Amplias zonas paralizadas por la protesta indígena





30 de Enero de 2001.


El presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), Antonio Vargas, fue detenido hoy por la policía, mientras las protestas contra el aumento de los combustibles mantienen paralizadas amplias zonas del país. Efectivos que se desplazaban en dos automóviles interceptaron el vehículo en que se dirigía Vargas, llevándolo con rumbo desconocido. El ministro del Gobierno (interior), Juan Manrique, confirmó a la prensa que había ordenado la detención de Vargas por incitar a la "subversión".

También se informó que fue detenido Luis Villacís, dirigente del Frente Popular, que agrupa distintos sectores sindicales y estudiantiles de izquierda.

Estos hechos forman parte de las medidas adoptadas por el gobierno de Gustavo Noboa contra las protestas del movimiento indígena, que mantiene paralizada la región de la Sierra e impide el abastecimiento de productos hacia las regiones de la Costa y Amazonia. Los manifestantes cortaron el tránsito en rutas y ocuparon lugares donde están ubicadas antenas de emisión de señales de televisión y de radio en la provincia central de Chimborazo, además de las gobernaciones de la ciudad amazónica de Puyo y de la serrana Guaranda, y la catedral de Cuenca. El gobierno se negó a dialogar con los dirigentes indígenas y pidió a los medios de comunicación que tengan un "equilibrio en el servicio informativo que prestan, así como plena identificación con el sistema democrático", en lo que fue visto por diversos sectores como una amenaza a la libertad de expresión. También les reclamó que "no se conviertan en eco de rumores que pretendan causar alarma".

Una fuente militar consultada por IPS, señaló que existiría un profundo malestar dentro de algunos sectores del ejército y la fuerza aérea por la actitud gubernamental de no iniciar el diálogo y aumentar la represión. La fuente militar argumentó que cada vez se hace más difícil reprimir porque para detener esta movilización, en la que participan miles de indígenas, tendrían que provocar una matanza de cientos de personas.

Esa versión que revela posiciones encontradas a nivel militar, se correspondería con las palabras del comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Oswaldo Domíguez, quien instó al gobierno a dialogar de forma urgente con los sectores indígenas y sociales para buscar acuerdos. ''Esto no se para sin diálogo y no estamos dispuestos a matar como parecen querer algunos interesados'', indicó la fuente El militar se refería a sectores políticos y empresariales de Guayaquil, mayor centro comercial del país, que pidieron mano dura y más represión, y a sectores de la marina que mantendrían una visión similar.

Hasta el momento suman más de 300 las personas detenidas desde que comenzaron las protestas la semana pasada, 15 indígenas fueron heridos de bala, cuatro de ellos de gravedad, y más de 30 manifestantes fueron afectados por los gases lacrimógenos lanzados por la policía.

Blanca Chancoso, dirigente de la Conaie exigió la libertad inmediata de Vargas y explicaciones del gobierno por su detención. "Desconocemos el lugar donde está el compañero, pero esto sólo caldea más los ánimos y nos impulsa a continuar. No retrocederemos, ya que la gente seguirá cortando carreteras y marchando rumbo a Quito", aseguró Chancoso.

En la capital de Ecuador ya se encuentran más de 6.000 indígenas que comenzaron a llegar el sábado, burlando los cercos policiales y militares que impiden su paso a Quito. Los indígenas permanecen en la Universidad Politécnica Salesiana que, según sus autoridades, los alberga por razones humanitarias ante la prohibición policial de que acampen en el céntrico parque de El Arbolito o pernocten en la Casa de la Cultura, como lo han hecho en movilizaciones anteriores. La Universidad se encuentra rodeada por decenas de policías armados que no dejan salir a los indígenas y también quitan los víveres que cientos de quiteños están llevando desde la mañana de este martes en solidaridad con la protesta. Además, fue cortada el agua, la luz y los teléfonos de la Universidad, y helicópteros de la policía sobrevolaron los patios tirando bombas lacrimógenas. A esto se suma la aparición de perros muertos ensangrentados con la leyenda "están jugando con la muerte manueles (forma despectiva de nombrar a los indígenas)". Cientos de policías armados y tirando bombas lacrimógenas no permitieron que hoy en horas de la tarde los indígenas que se encuentran en Quito realizaran una marcha por el centro de la capital. Según voceros de la Cruz Roja ecuatoriana la acción policial provocó la asfixia de once personas, y dos niños quedaron gravemente heridos tras ser impactados en sus cabezas por bombas lacrimógenas.

En este levantamiento es la primera vez que la Federación Ecuatoriana de Indígenas Evangélicos (Feine) participa activamente junto a la Conaie, la Coordinadora Nacional Campesina y otros sectores sociales. Marco Murillo, de Feine, dijo a IPS que su participación en estas protestas significaba la unidad total del pueblo indígena y que lucharán por conseguir los objetivos que se han propuesto. "Los indígenas no somos los responsables de las crisis ni tampoco hemos implantado el caos en el país", argumentó Murillo, quien añadió que no se amedrentarán por la aparición de perros muertos ensangrentados con leyendas.

El secretario de Comunicación de la Presidencia de la República aseguró que la política económica no es negociable "pues constituye el soporte fundamental del plan de estabilización de la dolarización y las proyecciones de crecimiento", acordadas con el Fondo Monetario Internacional. Los bloqueos de las vías que mantienen indígenas y campesinos en la sierra central y en la sierra norte han creado dificultades a los sectores agrícolas y ganaderos. "Por los paros que se registran en las vías del norte y del sur no se puede llevar la leche a las plantas pasterizadoras", dijo el gerente de la Asociación de Ganaderos, Juan Pablo Grijalva.

Vargas manifestó antes de ser detenido que no habrá marcha atrás, si el presidente Noboa no deroga las medida y sentenció: "No vivimos en dictadura para que nos maltraten de esa forma". Vargas fue uno de los principales protagonistas de la rebelión indígena apoyada por oficiales de las Fuerzas Armadas que el 21 de enero de 2000 precipitó la caída del presidente Jamil Mahuad.

Alexis Ponce, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), criticó las detenciones y anunció que apelarán al "habeas corpus" para liberar a los detenidos y acudirán a la Defensoría del Pueblo y al Tribunal Constitucional para garantizar el ''respeto a los derechos de los ciudadanos''.

Kintto Lucas
Corresponsal en Quito de la Agencia de Noticias Inter Press Service






 
Llacta!    Portada |  Organizaciones |  Comunicados |  Noticias