los pueblos no se debe quedar en la demagogia presidencial", dijeron.


Marlon Carrión

Agencia Latinoamerica de Información






 
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